El fútbol argentino se mueve constantemente entre la continuidad y la ruptura. En Racing, esa tensión quedó expuesta el viernes cuando Sebastián Romero, técnico interino de la Academia hasta fin de año, condujo su primera práctica de entrenamiento con un equipo de trabajo que sorprendió a propios y extraños. No se trató de ajustes menores ni de rotaciones preventivas. El estratega metió la mano en los engranajes de la formación que había competido apenas días antes, dejando fuera del once de práctica a uno de los futbolistas más destacados de la última presentación. Las consecuencias de esta decisión pueden marcar el rumbo de lo que viene para la institución de Avellaneda.

El giro inesperado: Lodico al banco

Todo apuntaba hacia una continuidad. Gastón Lodico había dejado una impronta positiva en el campo de juego durante el enfrentamiento anterior, incluso anotando un tanto de película —un tiro olímpico— en circunstancias en las que el equipo se debatía entre mantener opciones o simplemente registrar cifras honorables. Esa actuación lo confirmaba como pieza central del esquema. Sin embargo, Romero lo marginó de la alineación que probó en la primera sesión de trabajo. En su lugar, ingresó Adrián Fernández, quien había ingresado durante el segundo tiempo en aquella jornada anterior y cumplió su función sin deslumbrar particularmente.

La decisión generó interrogantes inmediatos. ¿Se trataba de una medida preventiva? ¿Una señal táctica pensada en el rival de turno? ¿Una carga de trabajo distribuida? Lo concreto es que Lodico, quien disputó los últimos cinco partidos —cuatro de ellos como titular— por todas las competencias, ahora se perfila para comenzar desde la banca. No es un detalle menor. El volante tiene trayectoria en el club y ha demostrado regularidad. Su exclusión en la prueba interna representa el tipo de decisión que los entrenadores toman cuando buscan enviar un mensaje o cuando observan algo en los entrenamientos que los videogramas no capturaron con claridad.

Otras alteraciones en el andamiaje ofensivo y defensivo

Romero no se conformó con una sola variante. Junto al cambio de Lodico, ejecutó otros dos ajustes en el esquema que había funcionado el último domingo frente al rival de La Ribera. Ezequiel Cannavo reemplazó a Marcos Rojo en la línea defensiva, mientras que Lautaro Díaz ocupó el lugar que había dejado Matías Zaracho en el medio de la cancha. Las razones detrás de cada movimiento revelan un panorama complejo en términos de disponibilidad física y, posiblemente, también de dinámicas internas.

Cannavo regresaba a la acción después de haber sufrido una molestia muscular en el aductor derecho. Su reingreso en la práctica señalaba que los trabajos de recuperación habían avanzado favorablemente. Rojo, por su parte, se encuentra en una situación más complicada. El defensor ha sido protagonista de rozamientos con la directiva de la institución y no ha asistido a los entrenamientos en días recientes. Los rumores sobre su continuidad en el club se han vuelto casi certeza: la mayoría de los análisis apunta a que no volverá a vestir la camiseta azul y blanco. Díaz había quedado afuera del compromiso anterior por una sobrecarga muscular en la zona anterior del muslo y en el psoas de la pierna izquierda. Su incorporación en la práctica indicaba una mejora en su estado físico, aunque el hecho de que Zaracho haya padecido lesiones recurrentes desde su regreso a comienzos de año agrega otra capa de preocupación al análisis general.

Zaracho, precisamente, no pudo completar el partido jugado en Rosario hace poco. Una distensión en el aductor derecho lo sacó de circulación. Desde que retornó a Racing a principios de 2025, el futbolista ha sido azotado por una serie de dolencias musculares que limitan su continuidad y, consecuentemente, su aporte al esquema táctico que el cuerpo técnico intenta armar. Este patrón de lesiones sucesivas en un mismo futbolista suele indicar problemas que van desde la sobrecarga progresiva hasta cuestiones de adaptación física a los trabajos propios de la pretemporada o de una competencia intensa.

La estructura táctica: 4-3-3 como carta ganadora

Romero mantiene fidelidad a un modelo de juego que ya ha demostrado funcionar. El esquema 4-3-3, el mismo con el que dirigió en la Reserva y con el que ganó el Torneo Apertura de esa categoría, es la base sobre la que construye su proyecto. En la práctica de este viernes, ese dibujo se materializó con Facundo Cambeses en el arco; Cannavo, Mateo Martínez, Gonzalo Escudero y Nacho Rodríguez en la defensa; Ulises Ortegoza, Leonel Pérez y Adrián Fernández en la zona media; y Lautaro Díaz, Maravilla Martínez y Tomás Conechny en el sector ofensivo.

Este once de prueba revela la intención del técnico de emplearse con Ortegoza como volante interno por el costado derecho y Fernández haciendo lo propio por la izquierda. Arriba, tanto Díaz como Conechny, ocuparían las bandas con libertad de movimiento hacia dentro, mientras que Martínez mantendría su rol como referencia en el área. La lógica detrás de este planteo responde a lo que Romero ha visto en su paso anterior por la Academia y a lo que ha desarrollado en las categorías menores del club. No es un dibujo revolucionario, pero es uno que combina solidez defensiva con opciones de desarrollo ofensivo que van más allá de la simplicidad.

El contexto de un equipo en transición

Racing llega a este segundo ciclo de Romero como interino cargando con el peso de una eliminación reciente en la Copa Argentina. Ese partido contra Boca, aunque se perdió, dejó pistas sobre el tipo de equipo que puede ser la Academia bajo su dirección. Las variantes que introdujo en la práctica no son caprichosas. Responden a una lectura del rendimiento anterior, a disponibilidades físicas reales y, probablemente, a lo que el técnico observó en términos de comportamiento grupal durante la semana de trabajo.

El partido del domingo contra Estudiantes de Río Cuarto en Córdoba, programado para las 21.30, será la primera prueba de fuego de este nuevo equipo. No es un enfrentamiento de los que marcan al final una temporada, pero sí representa la oportunidad para Racing de comenzar a acumular resultados y para Romero de ajustar sus piezas con base en lo que suceda en la cancha. Las próximas horas determinarán si las variantes de la práctica se trasladan al once titular o si nuevamente cambia el esquema dependiendo de lo que observe el cuerpo técnico.

Implicancias y proyecciones futuras

Los cambios introducidos en la práctica de este viernes llevan inscripta una lectura sobre el estado del equipo que va más allá de lo meramente táctico. La exclusión de Lodico, aunque sea en una práctica, envía un mensaje: que el rendimiento de cada futbolista será evaluado partido a partido sin favoritismos. La incorporación de Cannavo y Díaz subraya que la disponibilidad física es una prioridad, y que los futbolistas deben ganarse su lugar en el esquema mediante el trabajo consistente. La situación de Rojo, por su lado, cierra un capítulo que parecía abierto hace poco tiempo, señalando que Racing está en un proceso de ajuste no solamente táctico sino también de limpieza de conflictos internos que limitan el desempeño colectivo.

En el mediano plazo, la forma en que Romero maneje estas decisiones y cómo responda el equipo en los próximos partidos determinará si esta segunda etapa del técnico logra cristalizar en algo más que buenos deseos o si, por el contrario, Racing seguirá oscilando entre momentos de lucidez y períodos de incertidumbre. La práctica fue apenas el primer paso de un camino que recién comienza. Lo que suceda en Córdoba y en las jornadas subsiguientes completará el cuadro de cómo el equipo se reorganiza bajo esta nueva dirección.