El golpe fue duro y no hay tiempo para lamentarse. River cayó ante Boca en el último Superclásico y la respuesta debe ser inmediata: este sábado a la noche, el Monumental recibirá a Aldosivi en un partido que, más allá de la tabla, tiene un peso simbólico enorme para un plantel que necesita sacudirse la derrota. Eduardo Coudet ya trabaja con la cabeza puesta en ese encuentro y las novedades que maneja el cuerpo técnico son varias, aunque no todas por las razones que uno quisiera: las lesiones siguen complicando la planificación del Chacho.
El primero en bajarse del tren fue Sebastián Driussi, quien sufrió un desgarro que lo dejó fuera de manera obligada. Su ausencia fuerza una reestructuración en el frente de ataque, zona que Coudet deberá resolver con los recursos que tiene disponibles. Pero la zona media del campo también genera dudas: Fausto Vera arrastra un esguince en la rodilla izquierda y su regreso no está próximo. Los médicos del club calculan que le resta aproximadamente un mes de recuperación, lo que lo descarta no solo para este sábado sino para varios partidos más. En ese contexto, el entrenador empieza a mirar hacia los costados buscando soluciones.
El regreso que todos esperaban: Meza vuelve a estar disponible
El nombre que surge con fuerza en los pasillos de Núñez es el de Maxi Meza. El volante derecho, que actualmente tiene 33 años, no pisa una cancha desde noviembre de 2025, cuando sufrió una avulsión del tendón rotuliano en la rodilla izquierda durante el Superclásico disputado en La Boca. Fueron más de cinco meses de un proceso de recuperación que incluyó cirugía y una larga etapa de rehabilitación. Sin embargo, según el cuerpo médico y el propio cuerpo técnico, Meza está en condiciones de volver a jugar. Coudet, que conoce bien al jugador y confía en su capacidad para leer el juego desde esa posición, lo tiene en mente como reemplazo natural de Vera en el mediocampo.
La pregunta que muchos se hacen es si tiene sentido arriesgar a un jugador recién recuperado de una lesión tan delicada en un partido de alta exigencia. La respuesta de Coudet parece ser afirmativa, al menos desde la lógica futbolística: con Vera afuera, no hay demasiadas alternativas de jerarquía y experiencia para ese rol. El Chacho lo dijo sin rodeos en una de sus últimas conferencias: "Miro al banco y tengo cuatro o cinco pibes de 20 años". La frase, más que una queja, es una descripción del mapa de situación. River tiene cantera y talento joven, pero en momentos de presión también necesita gente que ya haya pasado por partidos difíciles, que sepa manejar los tiempos y no se desencaje ante la adversidad.
Quintero, otro que podría reaparecer si supera la exigencia de los entrenamientos
Otro jugador que podría sumarse a la convocatoria del sábado es Juanfer Quintero. El número 10 del equipo será sometido hoy y mañana a trabajos intensivos con pelota, y Coudet espera esa respuesta física antes de tomar una decisión. Si el colombiano responde bien a la carga, tiene chances concretas de aparecer en la lista de citados. La presencia de Quintero no es un detalle menor: se trata del jugador con mayor capacidad para desequilibrar en situaciones de juego asociado, alguien que puede romper estructuras defensivas con un pase o una gambeta en el momento justo. En un partido donde River necesita ganar sí o sí para no perder más terreno anímico y en la tabla, contar con él sería una ventaja significativa.
Claro que la cautela también tiene su lugar. El propio Coudet sabe que forzar la recuperación de un jugador puede costar más caro a futuro. Por eso la evaluación de Quintero en los próximos entrenamientos no es un trámite sino una prueba real. Si el cuerpo técnico detecta que no está en condiciones, no lo pondrá en riesgo. En River están aprendiendo a las malas —con Driussi, con Vera, con otros— lo que cuesta perder a un futbolista por semanas o meses.
Armani, sin apuros: Beltrán se ganó el arco
El otro caso que genera expectativa entre los hinchas es el de Franco Armani. El arquero histórico del club, que hoy tiene 39 años, lleva varias semanas entrenando junto al grupo luego de superar una fibrosis en el sóleo de la pierna derecha, lesión que lo tuvo marginado durante un período extenso. En lo que va de 2026, su participación fue mínima: apenas 45 minutos disputados ante Vélez, sin continuidad ni regularidad.
Sin embargo, todo indica que su regreso al equipo titular no es inminente. Y la razón tiene nombre propio: Santiago Beltrán. El joven arquero se adueñó del arco con actuaciones sólidas y convenció a Coudet de que está en condiciones de sostener ese puesto. En el fútbol, como en casi todo, las oportunidades no esperan, y Beltrán supo aprovechar la suya. Armani seguirá sumando minutos de entrenamiento, recuperando el ritmo competitivo de a poco, pero por ahora el arco de River tiene dueño y ese dueño es el pibe.
El panorama, entonces, es el de un equipo que se ajusta sobre la marcha, que tapa huecos con lo que tiene y busca recuperar la confianza ante su gente en el Monumental. Coudet tiene las piezas sobre el tablero: algunas nuevas, algunas que vuelven de la lesión, otras que se consolidan. Lo que no cambia es la urgencia. Perder otro partido no es una opción que el entrenador ni los hinchas estén dispuestos a contemplar.
