A días de que la Reserva de Racing asegurara su hegemonía en la categoría con una victoria contundente sobre su clásico rival, la Academia ha decidido abrir las compuertas de Primera División para dos de sus defensores más prometedores. Mateo Martínez y Gonzalo Escudero comenzaron esta semana a entrenar bajo la dirección de Juan Pablo Vojvoda, consolidando así una apuesta de la dirigencia por renovar y fortalecer el plantel con sangre nueva proveniente de las canteras menores. El movimiento no es casual: responde a una política institucional que comenzó a gestarse hace meses, cuando la dirigencia reconoció públicamente la necesidad de mirar hacia adentro en busca de talento local.
La cantera como solución y estrategia
Durante los últimos meses, las voces desde la conducción racinguista han insistido en la relevancia de potenciar a los jóvenes futbolistas de la institución. Diego Milito, presidente de la Academia, expresó en su momento la convicción de que varios de estos chicos podían hacer la diferencia en Primera. Esa postura no quedó en meras declaraciones: se traducen ahora en acciones concretas. El ascenso de Martínez y Escudero representa el primer paso visible de esa estrategia, especialmente después de que ambos demostraran su capacidad defensiva en un torneo que les permitió lucirse sin presiones excesivas. La Reserva realizó una campaña que quedará registrada en los libros de historia institucional, y sus dos zagueros titulares fueron piezas fundamentales en esa construcción.
El contexto que permitió esta promoción no es menor: Racing cuenta con una brecha en su línea defensiva tras la partida de Franco Pardo hacia el exterior. El jugador fue transferido al equipo mexicano Santos Laguna por una cifra cercana a los dos millones de dólares, generando así un espacio que la institución busca llenar sin necesidad de recurrir al mercado internacional. La salida de Pardo, lejos de ser un problema sin solución, se convirtió en una oportunidad para que la Academia comprobara que disponía de alternativas internas capaces de ocupar esa posición con garantías.
Perfiles complementarios con trayectorias distintas
Mateo Martínez posee 18 años y es considerado uno de los mayores talentos defensivos que produce actualmente el Predio Tita Mattiussi. Se trata de un zaguero diestro cuyo desempeño en la Reserva ha sido lo suficientemente sólido como para merecer esta oportunidad en el fútbol profesional. Sus características técnicas lo distinguen: es un defensor que maneja la salida del balón con soltura, posee buena capacidad para leer el juego y ostenta una marca fisica que intimida a los delanteros rivales. Su carrera en las selecciones inferiores también avala su crecimiento: disputó diez encuentros con la Selección Sub 17, incluyendo participaciones en la Copa del Mundo y el Torneo Sudamericano de su categoría, además de seis encuentros con la Sub 15. En el equipo reservista, acumula quince presentaciones como titular indiscutible, cifra que subraya su importancia en el esquema defensivo del Selectivo. Adicionalmente, Martínez acaba de renovar su contrato hasta finales de 2030, lo que evidencia la confianza de la institución en su potencial a largo plazo.
El otro zaguero que se suma a los entrenamientos de Vojvoda es Gonzalo Escudero, quien cuenta 19 años y posee un recorrido diferente en la estructura racinguista. A diferencia de Martínez, Escudero ya ha pisado el terreno de juego con la camiseta profesional en varias ocasiones. Su debut se remonta a 2023, durante la era de Fernando Gago, cuando fue convocado para disputar algunos encuentros. Más recientemente, en el primer semestre de este año, sumó minutos en un partido de Copa Sudamericana contra Independiente Petrolero de Bolivia bajo la dirección técnica que precedió a Vojvoda. Escudero es un central zurdo dotado de elegancia técnica con el balón, característica que arrastra desde su pasado como enganche en categorías inferiores y que lo diferencia de muchos defensores de su generación. Mide 1,87 metros, posee buen timing en los saltos y maneja con claridad los tiempos defensivos. Su experiencia en selecciones también es destacable: participó en un amistoso de la Sub 20 bajo la dirección de Javier Mascherando y en seis encuentros con la Sub 17 dirigida por Diego Placente, incluyendo la participación en el Torneo Sudamericano. Su contrato está vigente hasta diciembre de 2029, lo que le otorga estabilidad contractual en la institución.
Una política más amplia de ascensos desde la cantera
Más allá de los dos defensores que ahora entrenan en Primera, la Academia mantiene bajo vigilancia a otros jóvenes que también han mostrado capacidad para competir en la máxima categoría. Ezequiel Pérez, extremo zurdo de apenas 18 años, ya debutó bajo la conducción de Gustavo Costas y posee contrato hasta finales de 2028. Gonzalo Sosa, volante de características creativas, también permanece en el radar de Vojvoda, al igual que Alejandro Tello, mediocampista interno de 19 años que renovó su vínculo hasta 2029. Tello representa un caso particular: ya sumó minutos en Primera durante el pasado torneo, cuando disputó un encuentro contra Independiente Petrolero con el entrenador interino. Con la llegada de Vojvoda, el mediocampista interno tiene posibilidades concretas de obtener mayor continuidad y podría ser considerado como titular en el próximo partido de Copa Argentina frente a Defensa y Justicia, por los dieciseisavos de final de esa competencia.
Esta aceleración en la promoción de jóvenes responde a un diagnóstico institucional claro: Racing identifica en su cantera la posibilidad de construir un equipo competitivo sin depender exclusivamente de inversiones económicas significativas en el mercado de pases. El éxito de la Reserva en el torneo Proyección, donde ambos zagueros fueron titulares durante una campaña histórica que culminó con una victoria 2-1 sobre River en la final, proporcionó evidencia suficiente de que estos futbolistas están listos para el siguiente escalón. La confianza depositada en Martínez y Escudero, así como en los otros jóvenes que comenzarán a tener más presencia en Primera, representa una apuesta de continuidad y un mensaje claro hacia el interior de la institución: el mérito y el rendimiento en las categorías menores abren puertas hacia el fútbol profesional.
La estrategia que implementa Racing encuentra asidero en tendencias que han funcionado en otras instituciones del fútbol argentino. Varios clubes han comprobado que la promoción ordenada de jóvenes talentos genera beneficios tanto económicos como deportivos a mediano plazo. Sin embargo, también existen riesgos inherentes: acelerar ascensos puede significar exponer a futbolistas aún en formación a presiones que podrían afectar su desarrollo si no disponen de los espacios de juego suficientes. Las próximas semanas y meses serán determinantes para evaluar si esta apuesta de la Academia prospera o si los jóvenes defensores requieren aún más tiempo en la cantera. Lo que suceda con Martínez, Escudero y el resto de los juveniles que se suman al circuito profesional podría redefinir no solo el rumbo deportivo de Racing en esta temporada, sino también consolidar un modelo de gestión que privilegie la promoción interna sobre otras alternativas.



