El sábado por la mañana, en las instalaciones del Predio Tita Mattiussi, Racing volvió a pasar por el quirófano del fútbol preparatorio con resultados que tranquilizaron el ambiente. La Academia desplegó su tercera prueba de pretemporada y liquidó el encuentro con una contundencia que poco deja al azar: tres goles sin respuesta ante Gimnasia de Mendoza. Se trata del último ensayo antes de que Juan Pablo Vojvoda enfrente su bautismo competitivo al frente de la institución, un debut que llegará el próximo jueves en condición de visitante, cuando Racing se mida con Defensa y Justicia en el marco de los dieciséisavos de final de la Copa Argentina. El escenario será el estadio de Banfield y la hora, las 18.45.

Los números de esta pretemporada evidencian una trayectoria ascendente para el equipo comandado por el nuevo técnico. Tras superar 5-3 a Sportivo Barracas en la Primera C, disputado en Cardales, y el clásico encuentro bilateral frente a Cerro Porteño de Paraguay —donde cada tiempo terminó con resultados divergentes: primero 0-0 y segundo 1-1—, el resultado de este sábado marca un punto de inflexión. La efectividad mejora notoriamente conforme avanza la etapa preparatoria, algo que suele señalar que los conceptos tácticos comienzan a cristalizarse en el funcionamiento colectivo. Los números, en esta ocasión, hablan de una Academia que aprovecha sus ocasiones y que ejecuta con solvencia las propuestas de juego que Vojvoda ha estado modelando en estas semanas de trabajo intenso.

El protagonismo de Solari y la búsqueda de un fútbol distinto

Entre los artífices de la goleada, Santiago Solari emergió como la figura más luminosa del espectáculo. El extremo anotó dos tantos durante el partido, consolidándose como el único futbolista que ha marcado en cada uno de los tres amistosos disputados hasta el momento. En el primer ensayo contra Sportivo Barracas aportó un gol; en el enfrentamiento ante Cerro Porteño convirtió desde los doce pasos; y en esta ocasión doblegó dos veces las redes del equipo mendocino. Su desempeño no es casualidad, sino expresión de una propuesta táctica que busca darle protagonismo a los extremos en la generación del juego ofensivo. Adrián Martínez, apodado La Maravilla, completó la cuenta de goles con la tercera anotación, ratificando que el ataque de la Academia en esta nueva etapa cuenta con alternativas efectivas.

Lo que trasciende de este trabajo preparatorio va más allá de los goles. Bajo la dirección de Vojvoda, Racing intenta desplegar un estilo de fútbol que se aleja de los patrones que caracterizaron al equipo en temporadas recientes. El énfasis está puesto en una circulación más pulida de la pelota por el piso, una búsqueda de combinaciones asociadas que prioricen el toque antes que el pelotazo directo. Esta filosofía representa un quiebre respecto a las enseñanzas del ciclo anterior, donde los envíos largos y los contraataques verticales constituían el armazón del juego. El cambio no es meramente estético: implica una reconfiguración de cómo el equipo aspira a dominar los encuentros y a generar superioridad numérica en zonas clave del terreno de juego.

La arquitectura táctica: un 4-1-3-2 que promete estabilidad

En materia de esquema, Vojvoda ha definido una estructura que se consolida ensayo tras ensayo. El sistema 4-1-3-2 fue la disposición elegida para enfrentar a Gimnasia de Mendoza, la misma que se presentó en el partido bilateral ante Cerro Porteño. Esta arquitectura táctica será, al menos en el arranque de las competencias del semestre, el marco sobre el cual se construirá la identidad defensiva y ofensiva del equipo. A diferencia del esquema que priorizaba un tridente atacante de manera casi dogmática en la etapa anterior, la nueva propuesta busca mayor equilibrio en la zona media del campo. En el centro del rectángulo, figuras como Santiago Sosa, Matías Zaracho y Matko Miljevic forman la columna vertebral de la circulación, mientras que Alejandro Tello ocupa un rol de contención. Esta distribución de fuerzas apunta a construir desde atrás con seguridad y a generar transiciones ordenadas hacia el frente.

