Antes de que arranque la temporada 2025-26 de la NBA, ya hay un ganador claro en el debate más apasionante del básquet mundial: quién es el mejor jugador del planeta. La respuesta, según una proyección colectiva construida con votos de equipo para minimizar sesgos, apunta a un canadiense que ganó su primer MVP la temporada pasada y que llevó a su franquicia a un campeonato dominante. Pero el listado completo de los 100 mejores jugadores proyectados para el ciclo que viene no se agota en ese nombre. Hay rookies que prometen sacudir la liga desde el primer día, veteranos que pelean contra el tiempo y estrellas que cambiaron de camiseta buscando un nuevo horizonte. Lo que cambia con este ranking es el prisma: no se trata de premiar el pasado, sino de anticipar el futuro.

El rey de la cancha: Shai Gilgeous-Alexander lidera la tabla

Shai Gilgeous-Alexander, el base canadiense de los Oklahoma City Thunder, encabeza la lista como el mejor jugador proyectado para 2025-26. No es un capricho ni una provocación: la temporada anterior fue, en términos de acumulación de logros individuales y colectivos, una de las más completas que se recuerdan para un jugador de su edad. Ganó el MVP de la temporada regular, el campeonato con Oklahoma City —que terminó 68-14 en la fase regular—, y se quedó también con los premios de la Final y de la Conferencia Oeste. Todo eso antes de cumplir 27 años. Sus números hablan por sí solos: 32,7 puntos, 5 rebotes y 6,4 asistencias por partido, con un 51,9% desde el campo. Encabezó la liga en WS/48 (victorias compartidas por 48 minutos), y solo quedó detrás de Jokic en BPM y VORP, las métricas avanzadas más respetadas del análisis moderno. Lo que hace especialmente notable su juego es la combinación entre su capacidad para anotar en situaciones difíciles, su llegada a la línea de tiros libres y su impacto defensivo, que lo coloca en una categoría por encima de la mayoría de los bases de élite de la historia reciente.

El que queda segundo en esta proyección es Nikola Jokic, el pívot serbio de Denver Nuggets, quien en 2024-25 promedió un triple-doble por primera vez en su carrera: 29,6 puntos, 12,7 rebotes y 10,2 asistencias, convirtiéndose en uno de los dos únicos jugadores en la historia de la NBA en registrar una línea estadística de 29/12/10, junto al mítico Oscar Robertson. Cinco temporadas consecutivas liderando la liga en BPM y VORP lo convierten en el mejor pívot del mundo sin discusión. El único argumento para no colocarlo primero es que ya hay alguien que, según esta proyección, lo superó en impacto global la temporada pasada. Justo detrás aparece Giannis Antetokounmpo, el ala-pívot griego de Milwaukee, quien sigue siendo considerado el mejor de su posición en la liga por un margen amplio, con 30,4 puntos, 11,9 rebotes y 6,5 asistencias promedio.

Las grandes apuestas: jóvenes que pueden cambiar el mapa de poder

Uno de los nombres más interesantes de todo el listado es el de Cooper Flagg, el alero de 18 años que llega a la NBA como el primer pick del draft 2025. En sus dos partidos de verano promedió 20,5 puntos, 5 rebotes y 2,5 asistencias, y fue dado de baja antes de tiempo para proteger su salud. Flagg mide 2,05 metros con una envergadura de 2,13 metros, tiene la capacidad de manejar el balón, anotar desde las tres zonas, una defensa que ya parece de jugador establecido y, sobre todo, una competitividad que los analistas destacan como rasgo diferencial. Sus números universitarios —19,2 puntos, 7,5 rebotes y 4,2 asistencias con el 48,1% en campo y el 38,5% en triples— son extraordinarios para su edad. Si bien es prematuro proyectarlo entre los diez mejores del mundo, sí aparece en esta lista como uno de los jugadores más emocionantes de cara al futuro inmediato.

En ese grupo de apuestas jóvenes también aparece Victor Wembanyama, el pívot francés de San Antonio Spurs, ubicado dentro del Top 10 de la proyección pese a que su segunda temporada terminó de manera abrupta por un coágulo de sangre. Si su salud se estabiliza, la proyección es contundente: Wembanyama tiene el potencial de competir por el MVP. Su perfil es único —2,24 metros con una envergadura de 2,44 metros— y su capacidad para bloquear tiros, rebotear, manejar el balón y anotar desde cualquier punto del campo no tiene precedentes históricos para alguien de su estatura. En su primera temporada ya se convirtió en el único rookie en ganar el reconocimiento al Mejor Defensor del Año del Quinteto Ideal. Otro nombre del futuro es Amen Thompson, el escolta de Houston con una envergadura de más de 2,10 metros, que ya ganó su primer reconocimiento al Mejor Quinteto Defensivo pese a promediar solo el 27,5% en triples, su principal limitación.

