El Rally-Raid mundial aterrizó en Argentina con toda su energía y, desde el primer metro cronometrado, quedó claro que la cuarta fecha del campeonato 2024 no iba a ser un trámite. El Desafío Ruta 40 comenzó con un prólogo de apenas 17 kilómetros en los alrededores de Córdoba, pero lo que ocurrió en esa distancia corta ya dibujó jerarquías, generó sorpresas y puso sobre la mesa los nombres que van a pelear en los días siguientes. Importa porque es la penúltima cita de la temporada y cualquier punto cuenta. Cambia porque los favoritos al título ya saben que no tienen margen de error.

Schareina, el más rápido sobre dos ruedas

En la categoría de motos, el español Tosha Schareina fue quien mejor interpretó los 17 kilómetros del trazado cordobés y se quedó con el primer lugar del día. La diferencia con el segundo fue mínima pero contundente en términos de mensaje: apenas dos segundos separaron a Schareina de su compañero de equipo Ricky Brabec, el norteamericano que suele aparecer entre los de arriba en este tipo de competencias. El podio lo cerró Ross Branch, aunque el botsuanés llegó a casi medio minuto del líder, lo que muestra que los primeros dos corrieron en una categoría aparte durante esos kilómetros.

Lo que nadie tenía del todo previsto fue la actuación del argentino Facundo Viel, que con su quad se metió en la cuarta posición general de la jornada. En un contexto donde los pilotos locales suelen tener el empuje de la gente pero no siempre el rendimiento, Viel combinó las dos cosas y se ganó los aplausos de quienes siguieron el arranque desde las banquinas. Detrás de él llegó Luciano Benavides, el cordobés que defiende el título y que también compite en casa. El vigente campeón no brilló en el prólogo, pero tampoco es el tipo de jornada donde se juega todo: lo suyo arranca fuerte en los días de verdad.

La ausencia que más se sintió en el paddock fue la de Kevin Benavides. El mendocino, uno de los pilotos argentinos más queridos del circuito y ganador del Dakar en 2021, no pudo estar en la largada porque continúa su proceso de recuperación tras una caída severa que sufrió durante un entrenamiento. Su presencia en el Desafío Ruta 40 hubiera sido uno de los grandes atractivos para el público local, que lo sigue con devoción desde que empezó a ganar en el desierto. Por ahora, su regreso a la competencia sigue siendo una incógnita.

Al Attiyah y su conexión con Argentina

En la categoría de coches, el protagonista fue Nasser Al Attiyah. El qatarí, cuatro veces ganador del Dakar, tiene con Argentina una relación que va mucho más allá de la competencia. En cada visita al país se lo ve genuinamente emocionado: recorre mercados, se mezcla con la gente, aprende palabras en castellano y comparte en redes sociales su fascinación por las costumbres locales. No es pose. Es una conexión real que el público argentino le devuelve con cariño. Durante los días previos al inicio del Desafío Ruta 40, Al Attiyah se dio un baño de masas que pocas estrellas internacionales del motorsport logran en este país. Y quiso responder dentro del coche.

Lo hizo con creces. En el prólogo se impuso con una ventaja de más de veinte segundos sobre Yazeed Al Rajhi, el saudí que parece ser su principal competidor en esta prueba. La diferencia en tan pocos kilómetros es significativa y sugiere que Al Attiyah llegó a Córdoba en un nivel de forma muy alto. El podio de la jornada lo completó Rokas Baciuska con su Challenger, aunque el lituano corrió sin su copiloto habitual: el español Oriol Vidal se quedó en Europa tratando de resolver una lesión de espalda sin pasar por el quirófano, y su lugar lo ocupó Sebastien Delaunay.

Entre los coches también hubo movimiento local interesante. David Zille terminó cuarto con su vehículo ligero y superó al brasileño Marcos Baumgart y a varios compatriotas: Juan Cruz Yacopini, Nicolás Cavigliasso y Sebastian Halpern quedaron por detrás del porteño. El mejor Toyota de fábrica fue el de Seth Quintero, que llegó noveno, mientras que Hernán Garcés cerró el top ten del día.

El drama de Moraes y lo que viene

La historia más amarga del prólogo la protagonizó el brasileño Lucas Moraes. A apenas tres kilómetros del inicio, su vehículo perdió las dos ruedas del lado derecho y quedó detenido. El tiempo que perdió fue imposible de recuperar y terminó último en la clasificación general, a pesar de pilotear uno de los coches con mayor potencial de la grilla. En rally-raid, los problemas mecánicos no distinguen favoritos, y Moraes lo sufrió de la peor manera en la primera jornada cronometrada.

Lo que sigue es considerablemente más exigente. La segunda jornada plantea un bucle alrededor de Córdoba con 381 kilómetros cronometrados y otros 124 de enlace, lo que eleva el total del día a más de 500 kilómetros de recorrido. Ahí es donde el Desafío Ruta 40 muestra su verdadera cara: la geografía cordobesa, con sus sierras, ríos de arena y pistas de ripio, pone a prueba tanto la resistencia de los pilotos como la de las máquinas. El prólogo fue apenas la introducción.

Las consecuencias de este arranque pueden leerse desde varios ángulos. Para los pilotos locales como Luciano Benavides, Viel o Zille, el apoyo del público puede ser tanto un impulso como una presión adicional en los días decisivos. Para Al Attiyah, llegar a Argentina con ese vínculo emocional y convertirlo en una victoria en el primer día refuerza su candidatura en una temporada donde aún quedan puntos importantes por repartir. Para el campeonato en general, el hecho de que pilotos de distintas regiones del mundo —España, Qatar, Arabia Saudita, Lituania, Brasil, Argentina— estén compitiendo de igual a igual en suelo argentino consolida al Desafío Ruta 40 como una prueba de peso dentro del calendario del W2RC. Si los próximos días mantienen este nivel de intensidad, la penúltima fecha de la temporada puede terminar redistribuyendo el mapa de fuerzas antes del cierre del campeonato.