A menos de dos semanas de haber asumido en la conducción técnica de San Lorenzo, Néstor Raúl Gorosito ya aceleró el proceso de armado del plantel tras identificar la necesidad urgente de incorporar futbolistas con experiencia y rodaje. El entrenador llegó a la institución de Boedo con los ojos bien abiertos respecto a la composición actual del equipo, donde predomina una presencia mayoritaria de elementos jóvenes sin la trayectoria necesaria para competir en la categoría. Su diagnóstico fue directo: es momento de traer hombres curtidos, no apuestas a futuro. En apenas algunos días de trabajo, el técnico ya movió las piezas necesarias para que desde la dirigencia comenzaran a concretar los primeros refuerzos que transformarán la nómina azulgrana durante estas próximas semanas.
Los acuerdos ya listos: Del Prete y Amor, los primeros confirmados
Aunque la estructura del Ciclón aún enfrenta complicaciones administrativas que limitan la incorporación inmediata de algunos futbolistas, dos nombres ya tienen cerrada su llegada. Gustavo Del Prete, delantero de 30 años, firmará un contrato por 18 meses tras abandonar Atlas de México, club en el que se desempeñaba recientemente. El atacante suma una carrera recorrida: debutó profesionalmente en City Torque del fútbol uruguayo y pasó por Estudiantes de La Plata, donde cosechó buenos números y consolidó su reputación como goleador confiable. Su incorporación responde precisamente a lo que Gorosito demanda: un futbolista con experiencia probada en el fútbol sudamericano, donde conoce los códigos tácticos y la intensidad que caracteriza al torneo local.
Por su parte, Emiliano Amor, defensor central de 31 años, ya completó los exámenes médicos que formaliza los acuerdos de transferencia. El zaguero egresó de las divisiones menores de Vélez Sarsfield y se formó en el club de Liniers, donde consolidó su carrera antes de emigrar. Actualmente militaba en Defensa y Justicia, donde desarrollaba su rol en el eje defensivo. Su llegada a San Lorenzo cierra un círculo lógico: reforzar la línea de fondo con un central que conoce la competencia doméstica y aporta solidez en una zona neurálgica del equipo.
Las limitaciones internas que frenan el desembarque inmediato
Un obstáculo administrativo ralentiza la plena operatividad de los refuerzos en el corto plazo. A pesar de que la institución azulgrana ya canceló las deudas que mantenía pendiente, la FIFA aún no levanta completamente la inhibición que recae sobre el club, una restricción que impide el registro de nuevos futbolistas hasta tanto se resuelvan completamente ciertos asuntos burocráticos. Esta situación genera un desfase entre el momento en que se formalizan los contratos y el instante en que los jugadores pueden debutar oficialmente. Juan Pablo Álvarez, primer refuerzo que ya se sumó al plantel, experimentó en carne propia esta realidad: fue probado durante la semana en alineaciones tácticas como integrante del once titular, pero la inhabilitación le impidió estar disponible para el encuentro del fin de semana frente a Lanús, un partido que demandaba su participación.
En respuesta a esta complicación, Gorosito ejecutó una decisión táctica que sorprendió en el ambiente: Gonzalo Alassia hizo su debut en primera división contra Lanús, un joven defensor que desde que llegó a la institución a comienzos de 2024 solo había participado en encuentros de la categoría de Reserva. La decisión reflejó no solamente la necesidad de cubrir una vacante, sino también la apuesta del técnico por incorporar paulatinamente a los juveniles mientras aguarda que se resuelvan los impedimentos burocráticos que afectan a los nuevos ingresos.
Un mercado lejos de cerrarse: nuevos objetivos en carpeta
Los movimientos de Gorosito y la dirigencia no se detienen en Del Prete y Amor. Existen negociaciones abiertas por varios perfiles adicionales que buscan potenciar dos líneas específicas del equipo: la zona de volantes y la defensa central. En cuanto al mediocampo, los radaristas del Ciclón tienen puesto el foco en Martín Río, futbolista de Talleres de Córdoba, un volante central que el club considera de gran valor para ordenar el juego desde la mitad de la cancha. Sin embargo, la operación presenta complejidades: Talleres mantiene una postura firme respecto a sus futbolistas, lo que complica la negociación. Paralelamente, desde la dirigencia boedense se encuentran evaluando otras alternativas en el mismo puesto por si la gestión con Río no llega a buen puerto.
Respecto a la defensa, el universo de candidatos aún se encuentra bajo análisis. Los dirigentes rastrean el mercado en busca de otro zaguero que complemente el plantel y proporcione mayores opciones tácticas en esa línea. A diferencia del caso Río, donde existe un objetivo específico aunque de difícil consecución, en este sector la búsqueda mantiene un perfil más abierto, permitiendo múltiples posibilidades según qué oportunidades se presenten en las próximas semanas. La intención declarada tanto de Gorosito como del consejo directivo es mantener la persiana del mercado completamente abierta, sin apresurarse pero tampoco sin dejar pasar opciones que refuercen el plantel.
El contexto institucional: inhibiciones y reconstrucción
Las maniobras de refuerzo ocurren en un contexto institucional complejo donde San Lorenzo lidia con restricciones administrativas derivadas de deudas contraídas en temporadas anteriores. Aunque la institución regularizó los compromisos financieros pendientes, los efectos de esa situación persisten en forma de inhabilitaciones que emanan de organismos internacionales. Este escenario no es único en el fútbol argentino: múltiples clubes han transitado ciclos similares, donde la cancelación de deudas no implica la inmediata desaparición de sanciones administrativas que requieren trámites adicionales. En el caso del Ciclón, la presencia de juveniles en el plantel refleja una realidad común en instituciones que enfrentaron períodos de restricción: la necesidad de formar desde las divisiones menores mientras se aguarda la normalización de la situación.
La llegada de Gorosito representa un punto de inflexión en esta historia. Su diagnóstico inicial —la necesidad de incorporar hombres de experiencia, no apuestas— sugiere una filosofía de reconstrucción que busca equilibrio: fortalecer el presente sin descartar el futuro que representan los juveniles. Esta estrategia es común en equipos que atraviesan transiciones: combinar veteranía con potencial, orden inmediato con proyección de largo plazo. Del Prete y Amor encarnan ese rol de estabilidad; sus edades y trayectorias los posicionan como piezas clave para una campaña que demanda competitividad ahora, mientras la institución continúa su proceso de recuperación administrativa.
Las implicancias de este armado para las próximas semanas
Las consecuencias de estas movidas en el mercado se desplegarán en múltiples direcciones durante los próximos meses. Por un lado, si los acuerdos se formalizan según lo previsto y la FIFA levanta la inhibición en tiempos razonables, San Lorenzo contará con un plantel numéricamente más competitivo y con mayor experiencia acumulada. Por otro, subsiste la incertidumbre respecto a la operación Río y otras negociaciones en carpeta: si estas caen, el equipo podría quedar con déficits en sectores que requieren refuerzo urgente. Además, la presencia de jóvenes debutantes como Alassia abre interrogantes sobre la capacidad de estos elementos para sostener un rendimiento consistente en primera división. Desde perspectivas distintas, algunos observadores verán en estas decisiones un movimiento prudente de equilibrio entre realidades económicas y ambiciones deportivas; otros, una respuesta inevitable a las limitaciones institucionales que aún pesan sobre la institución.



