En el corazón del Caspio, sobre las calles que serpentean por Bakú, se escribió un nuevo capítulo de una batalla por el campeonato de Fórmula 2 que comienza a definir perfiles. Rafael Câmara consolidó su posición de líder tras imponerse en la segunda carrera principal del sábado 26 de septiembre, en un fin de semana que el equipo Rodin aprovechó para demostrar dominio técnico y que, simultáneamente, reservó suficientes giros dramáticos como para mantener toda la incertidumbre sobre quién alzará la corona cuando caiga el telón en esta temporada 2026. Lo que sucedió en Azerbaiyán durante esos tres días de competencia entre jueves y sábado no fue simplemente una cuestión de velocidad en pista: fue un ejercicio de gestión de crisis, de estrategia bajo presión y de capacidad para capitalizar las oportunidades cuando aparecen. Y en este caso, las oportunidades llegaron con generosidad.

El fin de semana adoptó un formato inusual. Mientras la Fórmula 1 desarrollaba su agenda convencional, la serie junior desplegó un calendario más denso: dos clasificaciones separadas y tres carreras entre jueves y sábado, lo que significó que cada piloto tendría múltiples chances de acumular puntos y, también, de cometer errores que pudieran resultar costosos. Este escenario amplificado de competencia intensificada convirtió a Bakú en una especie de laboratorio donde quedaron expuestas tanto las fortalezas como las vulnerabilidades de los principales contendientes por el título. Para algunos, resultó ser la plataforma perfecta; para otros, un campo minado.

El reinado brasileño y el tropiezo del búlgaro

Cuando se despejó el humo de la segunda carrera principal —aquella que cerró el fin de semana el sábado al mediodía—, Câmara había reunido 182 puntos totales, apenas uno más que su perseguidor más cercano. Pero esa cifra desnuda no cuenta la verdadera historia de cómo el piloto brasileño logró recuperar el liderato que había perdido días atrás. La jornada del viernes había sido particularmente tortuosa para Nikola Tsolov, el búlgaro que había encabezado la tabla antes de llegar a tierras caucásicas. Durante la primera carrera principal, una serie de inconvenientes mecánicos durante su parada en boxes le costó múltiples posiciones. Después sobrevino una penalización de cinco segundos por una infracción cometida en el pitlane. Y como si fuera poco, quedó atrapado en un accidente múltiple en la curva 3 que obligó a detener la carrera con bandera roja. El resultado: un retiro que le permitió a Câmara vislumbrar luz donde antes había sombra.

El dato que mejor ilustra la volatilidad del fin de semana es este: Câmara llegó a la línea de meta en la primera carrera principal ocupando la cuarta posición, pero en el último giro alcanzó y adelantó a Noel León prácticamente sobre el mismísimo final. Ese movimiento de última hora no fue épico solo por su timing: fue crucial porque le permitió llegar a la conferencia de prensa como nuevo líder del campeonato. En la carrera principal del sábado, con una estrategia más refinada y sin los sobresaltos del viernes, el brasileño simplemente controló la prueba. Tsolov, por su parte, ejecutó una gran remontada desde la undécima posición para terminar segundo y minimizar daños, asegurándose además el punto extra por la vuelta más rápida. Con eso, quedó a siete puntos de distancia, una brecha que en el contexto de una temporada donde quedan incógnitas sobre la cantidad de eventos por disputarse —amenazado por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio—, representa terreno aún recuperable.

Dunne entre la gloria y la frustración

Alex Dunne, el piloto irlandés de Rodin, experimentó un fin de semana de contrastes que resumió tanto el potencial como los peligros inherentes al automovilismo de monoplazas. En la carrera principal del viernes, Dunne fue prácticamente intocable. Saliendo desde la pole position, consolidó su liderato desde la salida y amplió la brecha sobre sus rivales hasta superar el segundo de ventaja. Ni el Safety Car que se desplegó en la vuelta 1 tras el abandono de John Bennett, ni el posterior cambio a Virtual Safety Car cuando el irlandés aprovechaba para hacer su parada, lograron derribar su dominio. Defendió el liderato tras la salida de boxes y cruzó en cabeza: una victoria de manual que lo catapultó al podio en las tres carreras del fin de semana. Pero la segunda carrera principal le reservó un giro inesperado.

