En el fútbol argentino, los márgenes suelen ser estrechos y los errores se pagan caro. Independiente lo sabe mejor que nadie. A dos jornadas del cierre de la fase regular del Torneo Apertura, el conjunto de Avellaneda tiene el destino en sus propias manos, pero no puede darse el lujo de tropezar. Con 21 puntos acumulados en la Zona A, el Rojo ocupa una de las ocho plazas que dan acceso a los octavos de final, aunque la diferencia con el noveno, San Lorenzo, es apenas de dos unidades. El Ciclón, beneficiado por diferencia de gol luego de que Defensa cayera 4-0 ante Boca, respira en la nuca del equipo de Gustavo Quinteros. No hay margen para relajarse.
Una ecuación clara pero exigente
Este viernes, Independiente visita a Deportivo Riestra en un partido que podría ser definitorio. La fórmula para asegurar la clasificación antes de la última fecha es concreta: ganar en el estadio del Malevo y esperar que San Lorenzo no se imponga ante Platense en Vicente López. Si ambas condiciones se cumplen de manera simultánea, el Rojo habrá cumplido con su primer objetivo del semestre: avanzar a la instancia decisiva del campeonato. Un logro que, si bien parece mínimo para un club de la historia y envergadura de Independiente, resulta fundamental en este contexto particular, dado que en 2024 la institución no cuenta con participación en torneos internacionales. El certamen local es, por lo tanto, la única vidriera disponible para mostrar crecimiento y competitividad.
El equipo llega a este compromiso con una dinámica positiva que contrasta con un tramo complicado del torneo. Semanas atrás, el Rojo había encadenado un empate y dos derrotas consecutivas en la liga, una racha que generó dudas y presión interna. Sin embargo, la victoria en el clásico de Avellaneda ante Racing por 1-0 funcionó como un electroshock anímico. Desde ese momento, el conjunto dirigido por Quinteros no volvió a perder: acumula cuatro encuentros consecutivos sin caídas en todas las competencias. Esa seguidilla incluye un triunfo copero ante Atenas de Río Cuarto por 4-2, el ya mencionado clásico ante la Academia, un empate ante Boca en la Bombonera (1-1) y una victoria como local ante Defensa y Justicia por 3-1. Números que hablan de un equipo que encontró cierto equilibrio en un momento clave.
La racha goleadora y el mensaje de Quinteros
Hay otro dato que no pasa desapercibido y que Quinteros señaló con orgullo: Independiente lleva 19 partidos consecutivos convirtiendo al menos un gol, lo que lo ubica como la cuarta mejor racha activa a nivel mundial en ese rubro. Una estadística que refleja un funcionamiento ofensivo sostenido, aunque el propio entrenador también se encargó de subrayar los avances en el plano defensivo. "Cuando perdimos la pelota, supimos defender muy bien. Ojalá esto sea el inicio de la solidez", declaró el técnico chileno, dejando en claro que el desafío no es solo marcar, sino también sostener resultados cerrando los partidos con consistencia atrás.
El DT también rescató el carácter de sus jugadores para responder en situaciones de presión: "Los últimos resultados fueron muy importantes para tomar confianza. Los jugadores demostraron que pueden jugar bien en partidos importantes". Una lectura que apunta a la madurez del grupo, algo que no siempre estuvo garantizado en la temporada. Y de cara al duelo ante Riestra, Quinteros completó su diagnóstico con una definición sobre la identidad que quiere imponerle al equipo: "Nuestra propuesta es avasallar jugando al fútbol". Una declaración que deja poco espacio para la duda respecto al estilo que busca plasmar, aunque en la cancha los resultados también dependen de la ejecución y no solo de la intención.
La baja de Malcorra y el ingreso de Millán
El único condicionante que tiene Quinteros para armar el equipo es la ausencia de Ignacio Malcorra, volante que viene arrastrando una inflamación en un tobillo. La situación del mediocampista no es nueva: ante Boca y contra Defensa y Justicia tuvo que jugar infiltrado para soportar las molestias, acumulando 83 y 68 minutos en esos partidos, respectivamente. Esta vez, el cuerpo técnico decidió no arriesgarlo y darle descanso. En su lugar ingresará Lautaro Millán, quien ya tuvo su momento de protagonismo en el partido ante el Halcón de Varela: entró en el segundo tiempo y fue el autor del tercer gol, el que terminó de sellar la victoria. Una actuación que le ganó la titularidad para este viernes.
Así, Independiente se presentará con Rodrigo Rey bajo los tres palos; Santiago Arias, Kevin Lomónaco, Sebastián Valdez y Facundo Zabala en la línea defensiva; Lautaro Millán, Iván Marcone y Mateo Pérez Curci en el mediocampo; y Maximiliano Gutiérrez, Gabriel Ávalos y Matías Abaldo en el frente de ataque. Enfrente, Deportivo Riestra —conducido por Guillermo Duró— intentará complicar los planes del visitante con una formación que tendrá a Ignacio Arce en el arco, línea de cuatro con Watson, Miño, Randazzo y Barbieri, zona media con variantes entre Monje y Flores, y dupla ofensiva con opciones entre Smarra y Díaz. El Malevo no tiene nada que perder y eso puede hacerlo un rival incómodo.
El partido se jugará este viernes por la tarde y la mirada del mundo independentista estará puesta en dos canchas al mismo tiempo. Ganar en Riestra es condición necesaria pero no suficiente: también habrá que seguir de reojo lo que pase en Vicente López. Si los astros se alinean, el Rojo cerrará el capítulo de la fase regular con la clasificación ya en el bolsillo y la cabeza puesta en los octavos de final. Si no, el suspenso seguirá hasta la última fecha, con el clásico ante San Lorenzo como escenario de definición. Ese es el panorama que tiene por delante un Independiente que, después de varios tropiezos, empieza a recuperar la confianza en el momento justo.

