El ciclo del entrenador Rodolfo Arruabarrena en Boca Juniors se inaugura con un problema de salud que pone en jaque sus planes ofensivos desde el primer momento. Adam Bareiro, el atacante paraguayo llegado recientemente como refuerzo para fortalecer el ataque azul, ha quedado fuera de los compromisos iniciales después de que una dolencia en la columna lumbar lo aqueje desde hace varios días. Lo que parecía una recuperación en plena marcha se truncó de manera abrupta durante un entrenamiento con balón el pasado sábado, cuando el futbolista sintió un dolor repentino e intenso en la zona baja de la espalda. El panorama se vuelve crítico porque esta ausencia coincide justo cuando el equipo debe debatirse en tres frentes competitivos simultáneamente: la Copa Argentina, el Torneo Clausura y la Copa Sudamericana. Una acumulación de partidos que exigirá toda la potencia ofensiva disponible.

De la esperanza al revés: cómo se interrumpió el regreso

Hasta hace apenas una semana, la situación lucía alentadora. Bareiro se recuperaba de un doble desgarro muscular que había padecido en los playoffs de la temporada anterior, específicamente en el encuentro ante Huracán cuando fue sacado del campo durante el primer tiempo. Su evolución había sido favorable en las últimas semanas de trabajo, y los números daban cuenta de un futbolista que podía aportar en lo inmediato: seis goles en catorce partidos desde su llegada al club. La intención en la dirigencia y el cuerpo técnico era contar con él, aunque fuera desde el banco de suplentes, para el estreno competitivo fijado para el próximo 16 de julio contra Sarmiento en la instancia de dieciséisavos de final de la Copa Argentina. Todo indicaba que esa meta era alcanzable.

Sin embargo, el sábado 4 de julio la realidad se impuso de forma inesperada. Cuando Bareiro entrenaba con pelota en la cancha como parte del proceso de reinserción grupal, experimentó una molestia aguda en la región lumbar que lo obligó a detener la actividad. Los días subsiguientes no trajeron alivio natural; por el contrario, la dolencia persistió con una intensidad que requirió intervención médica. Los estudios por resonancia magnética revelaron lo que todos temían: una hernia de disco. El hallazgo abrió dos caminos divergentes que los especialistas consultados presentaron al futbolista como opciones viables: un bloqueo anestésico como primer intento de resolución o, en caso de insuficiencia, una intervención quirúrgica con tiempos de recuperación considerablemente más prolongados.

El fantasma de Cavani: una lesión que marca antecedentes en el club

La ironía de la situación no es menor: Bareiro enfrenta exactamente la misma complicación lumbar que enfrentó meses atrás Edinson Cavani, el delantero uruguayo cuyo paso por Boca quedó marcado, entre otras cosas, por este tipo de dolencia que finalmente aceleró su salida del club. Cavani también debió someterse a procedimientos médicos similares, y su caso se convirtió en un punto de referencia negativo dentro de la institución cuando se trata de lesiones en esa región del cuerpo. El antecedente está ahí, pesando en la memoria colectiva del equipo, agregando una capa adicional de preocupación a una situación que ya de por sí resulta complicada.

Esta martes está previsto que Bareiro se someta al procedimiento de bloqueo lumbar, una intervención menos invasiva que busca aliviar el dolor mediante la aplicación de anestésicos locales en la zona afectada. Los especialistas han establecido un período de prueba de diez días para evaluar si este tratamiento es efectivo. Si durante ese lapso el Paraguay experimenta mejoría sostenida y logra reincorporarse sin molestias, habrá cumplido su objetivo. De lo contrario, ambas partes deberán resignarse a la opción final: la operación quirúrgica, que implica una ausencia mucho más extendida de las canchas y un proceso de rehabilitación que se mediría en semanas, no en días.

Impacto en el armado táctico y las alternativas de Arruabarrena

Para Arruabarrena, quien apenas comienza a implementar su plan en el club, esta baja representa un obstáculo serio en el momento de definir las variantes ofensivas. La dirección técnica seguía de cerca la posibilidad de sumar otro delantero en el mercado de pases, pero mientras esa gestión continúa en suspenso, el equipo debe basarse con lo que posee en el plantel. Durante los encuentros amistosos previos a la temporada oficial contra Defensa y Justicia y Athletico Paranaense, Bareiro no tuvo participación debido a su estado físico. En el último de estos partidos, disputado el miércoles pasado, fue Miguel Merentiel quien ocupó la posición de nueve titular, con Milton Giménez ingresando posteriormente desde el banco. Estas dos opciones serán las que deberán cargar con la responsabilidad ofensiva en los primeros tramos de la competencia.

La ausencia de Bareiro no solo afecta al equipo en términos numéricos, sino que también retarda el proceso de integración que el nuevo cuerpo técnico necesita completar. Arruabarrena requiere tiempo para conocer las características de sus futbolistas en condiciones reales de juego, para calibrar tácticas y para construir una identidad colectiva. Perder a un atacante con experiencia goleadora durante las fechas iniciales, cuando los rivales aún no conocen con precisión los movimientos del equipo, es una complicación que trasciende lo meramente estadístico. Los planes trazados en el papel deben adaptarse a la realidad del plantel disponible día a día.

Consecuencias a mediano plazo: escenarios posibles

Mirando hacia adelante, el panorama que se abre presenta múltiples capas de análisis. Si el bloqueo lumbar resulta efectivo, Bareiro podría estar en condiciones de participar en los compromisos posteriores de la Copa Argentina o bien en la fase inicial del Clausura, dependiendo de cómo evolucione en esos diez días críticos. Esto significaría que Arruabarrena tendría al menos una alternativa más para rotar en el ataque y para afrontar un calendario que, efectivamente, será exigente. Por otro lado, si la intervención no alcanza los resultados esperados y es necesario recurrir a la cirugía, la prolongación de la ausencia podría extenderse más allá del mes, impactando seriamente en la construcción del equipo durante una ventana temporal crucial para generar automatismos y confianza grupal. En ese escenario, la búsqueda de refuerzos en el mercado de transferencias se volvería aún más acuciante, ya que las alternativas internas serían limitadas para sostener una campaña en tres competiciones simultáneamente.

La gestión médica de esta lesión también sentará precedentes sobre cómo Boca aborda las complicaciones físicas en su plantel. La decisión de optar por el bloqueo como primer paso representa una apuesta por la rapidez, una búsqueda de soluciones que minimicen el tiempo fuera. Sin embargo, si esa estrategia no funciona y termina siendo necesaria la operación después de una demora de días o semanas, podría cuestionarse si fue la mejor opción desde el inicio. Estos dilemas médicos, frecuentes en el fútbol profesional, raramente tienen respuestas claras y suelen estar cargados de incertidumbre. Lo cierto es que en el próximo tiempo se conocerá la evolución de Bareiro, y esos resultados determinarán no solo su participación en los próximos partidos, sino también las estrategias ofensivas generales que Arruabarrena implementará en su debut como conductor del equipo xeneize.