A falta de apenas una jornada para que se cierre el telón en el Rally de Marruecos de la temporada 2024, la competencia mantiene viva la intriga en torno a sus desenlaces finales. La cuarta etapa cronometrada dejó revelaciones importantes: mientras Carlos Sainz logró romper una sequía personal al conquistar su primer triunfo de etapa desde que integra el equipo Ford, la batalla por el título mundial en la categoría de cuatro ruedas sigue abierta, aunque Nasser Al Attiyah se encuentra inmerso en una situación que genera tanto esperanza como incertidumbre sobre sus opciones de sumar una tercera corona en esta modalidad de competencia extrema en terrenos africanos.

La especial disputada el sábado cubrió un tramo de 315 kilómetros de recorrido sometido a cronómetro, complementado por otros 62 kilómetros de enlace hasta llegar al campamento base ubicado en territorio marroquí. El circuito trazó su vuelta alrededor de la localidad de Mengoub, zona que se ha convertido en epicentro de esta contienda automovilística internacional. En este segmento, Daniel Sanders demostró una vez más su capacidad para sostener el ritmo de avanzada, colocándose nuevamente en la cúspide de la jornada y ampliando significativamente su margen de ventaja respecto al resto del pelotón. El australiano extendió su delantera a poco más de veinte minutos frente a sus competidores más cercanos, consolidando una posición de dominio que le otorga perspectivas alentadoras para la contienda final.

Los movimientos en la tabla de posiciones y las sorpresas del terreno

Tosha Schareina experimentó un retroceso considerable durante la jornada, finalizando en la quinta colocación y perdiendo algo más de diez minutos en esta especial solamente. Sin embargo, sus dificultades no se limitaron a lo ocurrido en la pista: arrastra además una penalización temporal de trece minutos impuesta durante la etapa anterior, lo que lo ha alejado sustancialmente de las opciones de victoria general. Esta acumulación de desventajas ha reordenado el tablero competitivo de manera significativa. En tanto, la categoría Rally2, conformada por vehículos de especificaciones más modestas, protagonizó una sorpresa importante al ocupar varias de las posiciones de vanguardia dentro de la clasificación general. Harith Noah encabezó esta insurgencia, ubicándose en el cuarto puesto de la etapa, seguido de cerca por José Ignacio Cornejo y Luciano Benavides, demostrando que los márgenes competitivos entre categorías pueden reducirse en condiciones de terreno particularmente desafiantes.

La presencia de pilotos de la divisional menor no se limitó a estos casos aislados. Tobias Ebster se adjudicó la sexta posición, mientras que Edgar Canet Ardevol y Michael Docherty completaron los diez finalistas de mayor velocidad, junto con Ross Branch y Adrien van Beveren. Este fenómeno refleja la evolución tecnológica de los vehículos de menor cilindrada y las mejoras técnicas que han permitido a sus pilotos competir en igualdad de condiciones en segmentos específicos del recorrido.

Sainz celebra el hito esperado y la batalla por el mundial sigue abierta

En la categoría de cuatro ruedas, Carlos Sainz finalmente consiguió lo que buscaba desde su incorporación a Ford: una victoria de etapa con su nuevo coche. Tras permanecer al volante durante más de tres horas consecutivas, el piloto español completó la especial con un margen de una hora y media sobre Yazeed Al Rajhi, quien le secundó en la clasificación de la jornada. Este logro, aunque tardío en la temporada, representa un punto de inflexión psicológico importante para el equipo y para el propio Sainz, quien había acumulado una serie de etapas sin victorias parciales. Nasser Al Attiyah, por su parte, no figuró entre los ganadores de la especial, con Guerlain Chicherit cerrando el podio del día. Sin embargo, la proximidad de Al Attiyah respecto al título mundial no se ve comprometida por esta actuación, manteniéndose en la lucha por la corona a pesar de no brillar en esta etapa particular.

Sébastien Loeb, ganador de la especial anterior, descendió significativamente en el ordenamiento de esta jornada, llegando a más de ocho minutos y medio de distancia desde el primero. Su caída en el rendimiento contrasta con sus anteriores actuaciones en la prueba, sugiriendo tanto factores mecánicos como estratégicos en juego. Lucas Moraes se ubicó entre Loeb y los poseedores de las mejores posiciones, mientras que João Ferreira ocupó la séptima plaza, siendo el último competidor que se mantuvo por debajo del margen de diez minutos con respecto al líder de la etapa. Guillaume de Mévius, Seth Quintero y Martin Prokop completaron el top ten de velocidad, redondeando una jornada que demostró la paridad competitiva reinante en la categoría.

Lo que acontecerá en los próximos días resultará determinante para el destino final de esta campaña. Quedan por disputarse 273 kilómetros de etapa cronometrada, organizados nuevamente en formato de bucle alrededor de Mengoub, que constituirá el segmento definitorio donde se revelarán los campeones en ambas modalidades competitivas. Esta última oportunidad ofrece a cada piloto una última chance para modificar los cálculos actuales, recuperar terreno perdido o consolidar ventajas adquiridas. La estructura del recorrido final, al ser una vuelta cerrada alrededor de una zona específica, podría favorecer a ciertos tipos de pilotos y dinámicas de competencia distintas a las presenciadas hasta ahora. Las próximas horas serán cruciales en la definición de qué equipos y conductores escribirán sus nombres en los registros de esta temporada del Campeonato del Mundo de Rally-Raid.

Las implicancias de los resultados por venir trascienden lo meramente deportivo. Un tercer título mundial para Al Attiyah consolidaría su legado como uno de los grandes campeones de esta disciplina en las décadas recientes, mientras que una victoria de Sanders representaría la continuidad del dominio australiano en las pruebas de larga distancia. Por otro lado, la consolidación de Ford como fabricante competitivo se vería refrendada con más victorias de etapa como la de Sainz, lo que podría atraer mayor inversión y recursos hacia este proyecto. Las dinámicas competitivas que se desarrollen en las próximas horas determinarán no solo quién levanta trofeos en Marruecos, sino también qué narrativas predominarán en el discurso deportivo de la temporada que finaliza.