La Academia atraviesa una encrucijada delicada que va más allá de los números en la tabla de posiciones. A puertas de medirse con Sarmiento en condición de local, el cuerpo técnico encabezado por Juan Pablo Vojvoda debe resolver un rompecabezas en la línea defensiva tras la confirmación de dos bajas simultáneas que complicarán la estrategia del equipo. Lo que prometía ser un período de consolidación con los refuerzos incorporados recientemente se ha convertido en un escenario de improvisación forzada, justamente cuando el desempeño deportivo exige certidumbres tácticas más que nunca.
El escenario se tornó crítico luego de los trabajos del martes en la cancha de entrenamiento. Juan Barinaga, lateral llegado desde Boca Juniors con expectativas de ocupar un lugar en la alineación titular, sufrió una lesión muscular en el recto anterior de su pierna derecha que lo mantendrá alejado de las competencias por aproximadamente tres semanas. El comunicado oficial del club confirmó la magnitud de la dolencia, transformando lo que debería haber sido su debut bajo las órdenes del director técnico en una baja sensible para la inmediata próxima jornada. Prácticamente simultáneamente, Matías Pérez, incorporado procedente de Cerro Porteño de Paraguay, registró un esguince en el tobillo que, aunque menos grave que el de su compañero, también lo mantendrá fuera de la alineación. El objetivo inicial era preservar a Pérez para el enfrentamiento de la Copa Argentina contra Boca, previsto para el domingo 27 de septiembre en territorio santafesino, pero la irrupción de estas complicaciones ajenas a los planes obligó a replantear la estrategia completa.
El dilema táctico que enfrenta Vojvoda
La coyuntura obliga a Vojvoda a tomar decisiones que, en circunstancias normales, hubiera podido postergar. Durante las últimas jornadas, Ezequiel Cannavo había estado limitado por una fatiga muscular en el aductor derecho, razón por la cual fue reemplazado en el encuentro previo contra Huracán que finalizó con derrota 2-1. Su regreso había estado proyectado con cautela, pero la avalancha de lesiones ha convertido su disponibilidad en una necesidad casi inmediata. El técnico tiene previsto ponerlo a prueba a lo largo de la semana para determinar si puede estar en condiciones de participar el viernes 18 de septiembre, cuando Racing reciba al conjunto de Junín.
Las opciones se estrechan considerablemente en un contexto que, meses atrás, habría parecido impensable. Gastón Martirena fue cedido a préstamo a Nacional de Uruguay, mientras que Tobías Rubio partió hacia Unión en condición de préstamo. Estas salidas redujeron significativamente el abanico de alternativas disponibles en el sector lateral derecho, precisamente donde más urgencia existe. Frente a este panorama, una de las posibilidades que maneja el cuerpo técnico es la de Nazareno Colombo, quien hace cinco encuentros que no forma parte de la nómina de convocados. Este defensor central, a comienzos de la temporada, se había desempeñado como lateral derecho en varios encuentros, cumpliendo funciones defensivas en esa demarcación cuando Martirena no proporcionaba las respuestas esperadas. Sin embargo, la llegada posterior de Cannavo lo marginó de los planes y estuvo próximo a abandonar la institución durante el mercado de pases, por lo que una eventual reincorporación suya tendría un matiz particular.
Cambio de esquema como alternativa estratégica
No descarta el entrenador una modificación más radical en la arquitectura defensiva. La implementación de un sistema de tres defensores en la retaguardia emerge como alternativa viable, aunque con sus propias complejidades. El reducido tiempo disponible para ensayar un cambio táctico de tal envergadura representa una dificultad adicional, especialmente considerando el contexto deportivo actual. No obstante, existe un factor que juega a favor de esta posibilidad: la disponibilidad de defensores zurdos en la plantilla. La alineación podría conformarse con Mateo Martínez, Marcos Rojo y Gonzalo Escudero, tres futbolistas que ofrecerían una estructura defensiva diferente aunque menos convencional para la composición que el entrenador ha estado utilizando. Este giro táctico obligaría a la línea de volantes a adaptarse a una disposición distinta, generando una reacción en cadena en el funcionamiento general del equipo.
La coyuntura adquiere una relevancia que supera lo meramente táctico cuando se considera la situación deportiva general de la Academia. El equipo marcha en la última posición de la Zona B del campeonato y ocupa el 24° lugar en la tabla anual, realidades que transforman cada partido en una batalla de importancia capital. La visita de Sarmiento no puede ser tratada como una jornada cualquiera, sino como un espacio donde Racing debe generar un resultado positivo para mantener matemáticamente vivas sus opciones de acceder a instancias posteriores de la competencia. Simultáneamente, el equipo debe calibrar sus energías pensando en el enfrentamiento copero del domingo contra Boca, encuentro que representa una oportunidad de compensar el desempeño en el certamen doméstico.
Las decisiones que adopte Vojvoda en los próximos días definirán no solo la composición de su equipo para el viernes, sino también el rumbo táctico que la Academia intentará mantener de aquí en adelante. La confluencia de lesiones, salidas de jugadores en períodos anteriores y el contexto deportivo delicado ha generado una situación donde la creatividad táctica y la capacidad de adaptación se han vuelto tan relevantes como la calidad individual de los futbolistas disponibles. Las consecuencias de estas decisiones trascenderán el resultado específico contra Sarmiento, proyectándose hacia la definición de cómo Racing enfrentará las competencias venideras y qué margen de maniobra mantiene para revertir una posición que, por el momento, genera considerable preocupación en el entorno del club.



