La frustración y la impotencia se apoderaron nuevamente de Leandro Córdoba cuando sintió que su cuerpo le fallaba una segunda vez. Hace apenas unos meses, Racing Club desembolsó 650.000 dólares para traerlo desde otra institución con la intención de reforzar su delantera, pero la realidad deportiva ha resultado diametralmente opuesta a lo planeado. El nuevo atacante de la Academia aún no ha podido debutar en su escudo, ni siquiera ha estado disponible para ocupar un asiento en el banco de suplentes, víctima de un problema físico que se resiste a desaparecer y que continúa condicionando los planes del cuerpo técnico.

Una lesión que reaparece en los entrenamientos

El origen del inconveniente se remonta a un incidente ocurrido durante una sesión de trabajo en las instalaciones del club. Un traumatismo directo en la zona del tobillo izquierdo derivó en una lesión ósea en el calcáneo, acompañada por un esguince que pareció controlarse inicialmente. Sin embargo, hace poco más de una semana, durante los preparativos para enfrentar a Sarmiento, Córdoba volvió a sentir molestias en la misma área. Cuando creía que su reintegración era inminente —el entrenador Juan Pablo Vojvoda incluso lo tenía considerado para el banco en ese partido—, el delantero experimentó un nuevo resentimiemto que lo dejó nuevamente fuera de circulación.

Desde la institución ubicada en Avellaneda, el departamento médico emitió un comunicado precisando el estado actual del futbolista. Según explicaron, Córdoba continúa en proceso de recuperación del edema óseo que se manifestó tras aquel traumatismo inicial con entorsis. Los especialistas del club informaron que el jugador avanza de manera satisfactoria en su rehabilitación, ejecutando un programa de trabajo sin impacto en la región afectada. Este enfoque terapéutico busca permitir la evolución del edema sin someter la zona dañada a esfuerzos que pudieran comprometer nuevamente su integridad física.

El calendario de su retorno y los partidos que se perderá

La planificación interna del club contempla que Córdoba estará ausente en los próximos dos encuentros de su equipo. En primer lugar, se perderá el desplazamiento a Río Cuarto para enfrentar a Estudiantes en el fin de semana. Posteriormente, tampoco estará disponible para el duelo ante Belgrano en el Cilindro que se realizará el 11 de este mes. Estos dos compromisos funcionarán como un período de reposo adicional que busca asegurar que, cuando Córdoba regrese a los trabajos grupales, su recuperación esté lo suficientemente avanzada como para no representar un nuevo riesgo.

Una vez que la Academia complete el encuentro frente al conjunto pirata, la intención es que durante la siguiente semana de trabajo el delantero comience a entrenarse nuevamente con el resto del plantel. Con esta reincorporación a las sesiones generales, el objetivo es que quede a disposición del cuerpo técnico para, como mínimo, ocupar un lugar en el banco de reservas durante el clásico del domingo 18 contra Independiente, que se llevará a cabo en el estadio Presidente Perón. Se trata de un encuentro de relevancia considerable en el calendario rojo, lo que hace aún más evidente la intención del club de tener a Córdoba disponible, aunque sea en calidad de suplente.

Detalles de la compra y tratamientos previos que complicaron la recuperación

El atacante fue incorporado a Racing como reemplazo directo de Santiago Solari, quien fue cedido a préstamo a Newell's Old Boy. La operación de compra del pase se cerró en 650.000 dólares, con una cláusula adicional que obliga a la Academia a desembolsar otros 500.000 dólares si el jugador alcanza 15 encuentros disputados. El contrato fue rubricado hasta diciembre de 2025, y se estableció una cláusula de rescisión valuada en 22 millones de euros, cifra que refleja las expectativas que el club tenía respecto a su desempeño futuro.

Un detalle relevante que ha salido a la luz es que el proceso de recuperación se vio complicado por tratamientos realizados en su anterior club. Específicamente, le fueron administradas dos infiltraciones antes de su llegada a Avellaneda, procedimientos que generaron efectos adversos en su evolución física. Esta circunstancia motivó que desde Racing tomaran una decisión estratégica: cuando Córdoba finalmente esté completamente apto desde el punto de vista médico, será reintegrado de manera gradual al fútbol, permitiéndole ganar ritmo y confianza sin exponerlo a sobreesfuerzos que pudieran desencadenar un nuevo retroceso. La última aparición del delantero en un campo de juego fue el 17 de julio, cuando jugó en la derrota por 1-0 ante Mitre de Santiago del Estero, lo que significa que su inactividad ya se extiende por varias semanas.

Otros futbolistas en proceso de recuperación en la Academia

El panorama de lesiones en Racing no se limita únicamente a Córdoba. El club enfrenta una situación compleja con varios efectivos apartados de las canchas por distintos problemas físicos. Matías Zaracho continúa recuperándose de una distensión en el aductor derecho, mientras que Juan Barinaga trabaja en su regreso tras un desgarro en el recto anterior de su pierna derecha. La situación más delicada es la de Alan Forneris, quien se encuentra en un proceso de recuperación más prolongado debido a una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, lesión que sufrió en mayo pasado y que requiere de protocolos de rehabilitación extendidos.

En el lado positivo, Lautaro Díaz ha mostrado avances significativos en su recuperación. Este jueves pasado reapareció en los entrenamientos grupales por primera vez después de haber padecido sobrecargas en el recto anterior y el psoas de su pierna izquierda. Estas molestias lo mantuvieron fuera de la alineación durante el clásico ante Boca, pero su regreso a los trabajos con el resto del equipo sugiere que podría estar disponible para el compromiso del domingo contra Estudiantes de Río Cuarto, según las evaluaciones del cuerpo técnico dirigido por Juan Chirola Romero.

Perspectivas futuras y lo que podría significar para la temporada

La situación de Córdoba refleja los desafíos que enfrenta cualquier institución futbolística cuando un refuerzo de consideración no puede desplegar sus virtudes desde el comienzo de su etapa. Racing invirtió recursos significativos en su llegada con la expectativa de fortalecer su ataque, pero las circunstancias físicas han obstaculizado ese propósito. El tiempo que ha transcurrido sin participación oficial también plantea interrogantes sobre su adaptación táctica, su conocimiento de los compañeros y la dinámica de juego del equipo. Cuando finalmente debute, podría necesitar de un período adicional para lograr la automatización requerida en una categoría competitiva como la Primera Nacional o, en caso de futuras alternativas, en divisiones superiores. Por otro lado, la gradualidad en su reintegración que ha planteado el cuerpo técnico puede resultar acertada si se logra evitar nuevas lesiones, permitiendo que el jugador desarrolle su rendimiento sin sobresaltos que vuelvan a truncar su participación.