La segunda jornada de competencias en territorio portugués dejó en evidencia la capacidad de respuesta de Nasser Al Attiyah, quien tras ser superado en la apertura por su colega español, tomó la iniciativa en la etapa de este martes y se hizo con la victoria en una prueba de 166 kilómetros disputados alrededor de Grandola. Este triunfo no solo le permitió cerrar la brecha que lo separaba de sus perseguidores, sino que también marcó un punto de inflexión en una competencia que comenzaba a mostrar su verdadero nivel de competitividad en las primeras 48 horas de acción.
Los números que dejó la jornada matutina revelan un escenario dinámico donde las posiciones se definieron con márgenes muy reducidos. En la categoría de motocicletas, Sebastian Bühler se impuso con una ventaja de apenas un minuto y diez segundos sobre Adrien van Beveren, mientras que Bruno Santos completó el podio triplete de dos ruedas. Sin embargo, la atención estaba centrada en las cuatro ruedas, donde la trama competitiva se tornaba más compleja. Sadoo Variawa salió como abanderado de la etapa en sus primeros kilómetros, con Luis Portela Morais navegando su sorpresivo Challenger en segunda posición. El qatarí circulaba detrás de estos líderes iniciales, una posición desde la cual comenzó su ascenso inexorable hacia el liderato de la prueba.
El regreso de Al Attiyah y la magia de Loeb
A medida que los vehículos avanzaban sobre los áridos paisajes lusos, el panorama en los puestos de control intermedios mostraba cambios significativos. En el kilómetro 68 del recorrido cronometrado, el qatarí ya perseguía a Variawa con su máquina Prodrive Hunter, mientras que Yazeed Al Rajhi se perfilaba como tercer contendiente. Carlos Sainz, quien había inaugurado su actuación en la prueba con una posición ventajosa el día anterior, se encontraba octavo en esa referencia de control, cediendo terreno frente a pilotos como Sebastien Loeb, quien demostraba mantener su velocidad de crucero en la categoría Challenger con su Taurus. El lituano Rokas Baciuska, con instrucciones precisas del copiloto Oriol Vidal, también iba ganando terreno en la jerarquía de posiciones.
Lo que sucedió en los últimos sectores de la especial fue determinante. Variawa, quien parecía estar en camino de asegurar un resultado destacado, fue golpeado por una penalización que lo relegó significativamente en el ordenamiento final. Esa sanción abrió las compuertas para que Al Attiyah completara su remontada y se adjudicara la victoria de etapa. Detrás del qatarí, Yazeed Al Rajhi se llevó el segundo puesto, mientras que Joao Ferreira cerró el podio en tercera posición. Carlos Sainz, en tanto, debió conformarse con la cuarta plaza, una situación que contrasta con su liderato general acumulado hasta ese momento. El español mantenía su ventaja en la clasificación general con casi tres minutos sobre Bühler, mientras que su compañero de equipo Skyler Howes ocupaba la tercera posición general.
Loeb demuestra por qué es una leyenda
En un giro que reflejaba la capacidad de ajuste de los pilotos más experimentados, Loeb ejecutó una maniobra brillante en su segmento de Challenger que le permitió finalizar en segundo lugar general de la etapa, apenas treinta segundos por debajo del tiempo del qatarí. Este desempeño colocó al mito galo como el mejor representante de su categoría, revitalizando su campaña en la competencia portuguesa. Con esta actuación, el piloto francés no solo demostraba que su experiencia acumulada en décadas de competencia mundial seguía siendo un activo valioso, sino que también servía como recordatorio de que las innovaciones técnicas y los vehículos de última generación no lo eran todo en un rally raid de estas características.
El cierre de la etapa mostró a Al Rajhi ocupando el tercer lugar en el podio general de la jornada, lo que desplazaba a otros contendientes hacia posiciones inferiores. Las unidades MINI de Sainz y Ferreira finalizaron en cuarta y quinta posición respectivamente, consolidando la presencia española en los lugares de privilegio de la competencia. Con estos resultados, la caravana de vehículos y equipos se preparaba para encarar los 388 kilómetros que los separarían de Badajoz, cruzando la frontera hacia territorio español en la próxima etapa del evento. Este traslado marcaría el ingreso de la competencia a una nueva fase, donde las características del terreno y los desafíos técnicos presentarían variables distintas a las enfrentadas en suelo portugués.
Los desarrollos de esta segunda jornada abren múltiples interpretaciones sobre cómo evolucionará el resto de la competencia. La capacidad de respuesta demostrada por Al Attiyah sugiere que el liderato actual de Sainz no es inexpugnable, y que los pilotos con mayor experiencia en rally raid cuentan con herramientas para revertir desventajas acumuladas en etapas previas. Simultáneamente, la actuación de Loeb en su categoría demuestra que la edad y la experiencia no son factores limitantes cuando se combinan con preparación física adecuada y ajustes técnicos precisos. Para los observadores, queda por verse si Sainz logrará mantener su ritmo de crucero en territorio español, donde el cambio de paisaje y las nuevas superficies podrían beneficiar o perjudicar su rendimiento relativo frente a competidores que han acumulado diferentes experiencias en la región fronteriza. La proximidad de los márgenes entre los principales contendientes augura jornadas de alta tensión competitiva en las etapas que restan.

