La dirigencia de Racing enfrenta una encrucijada en el mediocampo que demanda soluciones urgentes. Con la partida de Bruno Zuculini hacia el exterior y la grave lesión de Alan Forneris, que lo alejará de las canchas entre seis y ocho meses por ruptura del ligamento cruzado anterior, la Academia se vio obligada a acelerar su búsqueda de un volante que aporte equilibrio y solidez defensiva. En las últimas horas, el club profundizó sus conversaciones con Talleres de Córdoba por Ulises Ortegoza, un futbolista chileno de 29 años que se perfila como la opción más viable para reforzar ese sector del campo. Este movimiento representa no solo una respuesta táctica a las ausencias actuales, sino también un gesto de confianza en la capacidad del club para competir en un mercado de pases cada vez más complejo y exigente.
Un mediocampista con trayectoria comprobada
Ortegoza lleva más de dos años en Talleres, donde ha consolidado un perfil de futbolista confiable y con amplia participación. Desde su arribo a la T en 2022, el volante ha acumulado 148 partidos bajo la camiseta cordobesa, cifra que habla por sí sola sobre su continuidad y relevancia dentro del proyecto. Su hoja de ruta en el club del interior no brinda números ofensivos deslumbrantes —apenas cuatro goles y seis asistencias en ese período—, pero su verdadero valor reside en otras virtudes que lo hacen atractivo para una institución como Racing.
Como jugador de equilibrio defensivo, Ortegoza se destaca por su capacidad de lectura del juego, una distribución de pases segura y eficiente, además de una notable recuperación de balones que lo posiciona como pieza fundamental en la construcción desde atrás. Su desempeño ha merecido la confianza de sucesivos entrenadores en Talleres, lo que valida su potencial para adaptarse rápidamente a los requerimientos tácticos de la Academia. Antes de su llegada a Córdoba, el chileno había transitado exclusivamente por el fútbol del Ascenso argentino, donde jugó para Gimnasia de Mendoza y Los Andes, adquiriendo experiencia en un contexto competitivo pero diferente al que ahora enfrenta.
Negociaciones en curso: estructura y plazo
Las conversaciones entre Racing y Talleres contemplan diferentes modalidades de transferencia. Los primeros indicios sugieren que la Academia estudia dos alternativas: la compra de la totalidad de los derechos del jugador o bien la adquisición de una porción de los mismos, dependiendo de cómo se desarrollen las negociaciones en los próximos días. Esta flexibilidad en la estructura del acuerdo refleja el pragmatismo de ambas instituciones a la hora de cerrar una operación que beneficie a las partes involucradas.
Un factor favorable para avanzar en las tratativas es el compromiso que Talleres adquirió con Ortegoza respecto a facilitar su transferencia si se presentaba una propuesta que resultara atractiva para todos los intervinientes. El jugador tiene contrato vigente hasta finales de 2027 en Córdoba, lo que le otorga una posición de fortaleza a la institución que lo posee, pero simultáneamente existe una disposición de ambas partes a negociar. El futbolista, por su parte, ve en Racing una oportunidad para dar un salto de calidad en su carrera, razón por la cual las gestiones han tomado impulso en las últimas jornadas.
Alternativas en el radar institucional
Aunque Ortegoza emerge como el candidato con mayor tración en estos momentos, Racing mantiene abiertos otros frentes de búsqueda que demuestran el alcance de su estrategia de refuerzos. Nahuel Estévez, volante central que recientemente quedó sin club tras su salida de Parma en Italia, representa una opción complementaria en el puesto de 5. La condición de jugador libre reduce la necesidad de pagar una cifra por derechos federativos, aunque sí implica el costo de honorarios y estructura salarial.
Más allá del mediocampo defensivo, la Academia trabaja en otras incorporaciones que responden a necesidades puntuales del equipo. La salida de Gabriel Rojas, quien fue vendido al Cruzeiro brasileño por cinco millones de dólares, dejó vacante la lateral izquierda. Para ocupar ese espacio, Racing está a detalles de incorporar a Alfonso Espino, lateral uruguayo zurdo de 34 años proveniente del Rayo Vallecano español, quien llegaría en calidad de agente libre. Simultáneamente, el club monitorea otras opciones ofensivas como Gastón Lodico del Instituto, mientras que en la delantera evalúa perfiles como Lautaro Díaz de Santos, Uvita Fernández de Belgrano y Tomás Molina de Argentinos Juniors, ampliando así el abanico de posibilidades según cómo se resuelvan las urgencias y las disponibilidades presupuestarias.
El contexto de las ausencias
La lesión de Forneris, sufrida el pasado 10 de mayo en el enfrentamiento ante Estudiantes, marcó un punto de inflexión en los planes del club. Ese tipo de lesiones articulares generan no solo baja inmediata sino también una incertidumbre sobre la recuperación total de la capacidad física del futbolista. La ruptura del ligamento cruzado anterior es una de las más complejas del fútbol moderno, y aunque los protocolos de recuperación han avanzado significativamente en las últimas décadas, los tiempos estimados de seis a ocho meses ubican a Forneris fuera del radar operativo de Racing durante buena parte de la temporada. La salida de Zuculini, quien era otro referente en esa zona del campo, agravó aún más la situación, dejando al equipo con deficiencias evidentes en un sector considerado crítico para cualquier arquitectura táctica.
Estos movimientos en la plantilla no constituyen una anomalía en el fútbol argentino contemporáneo, sino más bien una constante derivada de la dinámica de mercado donde los equipos locales actúan como proveedores de talento para instituciones europeas. Racing, como club tradicional con capacidad de competencia, necesita permanentemente renovar sus cuadros y anticiparse a posibles partidas. La gestión de estos cambios determina en gran medida la continuidad competitiva de un proyecto deportivo a lo largo de varias temporadas.
Implicancias y horizontes
Las negociaciones en torno a Ortegoza y las demás incorporaciones que Racing gestiona plantean interrogantes sobre cómo evolucionará el equipo en los meses venideros. Si las conversaciones con Talleres fructifican, la Academia contaría con un futbolista experimentado que aportaría estabilidad defensiva sin interrumpir drásticamente el funcionamiento del mediocampo. Una operación exitosa en este caso podría servir de catalizador para cerrar otros refuerzos pendientes y armar un equipo competitivo que responda a los objetivos institucionales. Por el contrario, si estas tratativas se dilataran o no prosperaran, la Academia se vería obligada a recurrir a alternativas secundarias o a acelerar negociaciones con otros candidatos, lo que podría comprometer tanto los tiempos de adaptación de los nuevos futbolistas como la dinámica grupal ya establecida. El mercado de pases, en cualquier caso, sigue siendo un espacio de incertidumbre donde múltiples variables —expectativas económicas, mediaciones de representantes, oportunidades competitivas de los propios futbolistas— convergen sin certeza de desenlace.



