La rueda de rotaciones que enfrenta Rodolfo Arruabarrena en este tramo crucial de la temporada abre una puerta inesperada para quien parecía condenado al ostracismo. Nicolás Figal, el marcador central que vio desaparecer su lugar en el equipo tras una secuencia de actuaciones opacas, volverá a pisar el terreno de juego en la revancha que el equipo azul y oro disputará en territorio paraguayo. Lo que parecía ser un capítulo cerrado en la historia reciente del defensor se reabre ahora con una urgencia distinta: la ausencia de Lautaro Di Lollo por una molestia física obliga al entrenador a recomponer su esquema defensivo con las piezas disponibles. Para Figal, quien desde hace cinco encuentros permanecía fuera de la consideración táctica del equipo, esta convocatoria representa una oportunidad para limpiar su imagen y demostrar que el técnico no se equivocó cuando lo eligió como pilar defensivo al comienzo de esta campaña.

El tropiezo que cambió el rumbo

Hasta la visita de Boca a los campos chilenos de O'Higgins, Figal gozaba de la confianza del entrenador. Arrancó como titular indiscutible en el semestre y únicamente descansó en la jornada frente a Riestra, precisamente en el medio de una serie por Copa Sudamericana que demandaba una gestión cuidadosa de los recursos humanos. Sin embargo, aquella tarde en Chile modificó completamente su posición dentro del grupo. En un partido donde el equipo de la ribera logró imponerse con justeza, pero sin holgura suficiente como para relajarse en la revancha, llegó el incidente que sellaría su caída en desgracia futbolística.

El gol que marcó Francisco González para los locales surgió de una zona del campo que, por lógica defensiva, no debería producir tantas dificultades. Un lateral, aparentemente inofensivo, derivó en el descuido de Figal. El central no logró mantener la vigilancia sobre su marca, falló en la acción de despeje con determinación y su intento de despejar de cabeza terminó siendo fácilmente aprovechado por el delantero chileno. Ese tanto llevó la serie hacia los penales, un terreno pantanoso donde cualquier equipo está expuesto a las incertidumbres. Aunque Boca terminó logrando la clasificación en la lotería de los doce pasos, quedó pendiente la espina de cómo se llegó a ese escenario innecesario.

Las palabras que resonaron sin nombrar

Lo que pasó en el terreno de juego ganó dimensiones mayores cuando el análisis llegó a los espacios donde se pronuncia la palabra. Juan Román Riquelme, figura histórica del club y responsable de las decisiones deportivas, fue directo al evaluar lo ocurrido. Sin señalar explícitamente a ningún jugador por su nombre, el dirigente cuestionó la deficiencia táctica que permitió semejante vulnerabilidad. "No te pueden hacer un gol de lateral. Si te lo hacen es porque no lo has hecho bien", expresó públicamente después del partido. Las palabras del máximo responsable deportivo trascendieron el análisis técnico para constituirse en un señalamiento que resonó dentro del vestuario y también en los medios especializados. El mensaje estaba claro: alguien no había cumplido correctamente sus deberes defensivos, y ese alguien no podía seguir siendo titular mientras recuperaba el nivel esperado.

La declaración de Riquelme, aunque desprovista de un nombre específico, fue interpretada de manera inequívoca. En el contexto de la continuidad de una serie donde cada error se magnifica, el defensor pagó el costo de una actitud que se consideró inaceptable para el nivel de competencia que requería el torneo internacional. A partir de ese momento, la consideración de Arruabarrena cambió radicalmente. Di Lollo, el joven central que venía mostrando un desempeño ascendente, ganó el lugar que había tenido Figal. El veterano marcador quedó fuera de los planes, relegado a un segundo plano que parecía destinado a extenderse por el resto de la temporada.

