Hay victorias que llegan en el momento justo, con el peso exacto. La última fecha del calendario de la Fórmula 2 temporada 2025 se disputó en el circuito de Abu Dhabi y deparó un final que mezcló caos, estrategia y emoción en dosis iguales. El protagonista fue, una vez más, Joshua Dürksen, el piloto paraguayo que ya había ganado en este mismo escenario hace exactamente doce meses y que repitió la hazaña para cerrar un año de manera brillante. Mientras tanto, Invicta Racing conquistó el título de equipos, sellando una temporada que tuvo su desenlace colectivo en las últimas vueltas de la carrera. Lo que cambió fue el contexto: si en 2024 Abu Dhabi fue el escenario de la coronación de Bortoleto, esta vez fue el telón de cierre de una temporada marcada por disputas intensas y un campeón individual ya definido.
Una carrera que nunca encontró la calma
Desde el momento en que se apagaron los semáforos, la prueba mostró señales de que no iba a ser una tarde tranquila. Roman Staněk arrancó desde la pole y se mantuvo al frente, con Jak Crawford siguiéndole de cerca. Por detrás, Dino Beganovic aprovechó los primeros metros para superar a Leonardo Fornaroli y meterse en la pelea por el podio. Sin embargo, la segunda vuelta trajo el primer sacudón: Alex Dunne y Victor Martins se rozaron en la curva 6, ambos perdieron el control, y Cian Shields no tuvo espacio para esquivarlos. El impacto contra el Rodin fue inevitable y el Safety Car hizo su primera aparición de la tarde. La carrera quedó neutralizada hasta la vuelta seis, cuando se retomó el ritmo de competencia.
La relanza trajo consigo una nueva ola de movimiento. Staněk entró a boxes en la vuelta 7, con Beganovic prácticamente pegado a su paragolpes. El sueco de Hitech aprovechó la situación y se colocó como nuevo líder virtual en la vuelta 8. Pero esa batalla entre ambos tuvo un costo: mientras ellos se disputaban décimas, Joshua Dürksen completó su parada en la vuelta 9 y volvió a pista por delante de los dos. La estrategia y el timing, en el automovilismo, muchas veces valen más que la velocidad pura. El paraguayo lo sabía, y su equipo también.
La segunda interrupción llegó cuando Sebastian Montoya terminó su carrera fuera de la pista en la salida de la curva 14. Lo que parecía resolverse con un Virtual Safety Car escaló a una detención completa, porque el coche del colombiano requería ser retirado. En ese momento, los ocho pilotos que todavía no habían cumplido su parada obligatoria —entre ellos Fornaroli, Lindblad, Bennett, Verschoor, Crawford, Tsolov, Stenshorne e Inthraphuvasak— seguían en pista con neumáticos frescos en el horizonte y la carrera por definir.
Sanciones, adelantamientos y el título que se fue construyendo en boxes
Cuando la bandera verde volvió a agitarse en la vuelta 15, el campeonato de equipos entró en zona de definición. A Beganovic y a Luke Browning les llegaron cinco segundos de sanción por exceso de velocidad en el pitlane, una penalización que alteró el cuadro de posiciones y abrió puertas hacia arriba. En ese clima de redistribución, Dürksen aprovechó para superar a Stenshorne e interponer un coche entre él y Beganovic, consolidando su dominio en la parte alta de la tabla.
El duelo más intenso de la tarde se dio entre Isack Hadjar, perdón, entre Kush Maini... en realidad fue Zane Maloney... pero el que terminó protagonizando el desenlace fue Jak Crawford y Gabriele Minì desde atrás, mientras adelante Oliver Bearman... Concretamente: la batalla que definió el podio enfrentó a Fornaroli con Lindblad, que se intensificó hasta el roce físico entre ambos coches. En la vuelta 22, el futuro piloto de Racing Bulls en la Fórmula 1 logró finalmente superar al protegido de McLaren F1. Pero Fornaroli no terminó de sufrir ahí: cuatro vueltas más tarde, Crawford también lo desplazó y le arrebató el segundo lugar, relegándolo a una posición que no le era de ninguna utilidad para la lucha por el campeonato de equipos.
Con Fornaroli undécimo al cruzar la meta, los puntos de Roman Staněk en segunda posición fueron suficientes para que Invicta Racing se consagrara campeón de equipos. El checo completó una actuación sólida y sumó en el momento preciso. El tercer escalón del podio fue para Gabriele Minì con el Prema, un resultado que llegó en buena medida gracias a la sanción sobre Beganovic: sin esos cinco segundos, el sueco habría terminado por delante. En el automovilismo moderno, las penalizaciones son parte del juego, y Minì supo aprovechar la situación con una carrera discreta pero eficaz.
Dürksen y un vínculo con Abu Dhabi que ya es parte de su historia
Para Joshua Dürksen, ganar en Abu Dhabi en 2025 tiene una dimensión especial que va más allá del resultado puro. En 2024, fue también en este circuito donde el paraguayo celebró su primer triunfo en la categoría, en la misma jornada en que Gabriel Bortoleto se coronaba campeón. Hay pilotos que construyen su leyenda en ciertos trazados, y Dürksen parece haber encontrado en el circuito emiratí su territorio de caza. Dos ediciones consecutivas, dos victorias. Una consistencia que no es casualidad.
Al bajarse del monoplaza, el paraguayo no ocultó la emoción: dijo que ganar allí es algo verdaderamente increíble, que su equipo —AIX Racing— realizó un trabajo extraordinario a lo largo de estos dos años juntos, y que esa victoria era, en el fondo, un regalo para ellos. Son palabras que resuenan con autenticidad, especialmente cuando se pronuncian al pie del podio, con el calor del motor todavía presente y la temporada cerrando su último capítulo. AIX Racing y Dürksen terminan su ciclo juntos de la mejor manera posible: con una victoria que quedará en los registros de la categoría.
Vale recordar que la Fórmula 2 funciona como el antesala directa de la Fórmula 1, y muchos de los pilotos que compitieron este año en Abu Dhabi ya tienen compromisos en el máximo escalón del automovilismo mundial para 2026 o están en la mira de los equipos grandes. La categoría ha sido históricamente el trampolín de figuras como Lewis Hamilton, Nico Rosberg, Charles Leclerc y el propio Bortoleto, quien subió desde la F2 al paddock de la F1 en tiempo récord. Eso le da a cada resultado, a cada victoria y a cada podio, un peso que trasciende el campeonato en sí mismo.
El desenlace de esta última carrera de la temporada 2025 abre varios interrogantes. Para Invicta Racing, el título de equipos representa un salto de credibilidad que puede traducirse en mejores recursos y contratos para el año próximo. Para Dürksen, la pregunta inevitable es si dará el paso hacia una categoría superior o seguirá construyendo su currículum en la F2. Para Fornaroli, la jornada fue un traspié que no afectó su posición individual en el campeonato, pero sí dejó a su equipo sin el título colectivo. Y para la F2 en su conjunto, Abu Dhabi 2025 fue el cierre de una temporada que tuvo drama hasta el final: algo que, en definitiva, es exactamente lo que el automovilismo de formación necesita para seguir generando pilotos listos para el máximo nivel.


