Un nuevo capítulo de incertidumbre rodea la trayectoria de Ezequiel Cirigliano, el volante central que alguna vez representó las esperanzas del fútbol argentino joven. A los 34 años, el ex futbolista se encuentra nuevamente privado de su libertad desde el 24 de septiembre, acusado de haber sustraído el arma reglamentaria de una oficial de policía durante un altercado en Villa Pineral, en el partido de Tres de Febrero. El hecho ha generado conmoción en el ambiente que lo vio crecer deportivamente y ha puesto de relieve una trayectoria marcada por altibajos tanto en lo futbolístico como en lo legal, evidenciando cómo la vida después del deporte profesional puede tornarse compleja para aquellos que no logran consolidar proyectos sólidos más allá de la cancha.
Los pormenores del incidente que derivó en su actual encarcelamiento revelan una situación de tensión escalada. Cirigliano se acercó a una posta de vigilancia desplegada en la zona, donde protagonizó un violento enfrentamiento con una agente de la Unidad de Policía de Prevención Local (UPPL). Durante el forcejeo, logró apoderarse del revólver reglamentario de la efectiva y realizó un intento de fuga. Sin embargo, otros uniformados que se encontraban en el lugar lograron interceptarlo, recuperar el arma y ejecutar su captura de manera inmediata. Actualmente, permanece alojado en la comisaría 1ª de Caseros, donde enfrenta imputaciones por los delitos de robo y resistencia a la autoridad. La investigación está a cargo de la fiscal Mariela Paladino, quien se desempeña en la UFI N° 5 de San Martín, dependencia especializada que lleva adelante la carátula.
Un club que no abandona
La institución de Núñez ha mantenido un rol activo en la asistencia al ex deportista. Desde River, dirigentes se comunicaron directamente con la familia de Cirigliano para ofrecerle respaldo en estos momentos de dificultad. Más allá del apoyo emocional, el club ha puesto a disposición su departamento de asesoramiento legal, brindando herramientas institucionales para enfrentar el proceso judicial que se avecina. Esta decisión refleja un posicionamiento de la dirigencia millonaria que prioriza el acompañamiento integral a una figura que dejó su marca en la historia reciente del club, independientemente de las circunstancias actuales. En el plano procesal, la defensa del ex mediocampista ha solicitado la realización de una pericia psicológica, petición que ha sido acogida. Cirigliano será evaluado en el área de salud mental del Hospital Posadas, evaluación cuyos resultados podrían ser determinantes en las decisiones que adopte la justicia respecto a su futuro legal inmediato.
Un patrón preocupante en el tiempo
Lo ocurrido en esta ocasión no constituye un episodio aislado en la vida de Cirigliano. Apenas dos años atrás, en agosto de 2022, el mismo partido de Tres de Febrero fue escenario de un incidente similar que derivó en su captura. En aquella oportunidad, fue arrestado tras ingresar armado a una vivienda y efectuar disparos contra la propiedad. Durante el procedimiento policial, los efectivos incautaron una pistola calibre 9 milímetros que portaba con once cartuchos en el cargador y uno en la recámara, lo que evidenciaba un arma lista para su uso. Por aquel hecho fue imputado por tentativa de robo, entre otros cargos. Sin embargo, su detención en esa ocasión se extendió aproximadamente dos meses, hasta que en octubre de 2022 la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Martín resolvió su liberación sobre la base de falta de mérito, lo que significó que no existieron elementos probatorios suficientes que justificaran una acusación formal ni una condena. La repetición de conductas delictivas vinculadas con armas de fuego en la misma jurisdicción geográfica plantea interrogantes sobre factores que podrían estar incidiendo en la conducta del ex futbolista.
Luego de aquella primera detención y su posterior excarcelación, Cirigliano logró reconectarse con el fútbol a través de una iniciativa del club que lo catapultó a la profesión. River lo incorporó a su equipo Senior, espacio donde compartió experiencias con figuras históricas del club tales como Ariel Ortega, Rodrigo Mora y el Chori Domínguez. Esta oportunidad parecía encaminarlo hacia una etapa más estable, permitiéndole reencontrarse con la práctica del fútbol en un ambiente controlado y con figuras que conocían el peso de la historia institucional. No obstante, aquella ventana de contención deportiva no logró traducirse en una transformación más profunda de su situación personal.
El promedio que no llegó a ser
La biografía futbolística de Cirigliano cuenta una historia de potencial inicial que no logró cristalizarse en una carrera de largo aliento. Su incursión en el fútbol profesional comenzó en abril de 2010, cuando contaba apenas con 18 años de edad. Debutó bajo la dirección técnica de Matías Almeyda, en la temporada que marcó el retorno de River a la categoría máxima tras su descenso. En ese contexto, Cirigliano no fue un actor secundario: tuvo un rol protagónico en el equipo de transición y llegó incluso a portar la cinta de capitán, honor reservado a los jugadores que despiertan confianza en sus compañeros. Aquel reconocimiento temprano parecía ser el primer escalón de una carrera promisoria en un club de la magnitud de River Plate. Sin embargo, las subsecuentes experiencias en el fútbol europeo no consolidaron su evolución. Su paso por Hellas Verona, uno de los clubes históricos de Italia, y su estadía en FC Dallas de la liga estadounidense no tradujeron los gestos de calidad que había mostrado en sus inicios. Posteriormente, disputó en equipos de Argentina como Tigre, Atlético Tucumán y Godoy Cruz, además de incursionar en el fútbol mexicano con Zacatepec y en competiciones italianas de menor escala.
El declive de su presencia en escenarios competitivos fue progresivo. En 2022, quedó sin contrato con Cynthialbalonga Calcio, club de la cuarta categoría italiana, lo que reflejaba la distancia que había recorrido desde sus días como protagonista en el fútbol de élite. Su incorporación al equipo Senior de River representó un regreso simbólico, aunque no remunerado en términos profesionales convencionales, a la cancha del club que lo formó. Posteriormente, tuvo una última experiencia de carácter profesional en el Stallion Laguna de Filipinas, donde disputó 11 encuentros durante 2024. En agosto de ese año quedó nuevamente en condición de jugador libre, situación que marca el fin de su trayectoria competitiva reglada. Desde entonces, no ha vuelto a ser parte de ningún plantel profesional, dejándolo en una situación de desvinculación total del ambiente que lo contuviera durante dos décadas.
Proyecciones inciertas y reflexiones pendientes
La situación de Cirigliano, nuevamente bajo custodia judicial, abre interrogantes que trascienden lo individual y tocan cuestiones estructurales sobre la transición de futbolistas profesionales hacia la vida civil, especialmente en contextos donde no se ha podido consolidar un patrimonio significativo o proyectos de vida alternativos. Algunos observadores sostienen que la falta de políticas de reinserción laboral y acompañamiento psicosocial para ex deportistas de élite que no alcanzan carreras exitosas constituye una deuda del sistema. Otros, en cambio, enfatizan que la responsabilidad personal en la toma de decisiones debe ser el eje central del análisis. Lo cierto es que la evaluación psicológica que debe someterse en el Hospital Posadas podría arrojar datos relevantes sobre aspectos de la salud mental del ex volante que hasta ahora no han sido públicamente documentados. Dependiendo de los resultados de ese peritaje, la justicia podría inclinar su consideración hacia alternativas terapéuticas o punitivas. En tanto, la decisión de River de mantener puertas abiertas en términos de asesoramiento legal evidencia un posicionamiento institucional que reconoce la complejidad de estas situaciones sin pretender resolverlas desde el arbitrio deportivo, delegando la responsabilidad final en los organismos de administración de justicia competentes.