En el extremo opuesto del espectro generacional, LeBron James sigue apareciendo en un ranking de los mejores del planeta a los 40 años. Sus números en 2024-25 fueron de 24,4 puntos, 7,8 rebotes y 8,2 asistencias, siendo uno de los dos únicos jugadores en registrar una línea de 24/7/8 junto a Jokic. Ganó el 2.° Quinteto All-NBA y terminó sexto en la votación al MVP. Sin embargo, por primera vez en su carrera registró un swing rating negativo, lo que significa que los Lakers rindieron peor con él en cancha que sin él —5,3 puntos por cada 100 posesiones peor. Ese dato es, al menos, algo a monitorear.

Los movimientos de verano y cómo reconfiguran el mapa competitivo

La dinámica de traspasos y fichajes del verano pasado reconfiguró varios de los escenarios más interesantes para la temporada que viene. Kyrie Irving, base estrella de Dallas que promedió 24,7 puntos en 2024-25, sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior en marzo y su regreso es incierto. En declaraciones públicas, el propio Irving pidió que no se cuente con él necesariamente para los playoffs: "No quiero hacer predicciones sobre cuándo voy a volver. Solo quiero estar al cien por ciento". Por su parte, Luka Doncic, sorpresivamente traspasado por Dallas a los Lakers en una operación que sacudió a toda la liga, aparece en el Top 3 del ranking con la proyección de que su motivación extra —producto del golpe emocional de esa salida forzada— podría derivar en una temporada de muy alto nivel. Sus estadísticas de 28,2 puntos, 8,2 rebotes y 7,7 asistencias en 2024-25 ya hablan de un jugador de élite mundial.

Desmond Bane, escolta que promedió un 41% en triples a lo largo de su carrera, dejó Memphis para sumarse a Orlando Magic, un equipo que el año pasado fue el peor de la liga en porcentaje de triples anotados (31,8%). La incorporación de Bane, junto a Paolo Banchero y Franz Wagner, configura un nuevo tridente que podría convertir a Orlando en una potencia del Este. Wagner, alemán de 24 años, fue uno de los 12 jugadores en promediar una línea de 24/5/4 la temporada pasada, pero su porcentaje desde la línea de tres en los últimos dos años cayó al 28,9%, su principal deuda pendiente. En la misma conferencia, Anfernee Simons llega a Boston para intentar tapar el hueco que deja Jayson Tatum, quien se perderá toda la temporada por lesión, un golpe enorme para los Celtics que ganaron el campeonato hace apenas dos años. Por otro lado, Norman Powell, que vivió la mejor temporada de su carrera con Los Ángeles Clippers al promediar 21,8 puntos y un 41,8% en triples, fue traspasado a Miami, donde se perfila como una de las dos principales opciones ofensivas del equipo.

En el caso de los nombres que cierran el listado, varios resultan reveladores sobre el estado de la liga. Ty Jerome, que ocupa el puesto 100, pasó de disputar apenas dos partidos en 2023-24 a terminar tercero en la votación al Mejor Sexto Hombre la temporada siguiente, pese a no recibir ningún voto al Premio al Jugador Más Mejorado. Firmó un contrato de tres años y 28 millones de dólares con Memphis Grizzlies. Su eficiencia —51,6% en campo, con sólido manejo y defensa— lo convierte en un jugador de rotación valioso. RJ Barrett, alero canadiense de los Toronto Raptors, fue uno de solo ocho jugadores en promediar una línea de 21/6/5 la temporada pasada, compartiendo esa distinción con James, Giannis y Jokic. Su principal freno sigue siendo el tiro desde corta y media distancia —apenas 39,2% entre uno y tres metros del aro—, una debilidad que difícilmente se corrija en su séptima temporada profesional. Por su parte, Santi Aldama, ala-pívot español de Memphis, terminó entre los 50 primeros en VORP y cerca del Top 30 en BPM, métricas que superan ampliamente lo que sus estadísticas brutas —12,5 puntos y 6,4 rebotes— podrían sugerir a simple vista.

El panorama que presenta este ranking deja varios interrogantes abiertos que la temporada 2025-26 deberá responder. ¿Puede un escolta —Edwards o Mitchell— liderar a su equipo hasta el campeonato? ¿Logrará Doncic, motivado por el traspaso, volver a su mejor nivel en un mercado tan exigente como Los Ángeles? ¿Cuántos partidos podrán disputar jugadores como Kyrie Irving, Joel Embiid, Kawhi Leonard o Zion Williamson, todos con historiales preocupantes de lesiones? ¿Marcará Cooper Flagg desde su debut la diferencia que se le atribuye? Hay quienes ven en este listado la consolidación de una nueva generación de figuras —Gilgeous-Alexander, Wembanyama, Edwards, Cunningham— que podría dominar la liga durante la próxima década. Otros advierten que las proyecciones siempre chocan con la realidad de los cuarenta y ocho minutos, donde las lesiones, la química de equipo y los momentos decisivos del playoff suelen redefinir cualquier jerarquía preestablecida. Los hechos, como siempre en la NBA, hablarán solos a partir de octubre.