La temporada 2023 del Campeonato del Mundo de Rally-Raid encontró su desenlace en el desierto marroquí, pero no precisamente de la manera más convencional. Mientras Yazeed Al Rajhi dominaba la competencia local y se llevaba la victoria en la etapa final, era su compatriota Nasser Al Attiyah quien realmente escribía la historia que importaba: la de un bicampeón mundial confirmado. El piloto originario de Qatar consolidó su segundo título consecutivo en la categoría, un logro que transcendió los resultados inmediatos de la cita marroquí para resituarlo entre las figuras más destacadas del deporte de motor en superficies no asfaltadas. Este desenlace revela las complejidades del rally-raid como disciplina, donde la consistencia a lo largo de una temporada completa puede resultar más determinante que el desempeño puntual en una única ronda.

La situación matemática ya permitía augurar el destino del título mundial antes de que los competidores se presentaran en Marruecos. Al Attiyah portaba una ventaja suficientemente amplia en la general que hacía prácticamente imposible su alcance por parte de los rivales directos. Sin embargo, la carrera en tierras africanas deparó sobresaltos inesperados para el favorito. A mitad de la competencia, diversas complicaciones técnicas y de navegación golpearon el desempeño del cinco veces campeón del Rally Dakar, provocando una caída considerable en su clasificación cuando aún controlaba las posiciones de vanguardia. Estos incidentes le hicieron perder terreno fundamental, un fenómeno que también impactó con crudeza en el desarrollo de Carlos Sainz, quien se vio igualmente afectado por una sucesión de adversidades que limitaron sus aspiraciones en la ronda africana. A pesar de estos reveses, ninguno de ambos pudo disputarle efectivamente a Al Rajhi la victoria en el contexto general de la competencia marroquí.

Un campeón con dificultades y un rival que aprovecha

La trayectoria de Al Attiyah durante el Rally de Marruecos presenta un contraste interesante con su solidez general en la temporada. Mientras acumulaba problemas que lo relegaban a posiciones alejadas de la disputa principal, el saudí de Overdrive Racing ejecutaba una actuación prácticamente sin fisuras. Al Rajhi no solo se alzó con la victoria de la ronda marroquí, sino que además aseguró el segundo puesto en la clasificación mundial de la categoría, consolidándose como la alternativa más consistente al campeón. Este desempeño resultó especialmente valorable considerando que su equipo había faltado a varias citas del campeonato, incluidas aquellas donde Sébastien Loeb y el Bahrain Raid Xtreme acumularon puntos decisivos. La brecha de más de treinta minutos que Al Rajhi impuso sobre Denis Krotov, quien finalizó en segunda posición, ilustra la magnitud del dominio ejercido por el ganador de la jornada.

Krotov, el piloto ruso que sorprendió a propios y extraños con su rendimiento general, se benefició de manera involuntaria de las dificultades que enfrentaron los candidatos principales. Su segundo puesto en la clasificación global refleja cómo en el deporte de rally-raid, especialmente en sus variantes de larga distancia, la consistencia y la gestión del riesgo pueden compensar la falta de equipamiento de élite. No obstante, el verdadero protagonista de la conclusión marroquí fue Nani Roma, el piloto barcelonés que regresaba a la competencia tras recuperarse de lesiones físicas que lo imposibilitaron para participar en la edición anterior del Rally Dakar. Roma no solo completó la carrera africana, sino que alcanzó el tercer escalón del podio, demostrando una capacidad de recuperación que trascendía el mero aspecto físico. Su actuación resultaba especialmente relevante considerando su preparación para el próximo desafío con M-Sport y Ford, proyectos que marcan su proyección futura. La presencia del piloto español entre los mejores clasificados lo posicionaba como el más avanzado de los competidores estadounidenses, mientras que superaba a figuras como Juan Cruz Yacopini y Eugenio Amos, quienes completaban la quinta posición de la general.

Los detalles finales que define un campeonato

La última etapa especial, el tramo de ciento cincuenta y dos kilómetros diseñado en formato de bucle en Merzouga, condensaba toda la tensión de un campeonato mundial que se definía en aquella jornada. Al Rajhi sentenció prácticamente todo al cruzar la meta con solo diez segundos de diferencia respecto a Orlando Terranova, quien finalizaba inmediatamente después. Mitch Guthrie Jr., el mejor representante de la categoría T3, completaba el podio de la especial, beneficiándose de una jornada donde las sorpresas abundaban producto de la proximidad en tiempos y la intensidad competitiva. Fue precisamente en este tramo donde tanto Al Attiyah como Sainz experimentaron sus peores momentos, terminando en posiciones vigésimo segunda y cuadragésimo primera respectivamente. Este desplome simultáneo de los dos máximos favoritos ilustra la imprevisibilidad inherente a las pruebas de rally-raid en su formato más exigente.

En el panorama general de los diez primeros clasificados, Marcos Baumgart aseguró una meritoria séptima posición, aunque con una ventaja marginal de apenas algunos minutos sobre Martin Goczal, quien dominaba de manera absoluta la competencia de vehículos ligeros. Mattias Ekstrom, operando un ejemplar de Audi, no logró una actuación destacada, mientras que Seth Quintero completaba el espectro de principales contendientes. En cuanto a la representación española, Cristina Gutiérrez finalizaba en la undécima posición general y tercera en su respectiva categoría, mientras que Isidre Esteve cerraba en el vigésimo lugar. Estas actuaciones situaban a Roma como el español mejor ubicado en la general, consolidando su posición como referente de la delegación ibérica en el rally-raid internacional.

Con la conclusión de esta temporada 2023, la atención de la comunidad de rally-raid se reorientará inevitablemente hacia el próximo desafío de envergadura mundial: el Rally Dakar del próximo enero, que iniciará el cinco de ese mes bajo la dirección de David Castera. Este evento, reconocido internacionalmente como uno de los más extremos, desafiantes y espectaculares jamás concebidos en la historia del motorsport, volverá a concentrar a los mejores pilotos del planeta en un escenario desértico que pondrá a prueba los límites del vehículo, la resistencia humana y la capacidad táctica. La confirmación del título de Al Attiyah en Marruecos no cierra un ciclo sino que abre interrogantes sobre cómo evolucionará la jerarquía competitiva, si Roma logrará mantener su momentum con su nuevo equipo, y de qué manera los próximos meses de preparación transformarán las dinámicas establecidas durante esta campaña que culminó en el continente africano.