Mientras la rama profesional de Racing transitaba una semana complicada tras el revés sufrido en la cancha de Atlético Tucumán, los adolescentes que visten la camiseta académica escribieron otra página de gloria institucional al liquidar nuevamente al Real Madrid en el torneo mundial de categorías menores. Los chicos dirigidos por Sebastián Belisonzial no solo avanzaron a la final de esta competición, sino que lo hicieron de la forma más contundente posible: con un triunfo 3-0 que les permitió ratificar su supremacía ante uno de los gigantes españoles más poderosos a nivel mundial. La cita decisiva ante Atlético Paranaense de Brasil está pautada para este miércoles, en lo que representa una nueva oportunidad para que Racing logre lo que se le ha negado en ediciones anteriores.
La superioridad demostrada por los jóvenes talentos de la Academia en el terreno de juego fue evidente desde los primeros minutos. A diferencia de lo que podría esperarse enfrentando a un conjunto de la magnitud del Madrid, Racing no buscó especular ni mantener la posesión del balón a costa de la efectividad. En cambio, desplegó una estrategia ofensiva e incisiva que neutralizó los intentos españoles de tomar el control y generó situaciones de peligro constante. Román González, autor del primer tanto mediante un cabezazo tras un centro preciso desde la zona izquierda ejecutado por Erik Florentín, fue el primero en romper la paridad. A medida que avanzó el primer tiempo, Racing consolidó su dominio en las líneas medias, reduciendo espacios e impidiendo que el rival tejiera combinaciones de envergadura. El portero Julián Bado, con una envergadura física de 2,03 metros, se erigió en guardián seguro, respondiendo con atajadas decisivas cada vez que el Madrid amenazaba con aproximarse al arco.
Contundencia ofensiva en la etapa complementaria
La segunda mitad del enfrentamiento fue un festival de oportunidades para los académicos. Con más espacios disponibles gracias al desgaste del rival, Racing pudo desplegar un fútbol más fluido y peligroso. Benjamín Borowik, delantero clave en la ofensiva, contabilizó cuatro claras ocasiones para ampliar la ventaja, aunque la efectividad no acompañó en todas ellas gracias a las buenas intervenciones del guardameta merengue. Sin embargo, la presión constante terminó por rendir frutos. Lucas Álvarez y Sebastián Elosú completaron la goleada con sendos goles que sentenciaron matemáticamente el encuentro y llevaron la moral del grupo a máximos históricos. Esta contundencia ofensiva no es casual: el equipo arriba a esta definición mundial sin conocer la derrota, habiendo ganado sus cinco partidos anteriores en la competición con un balance ofensivo impresionante que incluye victorias como el 3-1 ante Bayer Leverkusen de Alemania, el 1-0 ante Real Sociedad, otra victoria 1-0 frente al Betis y el triunfo 3-1 contra Córdoba FC en cuartos de final.
Revancha pendiente y deuda histórica
Lo que hace aún más relevante el desempeño actual es que Racing reedita una hazaña que parecía imposible de repetir. En la edición del año anterior, estos mismos juveniles ya habían doblegado al Real Madrid en las instancias semifinales con un marcador de 2-1, en un encuentro que definió el acceso a la máxima instancia. Aquel equipo, bajo la dirección técnica del Chaco Matías Martínez, llegó a la final llevando el peso de grandes expectativas, pero fue derrotado por un rival que en ese momento lucía imbatible: Barcelona se impuso 1-0 en un partido donde la Academia estuvo cerca pero no pudo concretar sus oportunidades. Esa caída dejó un sinsabor que ha permeado en el imaginario colectivo del club, una deuda pendiente que ahora se intenta saldar desde la oportunidad que brinda este miércoles ante el conjunto brasileño.
Lo particular de esta campaña radica en la continuidad del plantel. De aquellos jóvenes que disputaron el torneo hace doce meses, nueve futbolistas permanecen en la competencia actual: Alex Balbuena, Lucas Álvarez, Thiago Gómez, Ramiro Zotelo, Valentino Ahumada, Erik Florentín, Benjamín Borowik, Santiago Bárcena y Enzo Ibarras conforman un núcleo de experiencia que conoce de cerca lo que significa jugar en estas instancias de máxima exigencia. El entrenador Sebastián Belisonzial ha sabido mantener la estructura vertebral del equipo mientras introduce los ajustes necesarios para mejorar respecto a temporadas anteriores. Román González, máximo artillero del equipo hasta el momento con cuatro anotaciones, ha sido pieza fundamental en el ataque, mientras que en defensa, la dupla central formada por Juan Alfonso y Ramiro Zotelo, resguardada por la seguridad que trasmite Bado bajo los tres palos, ha mostrado consistencia para neutralizar rivales de envergadura internacional.
El camino recorrido para arribar a esta instancia definitoria ha sido prácticamente impecable desde lo estadístico. Rastrear las victorias previas permite dimensionar la talla de los adversarios superados: Bayer Leverkusen, representante de la Bundesliga alemana con una tradición importante en formación de jóvenes talentos, fue goleado 3-1. Betis y Real Sociedad, ambos clubes españoles con infraestructuras de primer nivel para la desarrollo de futbolistas en edades tempranas, cayeron sin poder anotar. La real Sociedad, en particular, es una cantera históricamente reconocida en el fútbol europeo por su método de trabajo y su capacidad para producir jugadores de proyección internacional. Córdoba FC, en cuartos de final, presentó mayor resistencia pero aun así fue superado 3-1. Y ahora, el Real Madrid nuevamente, esta vez de manera mucho más contundente que hace un año, quedó fuera del camino hacia la gloria.
Perspectivas y posibles escenarios
El duelo del miércoles ante Atlético Paranaense representa una encrucijada histórica para la institución académica. Un triunfo en la final significaría quebrar una sequía de títulos mundiales en categorías menores que ha marcado al club durante años, además de posicionarse como una de las cantera más competitivas del continente sudamericano. La Academia tendría entonces la posibilidad de reivindicarse tras la caída del año anterior frente a Barcelona, cerrando un ciclo que comenzó con la derrota de entonces. Por otro lado, un nuevo tropiezo en la definición mantendría abierta la discusión sobre si estos juveniles, a pesar de su talento indiscutible y su capacidad para vencer a rivales de renombre internacional, carecen de algo intangible que define a los campeones en estos torneos de máxima visibilidad. Atlético Paranaense, que eliminó a San Pablo en su camino, representa un adversario de características diferentes: brasileño, con una filosofía futbolística arraigada en tradiciones locales que enfatizan la creatividad, la dribbling y la improvisación. El contraste de estilos podría definir el resultado, así como la capacidad de Racing para mantener la concentración y la efectividad que ha demostrado hasta ahora. Independientemente del desenlace, lo cierto es que estos jóvenes ya han grabado sus nombres en la historia menor del club, y han dado señales claras de que la cantera académica sigue siendo un semillero de talento capaz de competir al más alto nivel internacional.



