Con la clasificación al Apertura ya asegurada pero lejos de la tranquilidad que ello implica, Racing enfrenta ahora un dilema que no admite demoras ni errores de cálculo. La participación en la Copa Sudamericana, ese torneo que se ha convertido en segunda prioridad para muchos clubes argentinos, representa para la Academia una oportunidad que no puede desperdiciar. Mientras otros equipos de la región median sus fuerzas entre competiciones, los de Avellaneda llegan a una instancia crítica donde el oxígeno competitivo escasea. La visita a Botafogo no es un trámite: es una encrucijada donde los puntos se transforman en esperanza o en frustración acumulada.
El equipo dirigido por Gustavo Costas ocupa la tercera posición en el Grupo E de la competencia internacional, acumulando apenas cuatro unidades. Esta cifra deja un paisaje incómodo en la tabla: apenas lo separan de Caracas por un punto, mientras que el dueño de casa le saca tres cuerpos de ventaja. La brecha respecto a Botafogo representa la diferencia entre permanecer en la competencia con posibilidades reales o entrar en una zona de peligro donde cada jornada se convierte en urgencia. Caracas, por su parte, disputará un encuentro este martes frente a Independiente Petrolero en territorio boliviano, lo que genera un panorama dinámico donde los resultados simultáneos pueden alterar rápidamente las posiciones. Este contexto explica por qué una derrota en Río de Janeiro significaría no solo perder puntos, sino también perder la iniciativa psicológica en una carrera donde quedan pocas oportunidades para corregir el rumbo.
Antecedentes alentadores y fantasmas del pasado
Existe, sin embargo, un dato que permite esbozar una sonrisa en el ambiente de la Academia. El estadio Nilton Santos no representa un territorio desconocido ni hostil para Racing. En 2025, hace apenas semanas, el equipo transitó ese mismo campo y se impuso con una autoridad que sorprendió: ganó 2-0 con tantos anotados por Matías Zaracho y Bruno Zuculini. Ese resultado fue parte de un doble enfrentamiento memorable que coronó a Racing con el título de la competencia, sellando la victoria en la ida con igual marcador en Avellaneda. El recuerdo de esa noche, donde la Academia fue protagonista en el escenario que ahora vuelve a pisotear, genera cierta confianza. No obstante, los éxitos pretéritos no garantizan nada en el deporte. El fútbol es implacable en su amnesia: ayer fue glorioso, pero hoy exige resultados con la misma frialdad de siempre.
La delegación que viajará a Río de Janeiro abordará un vuelo programado para las 17 horas de este martes con destino a la capital carioca, buscando arribar con el tiempo suficiente para aclimatarse antes del encuentro. El duelo está programado para el miércoles desde las 21:30, un horario que impone sus propias variables: la temperatura, la humedad, la aclimatación. Racing no puede permitirse el lujo de llegar ni desorganizado ni desconcentrado. El viaje es apenas el prólogo de una historia que debe escribirse con precisión.
Cambios, bajas y dudas sobre el esquema
Costas enfrenta la partida con una baraja que ha sufrido alteraciones sensibles. La baja más delicada es la de Ezequiel Cannavo, lateral derecho que venía siendo uno de los rendimientos más consistentes en el flanco derecho de la defensa. Un desgarro en el recto anterior de la pierna derecha lo sacará de circulación no solo para este encuentro, sino para el resto de la temporada: una lesión que muscula la preocupación en los cálculos defensivos del técnico. En su lugar ingresará Gastón Martirena, quien recientemente se recuperó de un esguince acromioclavicular que lo mantuvo apartado del clásico empate sin goles frente a Huracán. El regreso de Martirena, aunque necesario, implica reintroducir a un jugador que acumula minutos faltantes y ajustes tácticos.
Otros cambios rondan el horizonte. Toto Fernández está en condiciones de reaparecer desde el inicio después de haber cumplido una fecha de suspensión originada por la roja que vio frente a Barracas. Su incorporación al ataque potencia las opciones ofensivas que Costas necesita para generar peligro en el área rival. Una pregunta que aún no tiene respuesta definitiva es el rol de Marcos Rojo: su experiencia y liderazgo son recursos que un técnico jamás descarta, especialmente en instancias donde los errores se castigan con crudeza. Podría funcionar como segundo marcador central o como stopper por la izquierda, dependiendo de cómo el entrenador resuelva la estructura del once.
La incógnita táctica que Costas debe resolver es qué arquitectura elegirá para este partido. En el encuentro anterior contra Huracán utilizó una línea de cuatro defensores, pero nada obliga a que repita esa decisión. Una alternativa que circula en los planes es una estructura de tres centrales, con Santiago Sosa cumpliendo un rol de líbero o volante de contención. Esta opción podría ofrecer más seguridad defensiva sin renunciar a la proyección ofensiva. La formación más probable que podría tomar forma es: Facundo Cambeses en el arco; Franco Pardo, Santiago Sosa, Marco Di Cesare o Marcos Rojo en la zaga; Gastón Martirena, Bruno Zuculini, Baltasar Rodríguez, Gabriel Rojas en el mediocampo; y Santiago Solari, Maravilla Martínez y Adrián Toto Fernández en el sector ofensivo. Pero estos son apenas posibles: Costas conocerá en los momentos previos exactamente cómo quiere que Racing se presente en Nilton Santos.
Después de una práctica matutina que servirá para ultimar detalles y confirmar decisiones, la delegación iniciará su travesía hacia tierras cariocas. El regreso está planificado para el jueves pasado el mediodía, lo que abre un compás para preparar el siguiente desafío: el encuentro del domingo contra Estudiantes en La Plata, desde las 17 horas, correspondiente a los octavos de final del Apertura. Racing, entonces, se debate entre dos competiciones simultáneamente, dos ventanas donde el éxito y el fracaso tienen distintos pesos y medidas.
Los resultados de Botafogo en esta fase de la Sudamericana demuestran que el equipo carioca no es un rival para subestimar. Con tres puntos de ventaja sobre Racing, el anfitrión cuenta con cierto margen de confortabilidad que le permite jugar con menor presión. Para la Academia, cada acción, cada balón disputado, cada decisión arbitral adquiere relevancia amplificada. La próxima semana determinará no solo si Racing sigue avanzando en esta competencia, sino también qué tanto puede exigirse a un plantel que debe rendir en múltiples frentes sin claudicar en ninguno. El viaje a Río representa un momento de definición donde la urgencia puede jugar tanto a favor como en contra: quienes juegan sin nada que perder suelen sorprender, pero quienes cargan con el peso de la necesidad también pueden hallar fuerzas insospechadas.



