Una de esas narrativas que parecía destinada a quedar trunca en sus páginas intermedias finalmente encuentra ocasión de escribir su desenlace. Marcos Rojo vuelve a Estudiantes por tercera ocasión en su carrera, tras una serie de gestiones que en varios momentos hicieron dudar sobre la viabilidad del acuerdo. La operación, que vincula al zaguero con la institución de La Plata hasta finales de 2027, se concretó después de que Racing y el equipo conducido por Alexander Medina lograran zanjar las diferencias. El jugador, quien ayer completó los requisitos médicos exigidos por protocolo, ya se encuentra transitando su readaptación física en las instalaciones de City Bell. Aunque su incorporación fue oficializada internamente durante el fin de semana pasado —cuando asistió a la victoria 3-0 ante Gimnasia de Mendoza—, recién este miércoles pudo comenzar las actividades de preparación específica bajo la dirección técnica del estratega uruguayo.
Un regreso construido sobre la urgencia deportiva
La decisión de incorporar al experimentado defensor no responde únicamente al sentimentalismo que rodea cualquier regreso de una figura histórica. Existe, de hecho, una necesidad táctica concreta que explica la celeridad con que se concretó la operación. Estudiantes afronta las semifinales de la Copa Libertadores contra Flamengo, y el cuerpo técnico requería alternativas inmediatas en la línea defensiva. Leandro González Pirez y Tomás Palacios enfrentan suspensiones que los dejarán fuera de la primera contienda del playoff, lo que generó un vacío que debe cubrirse con urgencia. Rojo, pese a sus 36 años de edad, continúa siendo un perfil con experiencia continental y europea que puede aportar estabilidad en momentos de máxima exigencia. El defensor fue autorizado por la AFA para actuar tanto en competiciones locales como internacionales, aunque aún restan trámites administrativos que definan su disponibilidad en el torneo doméstico.
Durante el entrenamiento de este miércoles en las dependencias de City Bell, Rojo no participó de las prácticas grupales en su totalidad. Cuestiones de orden administrativo y legal vinculadas al traspaso desde Racing aún se encuentran en proceso de resolución, por lo que realizó trabajos de acondicionamiento físico en los espacios de entrenamiento específico. La expectativa es que en los próximos días pueda incorporarse de manera gradual al trabajo colectivo, permitiéndole recuperar ritmo y sincronía con sus nuevos compañeros antes de los compromisos que definen el año deportivo.
El retorno del hijo prodigo: historias de una carrera en ciclos
La trayectoria de Marcos Rojo con la institución de La Plata puede fragmentarse en tres capítulos bien diferenciados, cada uno con sus propias características y alcances. El primero de ellos arrancó en 2008, cuando un joven defensor que había completado todo su desarrollo en las categorías formativas del club finalmente obtuvo oportunidad en el plantel profesional. Aquella etapa inicial resultó extraordinaria en términos de títulos y consolidación personal. Rojo fue integrante del equipo que conquistó la Copa Libertadores en 2009, en una de las conquistas más trascendentales de la institución en su historia moderna. Un año después, participó en el equipo campeón del torneo Apertura, consolidándose como una pieza fundamental en la defensa pincharrata. En total, durante ese primer período disputó 53 encuentros y anotó cuatro goles, cifras relevantes considerando la especialidad posicional del jugador. Con apenas veinte años y habiendo dejado su marca en una institución legendaria, se encontraba listo para dar el salto que todo futbolista sudamericano anhelaba: atravesar el océano y probar suerte en el fútbol europeo.
Casi una década transcurrió antes de que Rojo volviera a vestir la camiseta azul y blanca. En enero de 2020, en lo que parecía ser un retorno glorioso, el defensor llegó a Estudiantes a préstamo desde Manchester United. La comunidad del club recibió su regreso con una mezcla de nostalgia y esperanza que pocos eventos generan en los hinchas. Se organizó una presentación multitudinaria en el estadio UNO, las expectativas alcanzaban niveles extraordinarios, y todos parecían convencidos de que presenciarían una segunda etapa memorable. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Rojo disputó apenas un encuentro oficial ante Defensa y Justicia, en el cual además proporcionó una asistencia que demostraba que su calidad seguía intacta. Poco después, la irrupción de la pandemia de COVID-19 alteró todas las programaciones previstas, y el segundo capítulo de esta historia terminó siendo efímero, casi un paréntesis. El defensor regresó a Inglaterra sin haber podido completar lo que muchos imaginaban sería una segunda etapa prolongada en La Plata.
Seis años separan aquel fugaz retorno de esta tercera oportunidad. Durante más de medio decenio, la relación entre Rojo y la hinchada estudiantil quedó atravesada por la frustración de lo inconcluso, por la sensación de un capítulo que merecía una conclusión diferente. Ahora, con esta nueva incorporación, existe la posibilidad de que el defensor pueda recomponer su vínculo emocional con una institución que lo vio crecer y donde construyó momentos definitorios de su carrera. La firma del contrato hasta 2027 sugiere que no se trata de una incorporación coyuntural sino de un compromiso que pretende solidez temporal.
Las implicancias de una llegada en momento crítico
La presencia de Rojo en el plantel durante las semifinales de la Copa Libertadores posee relevancia que trasciende lo meramente deportivo. Considerando que Estudiantes disputa esta instancia frente a Flamengo, uno de los equipos de mayor proyección del continente, la experiencia acumulada del zaguero en competiciones europeas de alto nivel podría resultar un factor diferencial. Su paso por Manchester United, aunque no fue especialmente prolífico en términos estadísticos, le proporcionó vivencias en contextos de máxima exigencia que pocos futbolistas argentinos experimentan. El liderazgo que puede ejercer en la defensa, la lectura de juego que desarrolló a lo largo de dos décadas de carrera profesional, y la templanza característica de un jugador que ha transitado múltiples fases competitivas constituyen activos que un equipo en busca de obtener un título continental valora significativamente.
La capacidad del jugador para participar en los torneos domésticos, una vez que se resuelvan los trámites pendientes ante la AFA, abre la puerta a una integración más completa en el proyecto. Sin embargo, lo inmediato continúa siendo la competición internacional. En este sentido, la llegada de Rojo representa también un mensaje hacia adentro de la institución: una apuesta por experiencia y solidez defensiva en momentos en que las competiciones adquieren intensidad máxima. Alexander Medina, el conductor técnico, manifestó la necesidad de contar con alternativas en la línea defensiva, y Rojo encaja en ese perfil de jugador que puede aportar desde el primer minuto sin requerir período extendido de adaptación.
Las consecuencias de esta incorporación pueden desarrollarse en múltiples direcciones. Desde una perspectiva optimista, Rojo podría ser la pieza faltante que Estudiantes necesitaba para disputar con mayores garantías una semifinal de envergadura continental, potencialmente llevando al equipo más allá en una competición que representa el máximo objetivo de cualquier institución sudamericana. Desde una óptica más conservadora, su llegada representa un gesto de confianza en experiencia consolidada, aunque sin certezas absolutas sobre el rendimiento de un jugador que se encuentra en las postrimerías de su carrera activa. También existe la interpretación de que la operación simboliza la capacidad de la institución platense de retener figuras propias cuando circunstancias específicas lo permiten, lo cual podría fortalecer el sentido de pertenencia dentro de la estructura organizacional. Los próximos compromisos definirán si el tercero y posiblemente final capítulo de Rojo en Estudiantes será recordado por sus contribuciones en momentos de máxima relevancia o si, nuevamente, quedará marcado por la incompletud.



