El mercado de pases ha golpeado la puerta de Racing, y esta vez no viene a buscar refuerzos. Con la institución enfocada en el recambio técnico después de la salida de su director de juego, la Academia afronta simultáneamente un movimiento de salidas que reconfiguará su defensa. Franco Pardo, el marcador de zona que supo ganarse un lugar indiscutible en el equipo hace apenas un año, está a punto de cruzar el océano hacia el fútbol mexicano. Los detalles finales de una operación que ronda los 2.000.000 de dólares se encuentran prácticamente cerrados, mientras el club también analiza ofertas de otros mercados por su patrimonio futbolístico.
El defensor de 29 años ha transitado un camino sinuoso desde su llegada a la institución de Avellaneda. Pardo llegó procedente de Unión a mediados de 2025, con una inversión de 1.300.000 dólares que la Academia consideraba necesaria para reforzar su línea defensiva. Su desembarco en la cancha fue prácticamente inmediato: en poco tiempo se convirtió en una pieza constante del esquema defensivo, ganándose la confianza de la dirección técnica y la admiración de la parcialidad. Sin embargo, la fragilidad del cuerpo futbolístico se hizo presente. Un desgarro de tercer grado en el aductor lo apartó del terreno de juego durante un lapso considerable, interrumpiendo la secuencia de regularidad que había logrado construir. Desde entonces, su participación ha sido más discontinua: alternando entre presentaciones desde el arranque y apariciones desde el banco de los relevos.
Un defensor con experiencia internacional previa
La carrera del central tiene antecedentes en competiciones foráneas que ahora se replicarán en escala similar. En 2022, Pardo tuvo su primer contacto con un fútbol extranjero cuando militó en Palestino, el conjunto chileno, acumulando experiencia en una liga completamente distinta a la que conocía. Antes de llegar a Racing, su trayectoria lo había llevado por varios clubes del fútbol argentino: pasó por Belgrano, Estudiantes de Río Cuarto y All Boys, instituciones que lo moldearon como futbolista. Si bien su paso por Racing ha sido breve en términos de calendario, el impacto de su presencia ha sido notable. Durante esta primera mitad del año disputó 19 encuentros en todas las competiciones, iniciando en doce oportunidades. En total, su estadística con la camiseta del club suma 35 partidos jugados y un tanto anotado, que resultó determinante en un contexto histórico: en agosto de 2025 marcó en la victoria 3-1 ante Peñarol, resultado que catapultó a Racing hacia los cuartos de final de la Copa Libertadores. Ese gol, lejos de ser una anécdota estadística, fue parte de una noche de dimensión continental.
La operación que lo llevaría al Santos Laguna implica un contrato por tres años con opción a extender por doce meses adicionales, según indicaciones emanadas del entorno cercano al jugador. Aunque desde la institución de Avellaneda no ha habido confirmación oficial, los pormenores de la negociación mantienen un avance considerable. Económicamente, la venta representaría una plusvalía para los cofres racinguistas: adquirió al jugador por 1.300.000 dólares y lo cedería por 700.000 más, un margen que en contextos de crisis financiera cobra relevancia. Pardo cuenta con un contrato que lo vincula a Racing hasta finales de 2028 y posee una cláusula de rescisión valuada en 22.000.000 de euros, lo que explica parcialmente el interés de otras instituciones en sus servicios.
El escenario defensivo en la Academia tras la potencial salida
Si la transferencia se concreta definitivamente, la línea de defensa racinguista sufrirá modificaciones significativas. Con Pardo orientándose hacia México, los zagueros de perfil diestro disponibles en el plantel se reducirían a Marco Di Cesare y Nazareno Colombo. Para suplir la potencial carencia en ese sector, la Academia ha puesto sus ojos en el fútbol de la Primera Nacional, donde Mateo Mendoza, central de Godoy Cruz, aparece como una alternativa viable para ocupar el rol. La decisión de abrirse al mercado no es casual: la institución ha señalado públicamente que escuchará ofertas por la totalidad del elenco, lo que evidencia una política flexible respecto a la configuración de su plantel.
Pero Franco Pardo no es la única pieza sobre la mesa de negociaciones. Mientras se ultiman los detalles de su salida, Gabriel Rojas, otro de los defensores centrales, ha recibido el interés de Cruzeiro. El equipo brasileño ya presentó una oferta inicial de 4.000.000 de dólares, propuesta que fue rechazada por la Academia. Los dirigentes esperan una nueva oferta del conjunto mineiro, que podría llegar en cualquier momento. En caso de que Rojas termine marchándose, la situación se volvería más compleja: perderían a un jugador considerado pieza clave del engranaje táctico, lo que obligaría a una búsqueda inmediata de un reemplazo de características similares.
Paralelamente a estas negociaciones defensivas, Racing afronta otros desafíos que modelan su estrategia de mercado. Alan Forneris, volante central del equipo, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, una lesión de envergadura que lo apartará de las canchas por un período extendido. Esto ha obligado a la Academia a priorizar la búsqueda de un mediocampista que cubra esa vacante con jerarquía equivalente. Sin embargo, la institución ha establecido como prioridad inversora la construcción del Predio de Ezeiza, proyecto de infraestructura que demandará recursos significativos en los próximos meses. Este equilibrio entre necesidades deportivas inmediatas e inversiones estructurales de largo plazo define el contexto en el cual se mueven las decisiones sobre ingresos y egresos de jugadores.
El escenario que se despliega en Racing refleja tensiones propias de cualquier institución futbolística argentina: la necesidad de generar ingresos mediante ventas, la obligación de mantener competitividad deportiva, y la visión de futuro que implica invertir en infraestructura. Si Pardo se marcha a México y Rojas termina en Brasil, la Academia perderá dos piezas defensivas relevantes en un período breve. Esto podría derivar en un período de adaptación complejo para el nuevo técnico que asuma la dirección, quien deberá reconstruir una línea defensiva con integrantes menos experimentados. Alternativamente, una inyección de capital producto de estas transferencias podría financiar refuerzos puntuales que mejoren otras áreas del equipo. La construcción del Predio de Ezeiza, inversión que demandará años para completarse, podría representar un salto cualitativo en la infraestructura del club, con repercusiones que trascenderán lo puramente deportivo. Cada decisión tomada en estos días de mercado abierto tendrá consecuencias que resonarán durante toda la temporada.



