La máquina de Boca avanza en su camino por territorio ajeno, y este sábado por la noche llegará a Vicente López con la misión de enfrentar a Platense en un partido que marca un nuevo capítulo en la gestión de Rodolfo Arruabarrena. Apenas transcurridas setenta y dos horas desde una victoria contundente ante Recoleta en la Copa Sudamericana —aquella goleada de 3-1 que benefició a los azules gracias a las expulsiones del rival—, el director técnico del Xeneize ya ponía en marcha el mecanismo de las rotaciones. La lista de convocados que salió a la luz este jueves trae consigo cambios tácticos pero también un mensaje claro: el proceso de recuperación de ciertos futbolistas avanza de manera progresiva, mientras que otros quedan marginados por decisiones netamente vinculadas al rendimiento.
Entre las novedades esperanzadoras figura el regreso de Carlos Palacios, el extremo chileno que había permanecido alejado de las canchas por molestias en el físico que le impedían entrenar con regularidad junto a sus compañeros. Su reincorporación a las prácticas de conjunto abre la puerta para que pueda sumar minutos en un encuentro donde se espera ver cambios en el once inicial. Palacios viene de protagonizar su último ingreso en el partido ante Sarmiento por Copa Argentina, momento en el cual comenzó su recuperación tras superar aquella dolencia que lo mantuvo en la fila de espera. Ahora, con la confianza de haber retornado a las sesiones regulares, podría volver a ganarse protagonismo en el ataque boquense durante el viaje al sur.
Las recuperaciones que abren opciones tácticas
El mediocampo azul también recibe una inyección de alternativas con la presencia nuevamente de Tomás Belmonte, quien dejó atrás los inconvenientes derivados de un esguince leve en su tobillo derecho sufrido antes del encuentro ante el Bicho de Junín. Aquella lesión lo mantuvo fuera de acción en los últimos compromisos, pero ya ha completado su recuperación y vuelve a estar disponible para Arruabarrena. El mediocampista representa una pieza que el técnico ha considerado de forma constante desde su llegada al club, y ante el Calamar podría tener su oportunidad de reencontrarse con la cancha después de las semanas de ausencia. Su regreso suma opciones al volante azul, especialmente en un contexto donde los cambios parecen ser la línea de trabajo elegida por el entrenador.
Contrario a las buenas noticias están las ausencias que continúan pesando sobre las posibilidades ofensivas del conjunto xeneize. Milton Giménez nuevamente queda fuera de la convocatoria, una decisión que el técnico ha justificado en criterios estrictamente futbolísticos. El delantero atraviesa un momento de complejidad evidente: recuperado de una lesión previa, apenas ha acumulado minutos en los encuentros recientes contra Newell's y Vélez. Su último ingreso ante el Fortín volvió a confirmar una desconexión con el funcionamiento colectivo del equipo, lejos del gol y sin conseguir encontrar su ritmo. A esta marginación se suma la especulación sobre una posible salida hacia Vélez en el mercado de transferencias, movimiento que aún podría concretarse en las próximas horas. La decisión adquiere mayor peso considerando que Adam Bareiro continúa aquejado por problemas en la espalda, lo que restringe las opciones en la zona de ataque.
Decisiones firmes sobre futbolistas en transición
Otro que pierde su lugar en las consideraciones principales es Williams Alarcón. El ex futbolista de Huracán queda afuera de la nómina tras una caída pronunciada en su consideración durante este ciclo inicial de Arruabarrena. Fue titular frente a Riestra pero salió sustituido en el entretiempo, y desde ese momento no ha logrado recuperar su posición en el esquema principal. Su ausencia refleja la competencia feroz por los espacios en un equipo que busca definir su estructura. Mientras tanto, Enner Valencia continúa aguardando su oportunidad de debutar oficialmente. El ecuatoriano nuevamente queda fuera de la lista para visitar a Platense, decisión que responde a una estrategia de Arruabarrena: acumular entrenamientos con el plantel y completar su puesta a punto física antes de exponerlo en la competencia. Valencia no juega un encuentro oficial desde el 30 de junio, cuando Ecuador fue eliminado del Mundial de Qatar enfrentándose a México, acumulando más de treinta días sin disputar partidos competitivos. Aunque llegó con buenas sensaciones y dejó impresiones positivas en sus primeras sesiones de trabajo, el técnico prefiere no apresurarse en su retorno.
La nómina completa confirmada por el cuerpo técnico mantiene una estructura sin grandes modificaciones respecto del elenco que salió campeón ante Recoleta en el Ducó. En defensa, figuran los arqueros Álvaro Montero, Leandro Brey y Javier García; una línea de defensores que incluye a Dylan Gorosito, Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Nicolás Figal, Ayrton Costa, Marco Pellegrino, Lautaro Blanco y Malcom Braida. En el mediocampo están Leandro Paredes, Santiago Ascacibar, Rey Domenech, Milton Delgado, Tomás Belmonte, Carlos Palacios y Tomás Aranda, mientras que el ataque se arma con Kevin Zenón, Alan Velasco, Sebastián Villa, Leonel Flores, Miguel Merentiel y Ángel Romero. Esta conformación permite a Arruabarrena contar con variantes en cada sector para instrumentar sus cambios tácticos.
El partido ante Platense en Vicente López representa un punto de quiebre en la gestión azul: una oportunidad para oxigenar al equipo después de días de intenso trabajo, pero también un desafío frente a un rival que buscará su revancha en cancha propia. Las decisiones del técnico sobre quién juega y quién espera abrirán nuevas perspectivas sobre el proyecto deportivo que se construye en Boca. Los retornos de Palacios y Belmonte podrían inyectar frescura ofensiva y opciones en la distribución, mientras que las ausencias de Giménez, Alarcón y Valencia reflejan un equipo en transición donde el rendimiento es el único criterio que determina la permanencia en la consideración. En los próximos días se sabrá si estas rotaciones logran mantener el nivel mostrado ante Recoleta o si, por el contrario, generan brechas que el Calamar pueda explotar en su búsqueda por sumar puntos valiosos.