En cuanto a la defensa, Facundo Cambeses nuevamente demostró por qué ostenta el arco de la Academia. Pese a que Gimnasia de Mendoza no generó situaciones de peligro ostensible, el arquero realizó varias intervenciones de calidad que mantuvieron la portería inviolada. En la línea de contención, Marcos Rojo continúa siendo un referente indiscutible, acompañado por Marco Di Cesare. Los laterales, particularmente Alfonso Espino, ampliaron su radio de acción más allá de las tareas defensivas tradicionales, acercándose al área contraria para colaborar en la construcción del juego. Este es uno de los cambios más perceptibles: los defensores laterales adquieren mayor protagonismo en la fase de posesión. Matko Miljevic, en su versión renovada con mayor proximidad al arco rival, representa el tipo de mediocampista versátil que Vojvoda busca en su arquitectura táctica, capaz de defender pero también de aportar en la elaboración ofensiva.

El operativo de rotación en el segundo tiempo permitió que casi la totalidad del plantel recibiera minutos de competencia. Vojvoda realizó numerosos cambios, dándole oportunidades a Baltasar Rodríguez, Gastón Martirena, Matías Kranevitter, Tomás Conechny, Duván Vergara, Nazareno Colombo, Ignacio Rodríguez, Ulises Ortegoza y Tomás Pérez. Esta decisión tiene múltiples lecturas: permite evaluar a distintos futbolistas en situaciones de partido, genera competencia interna saludable y posibilita que más integrantes del elenco acumulen ritmo. Ortegoza, en particular, sumó sus primeros minutos en la pretemporada durante esta fase. Un caso distinto es el de Elías Torres, quien aún no participó en ninguno de los tres amistosos. Si bien ya se ha recuperado de su rotura de ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha y entrena con el resto del grupo, la institución prefiere resguardarlo hasta obtener el visto bueno médico definitivo para la práctica formal del fútbol. Este protocolo conservador refleja una prudencia comprensible respecto a lesiones de larga recuperación.

Las incógnitas previas al debut oficial

Con vistas al encuentro de este jueves ante Defensa y Justicia, algunas preguntas permanecen abiertas. Una de ellas gira en torno a la titularidad de Tomás Conechny en comparación con Santiago Solari. En los amistosos anteriores, Conechny había sido el titular en la banda, pero en el enfrentamiento de este sábado fue Solari quien partió de arranque. Esta rotación en las características de los extremos —donde Conechny aporta velocidad y dynamismo en una línea, mientras que Solari despliega una combinación de técnica y efectividad goleadora— probablemente sea motivo de análisis para Vojvoda de cara a la competencia oficial. La Copa Argentina no otorga oportunidades para experimentaciones; cada partido tiene peso específico. La Academia deberá presentar su mejor versión desde el primer minuto frente a un rival que, sin estar en la elite del fútbol argentino, nunca debe ser subestimado en una llave eliminatoria.

El trabajo realizado en el Predio Tita Mattiussi durante estas semanas evidencia que Vojvoda ha comenzado a imprimir un sello identificable al equipo. La defensa se muestra sólida, la circulación del balón progresa en calidad, y el ataque dispone de alternativas variadas para generar peligro. Sin embargo, la verdadera prueba llega con la competencia oficial, cuando los rivales no se presentan en modo pedagógico sino con intención de complicar. La Academia ha cumplido su fase de laboratorio; ahora deberá demostrar que los avances ensayados pueden sostenerse bajo presión real. El jueves, en el estadio de Banfield, Racing enfrentará su primer examen de magnitud. Los números de pretemporada ilusionan, pero es en la competencia donde se valida o refuta la solidez de un proyecto.