El ambiente en las entrañas de River Plate no es el más luminoso después del revés que significó perder contra Boca en el clásico más importante del fútbol argentino. Con ese sabor amargo todavía presente, Eduardo Coudet trabaja contrarreloj para encontrar las fórmulas que le permitan a su equipo levantar cabeza este sábado cuando enfrente a Aldosivi en el estadio Monumental, desde las 21:30 horas. El técnico conocido como "El Chacho" está en la tarea de revisar cada detalle, cada posibilidad táctica y cada variante de formación que pueda ayudar a que sus dirigidos muestren la cara que el entrenador pretende que exhiban semana a semana.
La derrota del domingo pasado dejó cicatrices que van más allá de lo meramente futbolístico. Coudet debe lidiar con la necesidad de restituir confianza en un plantel que, luego de caer 1-0 ante su rival histórico, requiere urgentemente de una victoria que le permita retomar la senda del triunfo y evitar que la brecha entre sus aspiraciones y la realidad se ensanche aún más. En este contexto, el encuentro contra los marplatenses adquiere una magnitud que trasciende lo deportivo: es un test de carácter, de mentalidad y de capacidad para reaccionar ante la adversidad.
Las bajas que fuerzan la mano del técnico
No todos los cambios que Coudet está analizando responden a criterios estrictamente tácticos o de rendimiento. Existe una variable que está fuera de su control: las lesiones. Sebastián Driussi, quien venía siendo pieza fundamental en el ataque millonista, sufrió un desgarro muscular de segundo grado en el bíceps femoral de su pierna derecha durante el superclásico. Esta contingencia obliga al "Chacho" a buscar una alternativa en el puesto de centrodelantero, el eslabón más crítico de su sistema ofensivo. No se trata de una cuestión menor: la ausencia del delantero estrella genera un vacío que debe ser completado, y la manera en que Coudet resuelva esta ecuación será determinante para el funcionamiento del equipo en el próximo encuentro.
Más allá de la lesión de Driussi, el técnico está evaluando una serie de modificaciones adicionales que responderían exclusivamente a decisiones técnicas propias. Son ajustes que, aunque no son obligatorios, podrían resultar convenientes para mejorar aspectos específicos del rendimiento colectivo. En este sentido, Coudet está recorriendo la cancha de opciones disponibles, sopesando alternativas que van desde la defensa hasta el mediocampo, pasando por la primera línea de ataque.
En la punta: entre la juventud y la experiencia ofensiva
Para ocupar la vacante dejada por Driussi, Maxi Salas aparece como el candidato con mayores probabilidades de ser titular en el encuentro del sábado. Su antecedente más reciente lo favorece: fue precisamente él quien ingresó al campo en el clásico cuando la lesión del "Cabezita" lo sacó del terreno de juego. En términos de comodidad táctica y adaptación al rol de número nueve, Salas parece tener ventaja sobre sus competidores internos. Sin embargo, los nombres de Joaquín Freitas y Agustín Ruberto también rondan las consideraciones del DT, especialmente porque los hinchas de River manifestaron su preferencia por Freitas en una encuesta realizada por la plataforma OléSports.
La decisión final sobre quién ocupará la delantera se definirá en los próximos entrenamientos. Coudet realizará una última sesión en el Monumental en horario vespertino antes de que el equipo se concentre, momento en el cual anunciará su veredicto. Más allá de quién sea elegido, lo cierto es que el ataque riverplatense enfrentará un desafío considerable: reemplazar la potencia goleadora de Driussi sin perder efectividad.
En cuanto a los acompañantes de la punta, las opciones también presentan variantes. Tomás Galván continuaría en la zona de creación y distribución, mientras que en las bandas Coudet podría optar por mantener la dupla actual o realizar ajustes. La búsqueda es equilibrar el control del juego con la capacidad ofensiva, un dilema que el técnico viene procesando desde hace varias jornadas.
La defensa en el entre dicho: juventud versus experiencia mundialista
En la retaguardia, existe otra incertidumbre que Coudet deberá resolver. Lautaro Rivero, el joven central que ha tenido actuaciones inconsistentes en las últimas presentaciones, podría ceder su lugar a Germán Pezzella, un futbolista con amplio recorrido internacional y dos títulos mundiales en su vitrina personal. La elección entre uno u otro responde a lógicas distintas: mantener a Rivero implica confiar en la juventud y el potencial de crecimiento; elegir a Pezzella es optar por la solidez, la experiencia y el manejo de situaciones de presión. Ambas opciones tienen argumentos válidos, pero el contexto anímico post-derrota podría inclinar la balanza hacia el lado de la seguridad que representa el exjugador de la Fiorentina.
Lucas Martínez Quarta será el compañero seguro del que sea elegido en el eje defensivo. Acarrea cuatro tarjetas amarillas en su casillero, lo que implica que debe extremar la prudencia para evitar una posible expulsión que lo dejaría fuera de encuentros posteriores. En los laterales, Gonzalo Montiel y Marcos Acuña mantienen sus espacios prácticamente asegurados, aunque Montiel también carga con cuatro amarillas.
El mediocampo: control versus verticalidad
En el sector medio del campo, Coudet tiene definidas algunas piezas y dudas en otras. Aníbal Moreno continúa siendo una fija en el centro del mediocampo, el eje que proporciona estabilidad defensiva y distribución hacia adelante. Sin embargo, en la otra plaza central existe una interrogante: Juan Cruz Meza y Giuliano Galoppo se disputan un lugar que quedó vacante por la lesión de Fausto Vera. La disyuntiva que enfrenta el "Chacho" es conceptual: ¿busca mayor verticalidad y llegada al gol, o prefiere reforzar el control del juego desde la mitad de la cancha?
Algo similar sucede en las bandas ofensivas, donde Kendry Páez y Ian Subiabre pugnan por ocupar un rol importante en el esquema. La elección entre uno u otro también responde a consideraciones tácticas más amplias: si el equipo requiere mayor dinámica ofensiva, Páez parece ser la alternativa; si la búsqueda es solidificar y controlar, Subiabre podría ser la opción preferida.
Con todos estos elementos en juego, la formación que finalmente presente River contra Aldosivi podría oscilar entre varias configuraciones posibles. Sin embargo, lo que parece seguro es que Coudet intentará encontrar un equilibrio que le permita al equipo reaccionar después del golpe del domingo. El sábado en el Monumental será la oportunidad para demostrar que la derrota ante Boca fue apenas un escollo en el camino, no un destino inevitable.

