La pregunta que atraviesa los pasillos de Boca Juniors en las últimas horas no es menor: ¿estará disponible para jugar o no? Leandro Paredes completó este jueves una sesión de trabajo junto a sus compañeros, lo que marca un punto de inflexión después de dos presentaciones consecutivas en las que debió ausentarse por molestias en la musculatura. El hecho de que el mediocampista haya participado en las prácticas con normalidad y que su nombre figure en la lista de jugadores concentrados para el encuentro del viernes frente a Lanús genera expectativas en el ambiente xeneize, pero también abre un interrogante que solo podrá resolver Rodolfo Arruabarrena en las próximas horas: ¿lo lanza desde el primer minuto o prefiere cuidarlo mirando más allá del próximo partido?
Lo cierto es que los antecedentes del capitán boquense con el actual entrenador pintan un cuadro bastante definido. Desde que regresó a la institución en 2025, Paredes ha iniciado como suplente solamente en cinco oportunidades, y en cada una de esas ocasiones hubo una justificación de peso. Su debut tras el retorno del extranjero fue precisamente desde el banco ante Unión, cuando su proceso de readaptación apenas llevaba algunos entrenamientos. Ingresó pasada la media hora del segundo tiempo y completó aproximadamente treinta minutos. Ya entrada la temporada 2026, volvió a comenzar en el banco tras recuperarse de un problema en el tobillo frente a Gimnasia de Mendoza, oportunidad en la que nuevamente ingresó en la segunda mitad y demostró ser determinante en un resultado parejo. Ante Talleres, la situación fue diferente: apenas cuarenta y ocho horas antes había estado en acción con la Selección Argentina disputando un encuentro frente a Zambia, razón por la cual se optó por precaución. Luego vinieron los partidos contra Defensa y Central Córdoba, donde la rotación respondía a un plan de manejo de cargas coordinado por el cuerpo técnico para preservar energías en la Libertadores.
El factor decisión técnica
Lo que resulta particularmente revelador es que cada vez que Paredes estuvo completamente disponible sin restricciones físicas, Arruabarrena lo incluyó desde el inicio. El entrenador únicamente lo sacó del equipo inicial en dos ocasiones: en el cierre de un partido contra Estudiantes, cuando la ventaja permitía hacer cambios de administración, y frente a Platense, cuando una molestia lo obligó a retirarse al vestuario en el entretiempo. Este patrón sugiere que el criterio del Vasco es bastante claro: cuando el capitán está en condiciones óptimas, merece estar desde el arranque. Sin embargo, el contexto que rodea este viernes ante Lanús en la Bombonera presenta matices que no pueden ignorarse.
La realidad del equipo en estos momentos es que Boca llega con bastantes bajas. Tomás Aranda quedó completamente fuera de las opciones después de sufrir una fractura de peroné que requerirá intervención quirúrgica, lo que representa la pérdida de una pieza importante en la defensa. Milton Delgado, aunque concentrará en la lista, llega con cierto desgaste tras el incidente que lo obligó a pedir el cambio en el encuentro anterior; los estudios descartaron una lesión seria, pero la prudencia indica que podría ser preservado. En el mediocampo, Santiago Ascacíbar aparece como una presencia segura, aunque tampoco está completamente libre de inconvenientes. Es en este escenario donde la decisión sobre Paredes cobra importancia estratégica. Traerlo desde el comienzo lo expondría después de dos semanas sin competencia formal, pero mantenerlo en el banco también significaría perder su liderazgo y experiencia en un momento donde las ausencias pesan.
El panorama más amplio
Hay algo más que simplemente este viernes. En tan solo cuatro días, Boca enfrentará a Vélez en los octavos de final de la Copa Argentina, partido que se disputará en Córdoba el miércoles 2 de septiembre. Este cruce contra el equipo de Liniers es de carácter eliminatorio, lo que significa que no hay espacio para errores ni sorpresas desagradables. El problema radica en que ya el club ha confirmado la baja de otro jugador clave, lo que complica aún más el panorama. Perder a dos futbolistas importantes en un lapso tan corto sería un golpe considerable para cualquier equipo, máxime cuando se trata de posiciones o roles tan determinantes. Aquí es donde Arruabarrena se enfrenta a un dilema genuino: ¿administra la disponibilidad de Paredes pensando en mantenerlo fresco para la Copa, o confía en que este viernes sea un partido para reintegrarlo progresivamente?
El comportamiento del capitán durante el entrenamiento de este jueves ofrece una señal positiva. Paredes se mostró trabajando con intensidad completa en las instalaciones de Ezeiza, algo que el club documentó en las imágenes que circularon públicamente. No se trata de una rehabilitación progresiva ni de trabajos diferenciados, sino de participación plena en las prácticas grupales. Esto habitualmente suele interpretarse como que el jugador está en condiciones de jugar, al menos en términos físicos. Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre estar listo para entrenar y estar listo para competir. La intensidad de un partido de primera división, la rapidez de decisión después de tiempo sin acción y la capacidad de mantener ritmo durante noventa minutos constituyen variables completamente distintas. Es justamente en este punto donde el entrenador necesita realizar una valoración integral que vaya más allá de lo que el jugador demostró en la práctica.
La experiencia acumulada de Paredes como mediocampista de nivel internacional le da credibilidad a la hora de auto-evaluar su estado. Si el técnico conversa con su capitán, como es probable que ocurra, tendrá en consideración no solo la opinión del cuerpo médico sino también la perspectiva del propio jugador sobre qué puede dar. Arruabarrena ha demostrado ser un director técnico que valida estos diálogos, que respeta la experiencia de sus futbolistas más veteranos y que toma decisiones considerando múltiples perspectivas. El resultado de esa conversación, junto con el análisis táctico del rival y la evaluación del estado general del equipo, será lo que determine si el capitán comienza en el once o si ingresa desde el banco. Por ahora, las probabilidades parecen inclinarse hacia una presencia activa desde el primer minuto, pero la confirmación oficial solo llegará con la publicación del equipo, posiblemente horas antes del pitazo inicial.
Las implicancias de esta decisión trascienden lo meramente táctico. Si Paredes es titular y responde bien, Boca recupera una pieza clave en momentos donde las bajas están mermando recursos. Si es utilizado desde el banco y luego ingresa, la administración de su carga se alarga hacia el partido de Copa Argentina. Si, por el contrario, Arruabarrena decide no incluirlo en los once iniciales, el equipo deberá confiar en Camilo Rey Domenech o en otras alternativas del mediocampo, lo que podría afectar la dinámica del juego en los primeros minutos. Cada escenario presenta sus ventajas y riesgos. Lo que parece claro es que la recuperación de Paredes representa un alivio para la estructura del equipo, independientemente de cómo y cuándo sea utilizado. Su disponibilidad es, en sí misma, una buena noticia para Boca en un contexto donde las lesiones y los inconvenientes parecen estar siguiendo al plantel de manera incesante.



