Hay partidos que llegan en el momento equivocado, o quizás en el más necesario. Este viernes, desde las 21.30, Racing Club recibirá a Barracas Central en el Cilindro de Avellaneda con una única consigna posible: ganar. No existe otra ecuación. El margen se agotó, la paciencia también, y el técnico Gustavo Costas lo sabe mejor que nadie. Su equipo llega a este duelo directo por los playoffs del Torneo Apertura cargando un peso inusual: una crisis que mezcla resultados, actitudes y conflictos internos que pocas veces se vieron durante su gestión.

La Academia se encuentra actualmente en la décima posición de la Zona B, apenas un punto por detrás de Gimnasia y del propio Barracas Central. Esa cercanía en la tabla convierte el encuentro de esta noche en algo más que tres puntos: es una pulseada directa. Si Racing gana, supera al Guapo y se acerca al grupo de los ocho que clasifican a la siguiente instancia. Si no lo hace, el camino se vuelve tortuoso. Después vendrá Huracán, también como local, en lo que sería otra final anticipada. Pero primero hay que resolver este capítulo.

El terremoto que sacudió al vestuario

Lo que debería haber sido una semana de preparación futbolística se convirtió en un ejercicio de gestión de crisis. Todo empezó con el empate ante Aldosivi en Mar del Plata, un resultado que encendió la mecha. Costas no guardó las formas: cuestionó públicamente la actitud de sus jugadores, algo inédito en su ciclo al frente del equipo. "Este no es el equipo que quiero y se los dije a los jugadores", disparó el entrenador sin anestesia. Esa declaración generó un sacudón interno que todavía resuena.

Pero ahí no terminó el cimbronazo. Durante los entrenamientos previos al viaje a la costa, Santiago Solari protagonizó un incidente con el cuerpo técnico que derivó en su exclusión de la convocatoria para enfrentar a Aldosivi. El mediocampista se retiró al vestuario en medio de una discusión y no fue incluido en la lista de viajeros. Una señal de tensión difícil de disimular. A eso se suma el prolongado conflicto contractual con Santiago Sosa, el capitán, quien además atraviesa uno de sus peores momentos individuales desde que llegó al club: su actuación ante Aldosivi fue, según coinciden quienes lo siguen de cerca, la más floja en más de dos años con la camiseta de Racing.

Todo junto forma un cuadro complejo que Costas deberá resolver antes de que suene el pitazo inicial. La paradoja es llamativa: el mismo técnico que cuestionó a varios de sus futbolistas es probable que les dé la oportunidad de reivindicarse esta noche. La lógica es simple y conocida en el fútbol: cuando un entrenador señala a sus jugadores públicamente, el siguiente paso suele ser darles la chance de responder dentro del campo. Costas no tiene margen para grandes experimentos, y sus mejores cartas siguen siendo esos mismos futbolistas que hoy están en el ojo de la tormenta.

Regresos, ausencias y el armado del once

En medio del ruido extradeportivo, Racing también deberá resolver el rompecabezas futbolístico de cara a la formación. Hay buenas noticias y también limitaciones. La incorporación confirmada es la de Marco Di Césare, quien completó su suspensión luego de acumular cinco amarillas y regresa para ocupar un lugar en la zaga central. Su retorno es una fija. Lo que genera incertidumbre es quién cederá su puesto: entre Pardo y Colombo, uno quedará en el banco. Marcos Rojo, en tanto, todavía deberá cumplir tres fechas más de suspensión como consecuencia de la expulsión y los insultos al árbitro Zunino en el clásico ante River, por lo que su regreso todavía se demora.

Otra vuelta que genera alivio es la de Gabriel Rojas, quien se recuperó del desgarro que sufrió durante una convocatoria a la Selección y fue incluido en la lista de citados. Su presencia es vital porque Racing enfrenta un verdadero desierto en el lateral izquierdo: García Basso está suspendido e Ignacio Rodríguez arrastra una lesión. Sin opciones en ese sector, Costas casi no tiene margen de duda: Rojas debería ser titular desde el arranque, aunque la definición final se tomará en las horas previas al partido. El once más probable que pararía la Academia sería con Cambeses en el arco; Cannavo, Di Césare y Pardo o Colombo en defensa; Rojas por izquierda; Rodríguez, Santiago Sosa, Toto Fernández en el mediocampo; y Solari, Maravilla Martínez y Gonzalo Sosa en la línea ofensiva.

Una noche que puede cambiar el rumbo del año

Más allá de los nombres y las posiciones, lo que está en juego esta noche en el Cilindro tiene una dimensión que excede lo inmediato. Racing arrancó el Apertura con otras expectativas, y el correr de las fechas fue mostrando un equipo irregular, incapaz de sostener un nivel y frágil en los momentos de presión. La derrota o el empate ante Barracas no solo alejaría a la Academia de los playoffs, sino que profundizaría una crisis de confianza que ya tiene raíces visibles. En cambio, una victoria permitiría reencauzar el rumbo, calmar las aguas internas y recuperar la fe de un plantel que necesita un golpe anímico urgente.

El Cilindro no estará dispuesto a tolerar otra imagen similar a la de Mar del Plata. La hinchada de Racing exige una respuesta, y Costas lo sabe. El partido frente al Guapo no es simplemente un duelo de mitad de tabla: es el momento en que el vestuario deberá responderle al entrenador, y el entrenador deberá demostrar que tiene las herramientas para sacar a su equipo de este pozo. El fútbol argentino no da muchas chances de redención, y esta noche, en Avellaneda, Racing tiene una de ellas. No hay excusas posibles. Solo queda jugar.