En esa prueba del sábado, Dunne no solo llegó primero a la línea de meta: dominó buena parte de la competencia. Sin embargo, una penalización por cruzar la línea de boxes relegó su clasificación final al tercer lugar, a pesar de haber conquistado el primer puesto en tiempo real. La infracción técnica transformó una victoria certera en un podio de sabor amargo. De todas formas, con esa victoria del viernes, Dunne acumuló 174 puntos y se colocó a solo ocho del nuevo líder, revitalizando sus opciones matemáticas de luchar por el título en las rondas que aún quedan. Para un piloto que llegó a Bakú en cuarta posición general, con 139 puntos, este escenario representa un salto cualitativo en sus posibilidades.

Beganovic en racha y la resurección de Boya

Dino Beganovic consiguió su segunda victoria consecutiva tras imponerse en la carrera sprint del viernes temprano a las 6:15 de la mañana, consolidando un buen momento de forma que lo posiciona dentro del grupo de pilotos capaces de pelear en cualquier circunstancia. El suizo arrancó desde la pole invertida —consecuencia de haber clasificado décimo en la sesión 1—, pero la jornada fue caótica desde el inicio. Un accidente entre Rafael Câmara y Mari Boya en la curva 2 durante los primeros giros despejó a varios rivales de la ecuación. Câmara recibió una penalización de diez segundos por el incidente. Beganovic aprovechó el caos para tomar las riendas en la vuelta 6, cuando superó a Tsolov con ayuda del rebufo en la curva 1. Desde allí controlador hasta la bandera a cuadros, demostrando solidez mental bajo presión.

En tanto, Mari Boya, el piloto español de PREMA, vivió un fin de semana de redención después de meses complicados. El madrileño confirmó en Bakú que el equipo italiano está encontrando respuestas a sus dificultades técnicas de la temporada. En la primera sesión de clasificación, Boya terminó sexto, demostrando ritmo limpio sin necesidad de rebufo. Su compañero Sebastian Montoya también ingresó en el top 10, marcando un punto de inflexión para una escudería que ha padecido falta de consistencia. En la segunda clasificación, Boya ejecutó una vuelta espectacular sin ayuda de viento de cola en los últimos instantes, logrando colocarse segundo en tiempo real antes de que Câmara y los Rodin completaran las mejoras. Finalmente terminó cuarto, a solo 0.637 segundos de Stenshorne, lo que representa su mejor resultado en clasificación de toda la campaña. Sin embargo, durante la primera carrera principal, un problema de frenos obligó a Boya a detener su coche en la zona de pit lane, generando un Safety Car que cortó de raíz una carrera que apuntaba a otro resultado sólido. El español también fue protagonista de uno de los adelantamientos de salida más atrevidos, superando por el exterior de la curva 2 a Kush Maini para asentarse en quinta posición, pero la mala fortuna mecánica le cercenó las opciones.

La supremacía de Rodin y los interrogantes futuros

El equipo Rodin mostró un dominio casi incontestable sobre el circuito urbano. Entre las dos sesiones de clasificación, los pilotos de la escudería británica se llevaron ambas pole positions: Alex Dunne en la Q1 y Martinius Stenshorne en la Q2. El noruego ejecutó una vuelta de 1:53.728 en esa segunda sesión, acreditando una mejora de 0.445 segundos sobre Câmara en un margen que en el contexto de clasificación representa una distancia considerable. Dunne confirmó además su dominio durante los entrenamientos libres, aunque en esta ocasión cedió levemente ante la velocidad de otros componentes del pelotón. La velocidad pura de Rodin en Bakú no fue accidental: fue producto de afinación técnica, aprovechamiento de la pista urbana caracterizada por sus curvas rápidas y cambios de dirección constantes, y capacidad de gestión de neumáticos.

Lo que trasciende de este fin de semana en Azerbaiyán es que la batalla por el título permanece abierta, pero con un panorama más definido. Câmara consolidó su posición de favorito, pero tanto Tsolov como Dunne mantienen opciones matemáticas perfectamente viables. La incertidumbre sobre la cantidad de carreras que aún se disputarán —condicionada por la situación de conflicto en Oriente Medio—constituye una variable que añade complejidad al cálculo final. Si quedan varias rondas, la ventaja de siete puntos que Câmara mantiene sobre Tsolov es cómoda pero no definitoria. Si, por el contrario, la temporada toca a su fin en breve, la presión se traslada completamente hacia el brasileño, obligado a administrar una ventaja que podría evaporarse en una carrera catastrófica. Entretanto, equipos como PREMA visualizan un rayo de esperanza después de temporadas de dificultades, mientras que Rodin consolida su posición como unidad técnica de referencia. Las próximas rondas determinarán si lo visto en Bakú representa el principio del fin para algunos contendientes o apenas un episodio más en una lucha que aún tiene muchos capítulos por escribirse.