La Academia atraviesa un momento que genera inquietud en su entorno. Luego de cinco presentaciones consecutivas sin conocer la victoria —tres caídas y dos paridades— la institución de Avellaneda se encuentra lejos de sus aspiraciones competitivas en el actual semestre. Este domingo, en el corazón de Cuyo, el equipo que dirige Juan Pablo Vojvoda tendrá la oportunidad de quiebre ante Independiente Rivadavia, un compromiso que adquiere relevancia no solo por los tres puntos en disputa, sino por el momento en que se juega. Con posiciones relegadas en la Zona B y distante de la zona que otorga acceso a instancias posteriores, la necesidad es acuciante. Lo que suceda a partir de las 21.30 en el estadio mendocino puede marcar un punto de inflexión en la campaña o profundizar las dudas que comienzan a rondar los pasillos de la Academia.

El discurso de la resistencia

Matko Miljevic, el volante que ha consolidado su presencia en el esquema táctico de Vojvoda, fue la voz elegida para reflejar el pensamiento del grupo horas antes de viajar a tierras mendocinas. El futbolista, quien llegó procedente de Huracán, ha experimentado una transformación en su rol desde que el técnico asumió las riendas del proyecto. A diferencia de su situación con Gustavo Costas —cuando alternaba entre la titularidad y el banco de suplentes—, el mediocampista ha gozado de una continuidad notable bajo las órdenes del nuevo entrenador. En ocho encuentros disputados en lo que va del semestre, ha sido titular en todos ellos: seis por la competencia doméstica y dos por la Copa Argentina. Este respaldo genera en él una convicción que trasciende los números negativos del presente. "Venimos de menor a mayor", fue su frase que sintetiza la perspectiva que prevalece en el vestuario más allá de las estadísticas adversas.

El mensaje que Miljevic transmitió se alineó directamente con el eje temático que Vojvoda ha enfatizado en sus entrenamientos y charlas con el plantel. El entrenador, en lugar de rendirse ante los resultados negativos, ha colocado el foco en aspectos cualitativos del desempeño: la valentía para solicitar el balón en contextos desfavorables, la disposición de los jugadores a construir desde el primer pase y la disposición mental de mantener el orden táctico incluso cuando las circunstancias no acompañan. "Tenemos que tener carácter, personalidad para agarrar la pelota, jugar, que es lo que pide el entrenador", expresó el volante, reiterando un concepto que aparentemente se ha convertido en el leitmotiv de los trabajos diarios. La Copa Argentina, donde la Academia superó a Belgrano en una presentación que dejó conformidad en términos de juego, fue citada por Miljevic como prueba de que el funcionamiento ofensivo está presente, aun cuando los resultados no lleguen en las competencias más exigentes.

La estabilidad personal como plataforma

Un aspecto que el futbolista destacó en su conversación reflejó dimensiones que van más allá del terreno de juego. Durante sus primeros meses en la institución de Avellaneda, Miljevic enfrentó dificultades vinculadas a aspectos extrafutbolísticos que impactaron en su rendimiento deportivo. Sin embargo, indicó haber encontrado una "estabilidad mental y emocional" que le permitió concentrarse en lo que compete a su profesión. Esta recuperación personal coincidió con la llegada de Vojvoda, lo que podría explicar en parte por qué el mediocampista se siente cómodo en el presente esquema táctico y por qué respalda públicamente la metodología del técnico. La presión que genera una institución como Racing, donde la demanda es constante no solo en lo deportivo sino en la exigencia del día a día, requiere de una solidez emocional que el futbolista parece haber recuperado. "Racing como es tan grande tenés que estar 24x7", reconoció, aludiendo a la intensidad del contexto en el que se desenvuelve.

La valoración que hizo Miljevic respecto del cuerpo técnico también proporciona información sobre el clima interno del plantel. Destacó la seriedad en el trabajo y la calidad humana de quienes conducen el proyecto. Estas apreciaciones no son menores en un ambiente donde la frustración por los malos resultados podría generar tensiones o conflictividades. El hecho de que un jugador con continuidad exprese conformidad con la conducción sugiere que, al menos en términos de cohesión grupal, no hay fisuras aparentes que comprometan la estructura interna. Por el contrario, existe una alineación de perspectivas entre lo que el técnico propone y lo que los futbolistas, al menos los que tienen voz pública, están dispuestos a sostener.

Los cambios que llegarán a Mendoza

La conformación del equipo que viajará a enfrentar a Rivadavia incluirá cuatro modificaciones respecto a la presentación anterior, donde Racing fue local ante Boca en un encuentro que culminó sin goles. Maravilla Martínez regresará tras cumplir dos fechas de sanción, desplazando a Elías Torres de la defensa. En la línea defensiva también ingresará Gonzalo Escudero, quien relevará a Marcos Rojo, quien presenta molestias musculares en el isquiotibial de su pierna izquierda. En el lateral izquierdo, Alfonso Espino ocupará el lugar de Nacho Rodríguez, quien sufre un esguince tobillano. En el mediocampo, Matías Zaracho reemplazará a Gastón Lodico por decisiones tácticas. La alineación estimada presenta una estructura con Facundo Cambeses en el arco; Ezequiel Cannavo, Mateo Martínez, Escudero y Espino en defensa; Zaracho, Leonel Pérez y Ulises Ortegoza en el mediocampo; Miljevic como volante ofensivo; y la dupla atacante conformada por Tomás Conechny o Duván Verara junto a Adrián Martínez. Estos ajustes responden tanto a cuestiones de recuperación física como a criterios estratégicos que Vojvoda considera necesarios para afrontar un rival que, como toda institución de primera división, cuenta con recursos para generar dificultades.

La posición de Racing en la tabla de posiciones de la Zona B refleja la urgencia de los cambios, más allá de que sean puntuales. Ubicada en el antepenúltimo lugar, la Academia requiere de un resultado positivo no solo para mejorar su promedio de unidades, sino para acercarse a la zona de clasificación que permite disputar los playoffs. Cada punto se ha convertido en fundamental, y cada partido es visualizado como una oportunidad para iniciar una cadena de resultados favorables que reconfigure la realidad competitiva del semestre. La victoria en Mendoza no sería únicamente un triunfo aislado, sino el inicio potencial de una recuperación que permitiera a la institución competir por objetivos significativos en las instancias finales de la temporada.

Los resultados que Racing cosecha en los próximos encuentros determinarán si el discurso de Vojvoda respecto al carácter y la personalidad en el juego se traduce efectivamente en victorias, o si, por el contrario, la brecha entre la calidad de desempeño y los puntos obtenidos permanece como una constante problemática. Desde la perspectiva del técnico y sus defensores dentro del equipo, existe convicción de que "los resultados van a llegar". Desde la óptica de los hinchas y observadores externos, la paciencia con un proyecto que aún no ha logrado consolidarse resulta relativa. Lo que suceda en Mendoza constituirá un dato relevante en este pulso entre la fe en el proceso y la necesidad inmediata de victorias que demande la institución, su afición y el mercado competitivo del fútbol profesional argentino.