La continuidad de Marcos Rojo en Racing Club quedó resuelta en las últimas horas, cuando la dirigencia de la institución académica dio curso a un mecanismo contractual que prolonga su presencia en el equipo hasta diciembre de 2025. El defensor de 36 años, quien había enfrentado momentos de incertidumbre y rechazo parcial de la afición, finalmente seguirá defendiendo los colores racinguistas por seis meses adicionales. La decisión, aunque había alternativas sobre la mesa que contemplaban incluso la ruptura anticipada del acuerdo, refleja la confianza del cuerpo técnico en su aporte dentro del equipo y su jerarquía defensiva, factores que pesaron más que las controversias que lo rodearon durante el primer semestre de su estadía.

La situación de Rojo había generado tensiones internas en la Academia durante las últimas semanas. Su expulsión en el clásico frente a River, sumada a una actitud que la hinchada consideró inapropiada tras la caída 3 a 2 contra Botafogo en la Copa Sudamericana —cuando fue captado riéndose junto a Cristian Medina tras consumarse la derrota—, generaron malestar entre los seguidores. Estas conductas llevaron a que varios referentes del club consideraran, incluso, la posibilidad de que el zaguero resolviera su contrato de manera mutua antes de que este venciera a fin de junio. El descontento no era menor: un jugador de su experiencia y su rol protagónico en la defensa mostraba señales que fueron interpretadas como falta de compromiso en momentos críticos de la temporada.

Un giro en la evaluación deportiva

Sin embargo, el panorama se transformó cuando Rojo comenzó a desempeñarse con un nivel más consistente en los encuentros posteriores. Su rendimiento mejoró notablemente, lo que permitió que el entrenador Gustavo Costas ratificara públicamente su confianza en las capacidades del exfutbolista de Boca Juniors. Costas siempre valoró en Rojo atributos que van más allá de lo técnico: su liderazgo dentro del terreno de juego, su experiencia acumulada en ligas europeas, y esa voz de autoridad que ejercía entre sus compañeros. Estos elementos fueron decisivos para que la Academia activara la cláusula de extensión automática que estaba contemplada en el contrato original. El nuevo acuerdo mantiene las mismas condiciones que caracterizaron al anterior: un vínculo de carácter variable, donde la permanencia y duración están sujetas a criterios de productividad y desempeño.

El nuevo técnico de la Academia, Juan Pablo Vojvoda, quien fue confirmado recientemente como sucesor de Costas, también se pronunció a favor de la continuidad del defensor. Incluso antes de que su nombramiento fuera oficializado, Vojvoda brindó respaldo a la decisión de mantener al exBoca en el equipo, asegurando su presencia en el esquema defensivo que buscará implementar en los meses venideros. Esto representa una señal clara de que, independientemente de cambios en el mando técnico, existe un criterio unificado respecto del rol que Rojo debe cumplir en Racing. Su continuidad también está vinculada a movimientos esperados en la zona defensiva: se rumorea con insistencia que Agustín García Basso, quien fuera el General de esa línea, podría alejarse del club en el presente mercado de pases. De hecho, el defensor manifestó su intención de cambiar de aire durante el receso veraniego, y estuvo cerca de recalar en San Lorenzo, aunque las negociaciones se frustraron por desacuerdos económicos entre ambas instituciones.

El panorama defensivo y las opciones internas

En caso de que García Basso abandone la Academia, la dirigencia deberá tomar decisiones estratégicas respecto a su reemplazo. Una opción podría ser incorporar un refuerzo externo que sume experiencia y solidez a la línea defensiva. Alternativamente, existe la posibilidad de recurrir a jugadores que ya forman parte de la estructura del club: Marco Di Cesare y Nazareno Colombo son cartas que la institución podría jugar, aunque ambos presentan el mismo perfil de lateralidad (ambos diestros), lo que podría generar limitaciones tácticas. Colombo, en particular, atraviesa una situación especial: durante este semestre tuvo una participación limitada, con escasas oportunidades de mostrarse en cancha, y se rumorea que el futbolista siente que ha agotado su ciclo en Racing y busca nuevos horizontes. Su disponibilidad para continuar en el club también es una incógnita que los directivos deberán despejar próximamente.

El balance de Rojo desde su arribo a Racing a mediados de 2025 presenta cifras que reflejan una importancia considerable en el proyecto. En sus primeros meses, el defensor participó en 18 encuentros, siendo titular en 15 de ellos. No registra goles anotados en su haber, pero su rol es defensivo y, en ese sentido, sus números disciplinarios cuentan una historia más reveladora: fue expulsado en dos oportunidades. La primera de ellas ocurrió cuando se encontraba en el banco de suplentes durante el partido de vuelta ante Peñarol por los octavos de final de la Copa Sudamericana, una roja que resultó particularmente polémica. La segunda llegó en el clásico ante River, en una acción directa del juego. Estos números sugieren que Rojo, pese a su trayectoria internacional y su reconocimiento, ha tenido dificultades para mantener la compostura en momentos de presión, algo que también pesó en la evaluación que hicieron sobre él durante el primer semestre.

En el plano más amplio de la gestión de recursos humanos de Racing, la retención de Rojo contrasta con otros movimientos que ya se concretaron en la defensa. La Academia se desprendió de dos futbolistas que formaban parte de esa línea: Gabriel Rojas fue transferido al Cruzeiro de Brasil por una cifra que alcanzó los 5 millones de dólares en concepto de pase limpio, mientras que Franco Pardo fue cedido a Santos Laguna de México por aproximadamente 2 millones de dólares. Estas salidas generaron ingresos considerables para las arcas del club, pero también redujeron las opciones internas en ese sector del campo. La llegada de Rojo a mediados del año anterior fue, en parte, una respuesta a la necesidad de reforzar esa zona con un jugador con bagaje y experiencia acumulada en competiciones de alto nivel.

Los próximos seis meses serán determinantes para evaluar si la decisión de extender el vínculo con Rojo resulta beneficiosa para ambas partes. Por un lado, la Academia obtendrá la continuidad de un defensor que, más allá de las controversias, ha mostrado momentos de buen rendimiento y puede aportar liderazgo táctico en momentos decisivos. Por otro lado, Rojo tiene la oportunidad de revertir las percepciones negativas que se generaron entre la hinchada y demostrar que su compromiso con el proyecto es genuino. Sin embargo, también existen escenarios alternativos: si su desempeño sufre nuevas caídas o si se producen nuevos conflictos disciplinarios, la decisión podría ser revisada antes del vencimiento en diciembre. Asimismo, el panorama podría cambiar si surge una oportunidad de mercado que permita su salida hacia otra institución. De este modo, la extensión contractual no cierra definitivamente el capítulo de Rojo en Racing, sino que abre un nuevo período de evaluación mutua donde desempeño, conducta y contexto seguirán siendo variables clave.