El proceso de reconstrucción en Racing toma velocidad. Con Juan Pablo Vojvoda recién llegado al banquillo para reemplazar a Gustavo Costas, la dirigencia de la Academia no pierde tiempo e implementa una estrategia ofensiva en el mercado de transferencias. La semana que viene marcará un hito importante: dos refuerzos ya cerrados y un tercero en negociaciones avanzadas. Lo que sucede en estos días en la secretaría técnica refleja una planificación clara: fortalecer el mediocampo defensivo, renovar el lateral izquierdo y potenciar la ofensiva, tres áreas identificadas como críticas en el rendimiento reciente del club.
La operación que ya está completamente acordada gira en torno a Ulises Ortegoza, el mediocampista defensivo que llega desde Talleres. El acuerdo cerrado este jueves establece un monto de 1.500.000 dólares por la totalidad del pase. Se trata de un futbolista de 29 años nacido en San Nicolás que obtuvo la nacionalidad chilena, con un perfil específico que los analistas del club consideraban imprescindible: recuperación agresiva, intensidad en la presión y solidez en la contención. Durante el primer semestre, el volante acumuló 17 presentaciones distribuidas entre el torneo local y la Copa Argentina, sin marcar goles pero aportando dos asistencias. Su trayectoria lo muestra como un profesional con experiencia variada: comenzó en Los Andes, pasó por Gimnasia de Mendoza antes de recalar en Talleres a mediados de 2022.
La incorporación que cierra un ciclo y abre otro
Esta contratación adquiere mayor relevancia cuando se considera el contexto que la originó. Bruno Zuculini, quien ocupaba un rol similar en la estructura del equipo, partió hacia Nacional de Montevideo hace poco tiempo, dejando un vacío que la dirigencia se propuso llenar con urgencia. El perfil de Ortegoza responde exactamente a lo que el cuerpo técnico necesitaba: un creador de juego defensivo capaz de ganar balones en campo rival y distribuir con criterio. Los tiempos avanzan rápido: de no existir complicaciones médicas, el jugador ya está en camino a Buenos Aires para someterse a los exámenes de rutina y rúbricar su contrato por tres temporadas. El objetivo es que pueda integrarse a la pretemporada de inmediato, y específicamente que esté disponible el sábado cuando el plantel se traslade a Cardales para una semana de concentración.
Paralelamente, la Academia mantiene el acuerdo cerrado con Alfonso Espino, el lateral izquierdo uruguayo que será el primer refuerzo oficial del nuevo proyecto. Su incorporación responde a un lógica de reemplazo directo: ocupará el lugar dejado por Gabriel Rojas en el flanco defensivo izquierdo. A los 34 años, Espino llega con un perfil diferente al que tenía su predecesor: se espera que funcione no solo como ejecutor táctico sino como referente en el vestuario, aportando experiencia y autoridad moral. Su llegada está condicionada por los trámites administrativos: actualmente mantiene vínculo con Rayo Vallecano hasta fin de mes, momento en el cual obtendrá el pase en forma definitiva y podrá trasladarse a Argentina. Una vez en Buenos Aires, firmará por dos años, consolidando una apuesta que va más allá de lo puramente técnico.
La búsqueda de potencia ofensiva cierra el triángulo
Con dos movimientos prácticamente completados, la secretaría técnica enfoca ahora su atención en el sector ofensivo. El nombre que ocupa el centro de la atención es Lautaro Díaz, delantero que actualmente se desempeña a préstamo en Cruzeiro. La conexión previa entre Vojvoda y el futbolista, forjada en su etapa en Santos, facilita conversaciones y proyecciones. Díaz, quien además ostenta credenciales de hincha de Racing, pertenece legalmente al equipo brasileño pero su actual estancia en Belo Horizonte no genera demasiada actividad: sus minutos en cancha son limitados y la institución que lo cede ve con receptividad la posibilidad de un préstamo de un año hacia la Academia. Un detalle que acelera las negociaciones: existe una cláusula que permite la rescisión del préstamo actual seis meses antes del vencimiento contratado, lo que en la práctica abre puertas para que la operación se concrete sin demoras administrativas mayores.
El panorama del mercado en Racing muestra una dirigencia activa que entiende los tiempos ajustados del fútbol contemporáneo. Las lesiones, suspensiones y cambios de estrategia táctica requieren múltiples opciones en cada línea. Con Ortegoza se resuelve el mediocampo defensivo y se le devuelve equilibrio a una estructura que lo necesitaba. Con Espino, se cubren dos necesidades simultáneamente: el lateral izquierdo y la experiencia requerida para un grupo que atraviesa una transición. Con Díaz, aún en negociaciones, se apunta a reforzar un ataque que arrastra limitaciones de rendimiento. Los tres movimientos, cada uno en su escala, responden a un diagnóstico de necesidades concreto que el nuevo técnico probablemente contribuyó a definir durante sus primeros contactos con la estructura.
El proceso que se abre ahora genera múltiples escenarios posibles. Por un lado, si todas las incorporaciones se concretan según lo planeado, Racing contaría con elementos agregados en áreas sensibles, lo cual podría mejorar sustancialmente su capacidad competitiva en el torneo. Por otra parte, la integración de nuevos jugadores siempre requiere tiempo de adaptación; Vojvoda dispondrá de poco margen para ajustes tácticos una vez que comience la competencia. Además, la gestión económica involucrada en estas operaciones impactará en los recursos disponibles para futuras necesidades o contingencias. El factor tiempo también juega un rol determinante: la pretemporada es breve y la curva de aprendizaje debe ser pronunciada. Cada una de estas variables modelará el desempeño del equipo en las semanas venideras.