Un contexto de fatigas acumuladas

Sin embargo, los designios del fútbol moderno operan bajo lógicas que escapan a los planes preestablecidos. Boca atraviesa una seguidilla de encuentros que pone a prueba la capacidad física y mental del plantel. El calendario, construido de manera que obliga a jugar cada pocos días sin pausas de recuperación adecuadas, genera un desgaste que afecta a futbolistas de todas las edades. Varios integrantes del equipo llegan justos desde el punto de vista físico a cada cita, cansados por las exigencias acumuladas. Esta realidad ha obligado a Arruabarrena a repensar sus rotaciones y a utilizar efectivos que, hace poco tiempo atrás, parecían definitivamente apartados de la acción.

La molestia de Di Lollo representa, en este sentido, una oportunidad involuntaria para que Figal vuelva a escena. No es un regreso triunfal tras brillar en un partido de menor relevancia, sino una convocatoria nacida de la necesidad táctica. A los 32 años, el defensor central sabe que este tipo de ventanas temporales no se abren frecuentemente. Su carrera acumula una experiencia considerable, pero también la certeza de que en el fútbol profesional cada error genera consecuencias y que la memoria institucional no es tan larga como quisieran los jugadores. Para alguien como Figal, quien fue elegido por el entrenador hace apenas algunos meses como el marcador central confiable, esta vuelta a la titularidad es más que una simple inclusión en una alineación: es la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en su paso por el club.

Las pruebas por delante

El contexto del encuentro ante los equipos paraguayos añade presión adicional a la reaparición del defensor. No se trata de un encuentro de relevancia menor o un partido de transición. La revancha, disputada en territorio rival después de haber ganado en el Monumental, demanda concentración extrema y un desempeño consistente de todos los elementos defensivos. Figal tendrá que demostrar que el tiempo alejado de la competencia no afectó su capacidad de lectura del juego, su posicionamiento y su liderazgo dentro del área. El error de Chile no puede repetirse, y mucho menos puede ocurrir algo similar en circunstancias donde el equipo defiende una ventaja mínima.

Para Arruabarrena, la decisión de volver a confiar en Figal es también un mensaje: el técnico reconoce que los errores forman parte del proceso y que incluso los futbolistas que cometieron fallos importantes merecen oportunidades de redención, siempre que las circunstancias lo permitan. No es indulgencia, sino pragmatismo. Un defensor con experiencia, conocedor de los esquemas del equipo y que anteriormente fue considerado digno de ocupar la titularidad puede ser más confiable que improvisar soluciones alternativas con jugadores menores. Lo que ocurra en Paraguay determinará si esta apuesta genera dividendos o si confirma que el camino de Figal dentro de la estructura del equipo ha llegado a su fin.

Reflexiones sobre los ciclos en el fútbol profesional

La trayectoria de Figal en estos últimos encuentros ilustra una característica inherente al fútbol de élite: la volatilidad de las posiciones dentro de un equipo. Un jugador puede ser titular indiscutible en un momento y, tras un error o una serie de actuaciones opacas, verse completamente marginado en cuestión de días. Esta realidad genera dinámicas psicológicas complejas en los planteles profesionales. Algunos futbolistas logran procesar estos ciclos con madurez, utilizando el tiempo fuera como período de reflexión y mejora. Otros se resienten, permitiendo que la frustración afecte su concentración cuando regresan. Para Figal, quien acumula años en el profesionalismo, la gestión emocional de este tipo de situaciones debería ser más sencilla, aunque la realidad individual de cada persona responde a variables que trascienden la experiencia acumulada.

Las posibilidades que se abren con esta nueva oportunidad son múltiples. Si Figal regresa y demuestra que el error de Chile fue un incidente aislado, podría recuperar terreno en la consideración del técnico y del cuerpo dirigente. Una actuación sólida en Paraguay, sin sobresaltos defensivos, permitiría que la confianza vuelva a depositarse en él. Por el contrario, si su desempeño vuelve a ser irregular o si se repite algún tipo de error en una zona crítica, el ciclo de marginación que acaba de vivir podría extenderse indefinidamente. También existe la posibilidad de que Di Lollo, una vez recuperado, dispute la titularidad y que nuevamente Figal deba competir por un lugar que antes tenía asegurado. El panorama futbolístico, complejo y multivariable, no permite certezas absolutas sobre lo que sucederá después de este encuentro.