La herida abierta por el desenlace de la final del Trofeo de Campeones sigue sangrando en las entrañas del Pincha. Meses después de aquella noche en Santiago del Estero donde Rosario Central se impuso por tres goles a uno, el técnico Alexander Medina rompió el silencio con una acusación que va más allá de lo deportivo: cuestionó directamente las decisiones administrativas que rigen la asignación de árbitros en los encuentros más relevantes. Lo sucedido en el campo de juego durante esa final quedará marcado en la historia del club, pero las declaraciones del estratega oriental trascienden el mero resultado, apuntando hacia las estructuras que gobiernan los designios de la conducción arbitral en el fútbol argentino.
Durante la conferencia posterior al triunfo que Estudiantes logró ante Gimnasia de Mendoza en el torneo Clausura —una victoria contundente por tres tantos en blanco— Medina no pudo contenerse y soltó una frase que resuena como un grito de protesta institucional. "Qué raro que después de lo que pasó en Santiago del Estero nos pusieron a los dos mejores árbitros del fútbol argentino. ¿Por qué no los pusieron para la final?", disparó sin rodeos. La pregunta, formulada con aparente inocencia, encierra una denuncia velada sobre los criterios que mueven la maquinaria de asignaciones arbitrales, cuyas decisiones recaen en Federico Beligoy, conductor de la Dirección Nacional de Arbitraje, quien responde directamente ante Claudio Tapia, presidente de la AFA.
Las pruebas de una gestión cuestionada
Los hechos hablan por sí solos cuando se contrastan cronológicamente. La final en cuestión, disputada en la provincia norteña, contó con la dirección de Darío Herrera, quien fungió como árbitro central, mientras que Jorge Baliño se encargó del sistema de videoarbitraje. Semanas más tarde, en la Copa Argentina, cuando Estudiantes cayó por uno a cero ante Platense, la AFA designó a Facundo Tello, un árbitro con un currículum sobresaliente: dos Mundiales en su haber. En el más reciente encuentro contra los mendocinos, fue Yael Falcón Pérez quien tomó las decisiones arbitrales, un profesional que cuenta con experiencia en la dirección de partidos en la máxima competencia internacional, habiendo actuado en el Mundial 2026. La incongruencia que Medina señala reside precisamente en este patrón: los árbitros de mayor trayectoria y reconocimiento fueron destinados a partidos de menor trascendencia, mientras que la final —el encuentro más importante de una competencia específica— quedó en manos de otros jueces.
El técnico fue aún más allá en sus reflexiones posteriores al partido, revelando que su preocupación no era producto de la improvvisación, sino de un análisis previo riguroso. Sostuvo que antes del partido ante Rosario Central ya había anticipado en conferencia de prensa lo que temía que sucediera. "Sabía mucho de lo que iba a suceder o lo que podía suceder", expresó, refiriéndose a los detalles de desempeño arbitral que había comunicado públicamente con anticipación. Esta declaración sugiere que la conducción técnica de Estudiantes contaba con información detallada sobre cómo se desenvolvería el encuentro decisivo, lo que trasciende las meras consideraciones tácticas o de preparación física. La montaña rusa emocional de disputar partidos cada cuatro o cinco días, una realidad que atraviesa a los equipos que compiten en múltiples frentes, aparece como factor contextual pero no exculpatorio, según el propio Medina.
Cambios en el elenco y mirada hacia adelante
En medio de sus críticas hacia la gestión administrativa del fútbol local, Medina dedicó tiempo a evaluar la incorporación de un zaguero central proveniente de Racing, un jugador que ya había dejado su huella en la institución años atrás durante la Copa 2009. El técnico destacó el nivel de convicción y las expectativas que el defensor trae consigo, describiendo una energía claramente positiva que podría contribuir a revitalizar el equipo. Este movimiento en el mercado de traspasos responde a las necesidades defensivas que Estudiantes ha estado procesando durante la temporada, y la confianza depositada en el veterano jugador refleja una estrategia de experiencia combinada con juventud en los sectores defensivos.
Mirando hacia el futuro inmediato, Medina enfatizó la importancia capital del enfrentamiento que se aproxima contra Flamengo en la Copa Libertadores, definiéndolo como "el partido del año" para la institución. Su análisis sugiere que los futbolistas que sufrieron desgaste emocional o físico en encuentros recientes deberían recuperarse estratégicamente durante los próximos compromisos del Clausura, permitiéndoles arribar en óptimas condiciones a la semana del cotejo internacional. Esta planificación refleja una visión integral de la temporada, donde cada partido cumple una función específica dentro de un calendario que el propio técnico calificó como deficientemente estructurado. "El calendario está mal armado para todos los que compiten", señaló, subrayando una realidad que afecta no solo a Estudiantes sino a la totalidad de equipos que juegan en múltiples competiciones simultáneamente.
La recuperación emocional del equipo fue otro aspecto que Medina subrayó como fundamental para lo que está por venir. Observó que el elenco había perdido el nivel de emoción necesario para competir con la intensidad requerida, pero que el triunfo ante Gimnasia permitió que esa chispa volviera a encenderse. "Recuperó la emoción para jugar", comentó, aclarando que esto no constituye una excusa sino una constatación de cómo el estado anímico impacta en el desempeño. La gestión de estas variables psicológicas se convierte en una herramienta tan relevante como la preparación física o táctica en torneos de larga duración que demandan rendimiento consistente semana tras semana.
Implicancias de una acusación sin precedentes
Las palabras de Medina trascienden el ámbito meramente deportivo y plantean interrogantes sobre los mecanismos que gobiernan decisiones administrativas en el fútbol profesional argentino. La posibilidad de que criterios políticos, institucionales o de otra índole influyan en la designación de árbitros para encuentros decisivos genera dudas que no pueden ser ignoradas por los organismos responsables. Si bien es cierto que no existen pruebas concretas de irregularidades, la consistencia en los patrones de asignación —tal como Medina las expone— invita a reflexionar sobre la transparencia de estos procesos. Algunos podrían argumentar que se trata de coincidencias administrativas; otros podrían ver en ello evidencia de una estructura que requiere mayor escrutinio. De cualquier manera, la acusación del técnico uruguayo proyecta luz sobre un sector del fútbol que típicamente opera lejos de la mirada pública pero que resulta fundamental para la integridad competitiva de cualquier torneo.



