El fútbol de Boca Juniors enfrenta una situación que combina esperanza e incertidumbre. Leandro Paredes, capitán del equipo azul y oro, atraviesa una recuperación acelerada de una dolencia muscular que lo apartó de las últimas dos presentaciones y ahora plantea un interrogante que el cuerpo técnico deberá resolver en las próximas horas: ¿estará disponible para el encuentro de este viernes contra Lanús? La pregunta no es menor, porque en el horizonte próximo asoma también un compromiso por la Copa Argentina ante Vélez que suma presión a cualquier decisión que se adopte respecto a los tiempos de reincorporación del mediocampista.

Lo que caracteriza la trayectoria de recuperación del futbolista es precisamente su capacidad de sorprender con velocidades inesperadas en sus retornos a la actividad. No se trata de un antecedente menor: hace apenas unos meses, durante la participación de la Selección Argentina en el torneo mundial disputado en Qatar, Paredes viajó con una afección muscular que muchos consideraban grave. Sin embargo, apenas avanzadas dos fechas del torneo, ya estaba en condiciones de ingresar al terreno de juego. Aún más notable fue lo ocurrido después: tras concluir la final frente a España con una lesión asumida y visiblemente comprometido, cuatro días después se presentó vistiendo la casaca xeneize en un partido de importancia, demostrando una capacidad de recuperación que desafía los tiempos convencionales.

El reinicio de actividades y las señales alentadoras

Cuando el plantel regresó a los entrenamientos en la jornada del lunes en las instalaciones de Ezeiza, el contexto era el de preparación para recibir a Lanús. En ese marco, Paredes no se limitó a observar desde la distancia, como suele ocurrir con jugadores que transitan procesos de recuperación de molestias. Muy por el contrario, el capitán participó de los trabajos junto a sus compañeros que también se encuentran en diferentes estadios de recuperación de lesiones. Esta participación fue el primer indicador de que la evolución de su dolencia muscular, declarada públicamente por el propio futbolista en sus redes sociales apenas días atrás, marchaba por un camino más alentador que lo inicialmente proyectado.

Los cálculos médicos estimaban que quince días representaban el período necesario para que Paredes estuviera en condiciones de retornar a la competencia después de la lesión sufrida durante el partido disputado el sábado 15 contra Platense. Pero el mismo futbolista, tras completar la jornada de entrenamiento del lunes, comenzó a explorar internamente la posibilidad de que antes del vencimiento de ese plazo pudiera estar presente, al menos en carácter de suplente, en la próxima salida del equipo. La convicción del jugador es importante porque funciona como impulsor en estos procesos, pero no resulta determinante sin la aprobación del entrenador.

La cautela del técnico y los factores en juego

Rodolfo Arruabarrena, quien conduce los destinos técnicos del equipo, mantiene una postura más conservadora respecto a los tiempos de retorno. El estratega ha expresado que evaluará diariamente la evolución del volante antes de exponerlo nuevamente a la competencia, considerando que apenas transcurrida una semana de este encuentro será necesario que el equipo se presente en otro partido de relevancia significativa contra Vélez, por la Copa Argentina. Esta evaluación día a día responde a una lógica preventiva que busca evitar recaídas o agravamientos que podrían comprometer la disponibilidad del capitán para compromisos posteriores de mayor envergadura o para el desarrollo de una temporada que aún presenta múltiples jornadas.

La ausencia de Paredes en estos diez días ha generado dos modificaciones en la estructura del equipo. En el partido de revancha disputado en Paraguay contra Recoleta, el mediocampista fue reemplazado por Toto Belmonte. Posteriormente, en el encuentro del domingo pasado que terminó igualado frente a Racing, la responsabilidad recayó sobre Camilo Rey Domenech. Ambos jugadores cumplieron funciones que permitieron que el esquema propuesto por Arruabarrena se mantuviera en funcionamiento, aunque la experiencia de tener al capitán y referente en cancha sin duda marca diferencias en el desempeño global del conjunto. Sin embargo, existe un agravante que podría precipitar decisiones respecto al retorno de Paredes: Milton Delgado también está tocado físicamente, presentando molestias derivadas del compromiso ante Racing. Esta situación genera una ecuación más compleja, porque la posible ausencia simultánea de ambos futbolistas en el mediocentro representaría un desafío logístico importante para el entrenador.

El cambio que sacó a Paredes de la cancha durante el primer encuentro contra Recoleta fue solicitado por el propio futbolista, quien comunicó la molestia que lo afectaba al cuerpo técnico en los minutos iniciales del partido. Esto marca un precedente importante: se trata de alguien atento a las señales de su cuerpo y capaz de comunicarlas oportunamente, lo que facilita que los decisores tengan información certera para actuar. La conferencia de prensa donde Arruabarrena confirmó estos detalles proporcionó transparencia respecto a lo ocurrido, aunque también dejó abierta la interrogante sobre cuál sería el paso siguiente.

Las próximas horas serán determinantes. La convocatoria que dará a conocer el cuerpo técnico al finalizar la jornada del miércoles constituirá la primera pista concreta respecto a la decisión que prevalecerá: si Paredes estará disponible para el viernes ante Lanús, aunque sea desde el banco de suplentes, o si la prudencia aconsejará esperar un poco más para asegurar su incorporación en óptimas condiciones. Lo cierto es que cualquiera sea la resolución, los antecedentes demuestran que ante un futbolista con su historial de recuperaciones aceleradas, las sorpresas siguen siendo posibles.

La resolución de este dilema tendrá implicancias que van más allá del próximo partido. Según cuál sea la decisión que adopte Arruabarrena, se establecerán precedentes respecto a cómo el club y su cuerpo técnico equilibran el riesgo y la prevención en momentos donde múltiples jugadores atraviesan situaciones de recuperación simultáneamente. Si Paredes retorna antes de lo previsto y completa sin inconvenientes el encuentro ante Lanús y luego el de Copa Argentina, la experiencia reforzará la confianza en los tiempos acelerados de reincorporación. Si, por el contrario, una reincorporación prematura genera una recaída que lo aparta nuevamente de las canchas por más tiempo, la lección apuntará hacia la necesidad de respetar escrupulosamente los plazos establecidos por los profesionales del área médica, independientemente de la disposición del jugador.