La Academia regresó a tierras españolas con hambre de gloria. Después de quedar a un paso de la cumbre en la edición anterior del torneo mundial de menores de dieciocho años, los futbolistas de Racing tuvieron un arranque auspicioso en esta nueva oportunidad, dejando un mensaje de intenciones claras al vencer por 3-1 al Bayern Leverkusen alemán en el debut de la competencia disputada en la región de Córdoba. Para el plantel dirigido por Sebastián Belisonzi, este triunfo representa mucho más que tres puntos en una tabla de posiciones: es la confirmación de que el trabajo realizado en las divisiones formativas continúa por buen camino y que los jóvenes valores que emergen de la Academia tienen las herramientas necesarias para competir al más alto nivel internacional.

Una historia reciente de casi gloria

No es casualidad que Racing regrese a este escenario con expectativas tan elevadas. La actuación de hace apenas un año fue monumental en los anales de la cantera académica: el equipo llegó hasta la final del certamen, una hazaña histórica para cualquier club argentino en esta categoría. En ese camino repleto de obstáculos, los pibes racinguistas eliminaron nada menos que al Real Madrid en las semifinales con un marcador de 2-1, una victoria que quedará grabada en la memoria de todos aquellos que presenciaron el encuentro. Antes de esa memorable actuación ante los españoles, el equipo había despachado a otros rivales de envergadura: Sevilla también cayó, al igual que Corinthians, la Pogba Academy y hasta el mismo Betis, que paradójicamente volverá a cruzarse en el camino de Racing durante esta edición. Sin embargo, en la instancia decisiva llegó el Barcelona, que resultó un rival demasiado para los argentinos en esa oportunidad. Aquella derrota en la final dejó un sabor amargo que, sin duda, motiva ahora al conjunto dirigido por Belisonzi a volver a esa instancia, pero esta vez con la determinación de consumar el objetivo máximo.

Goles y nombres para recordar

La victoria del lunes sobre los alemanes fue construida con la participación de tres jugadores que dejaron su marca en el marcador. Ramiro Zotelo abrió la cuenta mediante un remate de cabeza, demostrando la capacidad aérea que Racing supo explotar en el desarrollo del partido. Luego llegó la conversión de Lucas Álvarez, quien desde los doce pasos transformó un penal con seguridad, aumentando la ventaja del equipo argentino. El tercer tanto fue responsabilidad de Román González, uno de los delanteros más prometedores que ha generado la cantera racinguista en tiempos recientes. González no es un nombre cualquiera dentro de la estructura formativa: no solo sobresale en los torneos de Séptima División de la Asociación del Fútbol Argentino, sino que además integra los cuadros de la selección nacional en la categoría Sub 16, lo que lo posiciona como una de las figuras con mayor proyección dentro de la Academia. Su participación en la victoria ante el Bayern no fue simplemente anotar, sino ratificar que posee la capacidad de resolver en momentos determinantes cuando se enfrenta a rivales de talla internacional.

La respuesta alemana llegó una sola vez, cortando la goleada pero sin poder cambiar el curso de la contienda. El Bayern Leverkusen, representante de una de las ligas europeas más competitivas, no encontró los recursos tácticos necesarios para contrarrestar el esquema planteado por Belisonzi. El técnico argentino optó por un dispositivo clásico de 4-4-2, una formación que priorizaba la solidez defensiva sin renunciar a las transiciones ofensivas rápidas que permitieron concretar las acciones de gol.

El once que busca hacer historia

Julián Bado fue el guardián de la valla argentina, protegido por una línea defensiva compuesta por Alex Balbuena, Juan Alfonso y el mencionado Zotelo, quien además de anotar cumplió funciones defensivas desde la lateral derecha. Valentino Ahumada completó la última línea. En el mediocampo, Lucas Álvarez compartió espacios con Luca Rodríguez, Dante Carrasco y Erik Florentín, generando un equilibrio entre la retención del balón y la participación en acciones ofensivas. En ataque, González tuvo como compañero a Benjamín Borowik, ambos encargados de materializar las oportunidades que generaba la estructura colectiva. El banquillo fue nutrido y contó con opciones como Owen Fernández, Sebastián Elosú, Santiago Bárcena, Thiago Gómez, Eliseo Segovia, Enzo Ibarras, Valentino Lima, Nazareno Olivera y Lorenzo Ortiz, todos ellos con la posibilidad de ingresar en los encuentros venideros.

Lo que viene: el cruce con Betis

Racing no tendrá tiempo para disfrutar demasiado de la victoria inaugural. Este miércoles, a las 15:00 horas de Argentina, el equipo deberá enfrentar al Betis español en lo que será un duelo de revancha, considerando que hace un año los racinguistas golearon a los andaluces en los primeros compases del torneo. El Grupo 1 también incluye a la Real Sociedad, otro rival vasco que demanda respeto y atención táctica. Las próximas horas serán cruciales para que Belisonzi analice los aspectos positivos de la victoria sobre el Bayern, pero también identifique los puntos débiles que deben ser corregidos antes de medirse nuevamente contra la escuadra de Sevilla. Una victoria ante Betis mantendría a Racing en zona de clasificación y reforzaría la posibilidad de repetir la final del año pasado o, en el mejor de los casos, mejorar ese desempeño.

Perspectivas abiertas en la competencia

El torneo mundial congrega a instituciones de primer nivel procedentes de distintos continentes, lo que genera un escenario de altísima competitividad. Además de los ya mencionados, participan el Wolverhampton Wanderers inglés, el Dinamo Zagreb croata, el Atlético Paranaense brasileño, el Sporting de Lisboa portugués, el San Pablo también brasileño, el Real Madrid español, el club anfitrión Córdoba y el Málaga. Esta diversidad de participantes hace que cualquier resultado sea posible y que la competencia sea impredecible. Para algunos observadores, el arranque de Racing augura una trayectoria prometedora que podría terminar nuevamente en la final, o incluso superando lo alcanzado hace un año. Para otros, una sola victoria no es indicador suficiente de consistencia en un torneo donde los detalles defensivos y la mentalidad bajo presión son determinantes. Lo cierto es que los próximos compromisos definirán qué tan sólido es este equipo y si realmente está en condiciones de luchar por la gloria máxima en una competencia de semejante envergadura.