El empate sin goles cosechado por Boca el fin de semana pasado frente a Platense en Vicente López dejó un saldo que trasciende ampliamente lo que refleja el marcador. La necesidad de viajar a territorio paraguayo para disputar la revancha de octavos de final en la Copa Sudamericana se complica sustancialmente por las bajas físicas que surgieron tras aquel encuentro. Tres futbolistas quedaron descartados para la próxima presentación en Asunción, lo que obliga al técnico del equipo de La Boca a reconfigurar su esquema defensivo justo en la instancia más crítica de la competencia continental.

El capitán no estará: la baja más sensible

La ausencia más relevante es la de Leandro Paredes, quien ocupaba el rol de capitanía y era uno de los pilares en el mediocampo azul y oro. El futbolista ya venía jugando con una sobrecarga que lo mantenía en el filo de una dolencia seria. Aquello que se temía finalmente se concretó durante el encuentro ante el conjunto del Calamar. Paredes no completó la contienda y debió ser reemplazado, confirmándose después de los estudios médicos realizados al día siguiente que una lesión muscular lo apartaría de la revancha. Esta baja representa un golpe táctico considerable, dado que su rol en la distribución del juego y su experiencia son difíciles de reemplazar en una instancia decisiva.

La ausencia del mediocampista obliga a Guillermo Arruabarrena, quien conduce al equipo desde el banquillo, a buscar alternativas en su oncena inicial. El equipo deberá prescindir de un jugador que ha sido fundamental en los últimos partidos y que, por su experiencia y versatilidad, representa una pieza estratégica difícil de suplir. La semana que transcurre será crucial no solo para definir quién lo reemplazará, sino también para que el técnico pueda preparar variantes tácticas que compensen esta ausencia.

Pellegrino y Lozano: otras dos lesiones que complicarán la defensa

No fue el único problema físico que dejó el partido ante Platense. Marco Pellegrino, defensor central que venía siendo utilizado como titular, sintió un dolor agudo en la zona del aductor de su pierna derecha durante el transcurso del primer tiempo. El jugador se agarró la cabeza, realizó gestos de dolor y quedó claro de inmediato que no podría continuar en cancha. Tras ser examinado por el cuerpo médico, se confirmó que sufrió una lesión muscular que lo inhabilitará para viajar a Paraguay. Pellegrino había retornado recientemente a la titularidad después de algunos partidos en el banco de suplentes, lo que demuestra que aún no se encontraba completamente recuperado de sus anteriores molestias.

La situación se agravó cuando, a los veinticinco minutos del segundo tiempo, Leandro Lozano tuvo que abandonar el terreno de juego. El lateral izquierdo, quien traía una racha de tres presentaciones consecutivas como titular con el tiempo completo en cancha, sufrió una dolencia muscular durante el partido. Aunque el diagnóstico final aún no era oficial en ese momento, todo indicaba que también estaría ausente en la instancia decisiva ante Recoleta en Asunción. Este jugador, además, había sufrido una lesión anterior en el transcurso del semestre que lo mantuvo fuera de acción durante dos encuentros, por lo que su regreso al plantel competitivo había sido gradual. La nueva lesión genera inquietud sobre su disponibilidad inclusive para compromisos posteriores del equipo en el torneo local.

El contexto temporal hace que estas tres ausencias sean especialmente problemáticas. Boca se encuentra en una encrucijada competitiva: además de disputar una definición crucial en la Copa Sudamericana, el equipo debe mantener vigencia en el campeonato doméstico, donde tiene compromisos pendientes como el enfrentamiento contra Racing. Perder a tres jugadores de importancia en el mismo momento en que la competencia alcanza sus fases más decisivas representa un desafío logístico y táctico considerable para la conducción técnica del club.

Las alternativas sobre la mesa

A pesar de que las bajas son significativas, Arruabarrena cuenta con opciones para cubrir los espacios dejados por los lesionados. En el caso de Pellegrino, Ayrton Costa es el defensor central que habitualmente ocupa la titularidad y podrá reemplazarlo en la línea defensiva. Para la ausencia de Lozano en la lateral izquierda, Dylan Gorosito será quien asuma la responsabilidad en ese sector del campo. Ambos jugadores tienen experiencia en sus puestos y han participado en encuentros previos, aunque no necesariamente con la continuidad que podrían haber tenido sus compañeros lesionados. La pregunta que surge es si estos futbolistas pueden mantener el nivel de desempeño requerido en una instancia eliminatoria de una copa internacional.

El desafío para el técnico xeneize va más allá de simplemente nominar sustitutos. Se trata de reorganizar esquemas, repensar la dinámica defensiva y encontrar equilibrios que permitan al equipo competir a la altura de las circunstancias. Una semana decisiva transcurrirá entre el anuncio de estas bajas y la presentación en tierras paraguayas. En ese lapso, Boca deberá prepararse no solo tácticamente, sino también en lo mental, sabiendo que enfrenta el partido más importante del semestre con limitaciones que no tenía contempladas hace apenas unos días. Los compromisos en la liga doméstica durante la misma semana complican aún más la planificación del trabajo físico y táctico que el cuerpo técnico pueda desarrollar.

Implicancias en el corto y mediano plazo

Las consecuencias de estas lesiones trascienden el partido de revancha en Asunción. Varios interrogantes quedan en el aire respecto a los tiempos de recuperación de estos jugadores. En el caso de Lozano, su historial de lesiones en el presente semestre genera preocupación sobre la solidez de su estado físico general. Un jugador que se lesiona dos veces en un lapso breve puede ser indicativo de problemas en la pretemporada, en el acondicionamiento o simplemente en la predisposición de su cuerpo a sufrir dolencias recurrentes. Pellegrino, por su parte, también regresaba de una situación similar apenas días antes, lo que plantea interrogantes sobre los protocolos de recuperación implementados por el club.

En el plano puramente competitivo, estas ausencias generarán efectos en cascada. Si Boca no logra avanzar en la Copa Sudamericana, los jugadores lesionados tendrán más tiempo para recuperarse, pero el equipo perderá una oportunidad de competencia internacional. Si avanza, deberá seguir jugando con sus suplentes, lo que podría afectar el rendimiento en ambas competencias. La gestión de recursos humanos en un equipo que disputa dos torneos simultáneamente es compleja, y las lesiones vienen a complicar aún más las decisiones que debe tomar la conducción técnica sobre rotaciones y descansos.

Más allá de lo que suceda en la cancha en Paraguay, el episodio de Vicente López deja lecciones sobre la importancia de la preparación física y la prevención de lesiones. En un fútbol cada vez más exigente, donde los partidos se suceden en cortos intervalos, la salud de los jugadores se convierte en un factor crítico. La cantidad de bajas simultáneas también abre un debate sobre si los entrenamientos previos al partido fueron suficientes para acondicionar a los jugadores, o si la gestión del descanso entre presentaciones requiere revisión. Estos son interrogantes que cada institución deportiva debe formularse cuando situaciones como esta se presentan, independientemente de quién sea el responsable o a quién se le atribuya la responsabilidad.