La racha continúa. San Lorenzo atraviesa un momento de irrefrenable solidez, acumulando ya siete encuentros consecutivos sin derrotas bajo la conducción de Gustavo Álvarez. En apenas poco más de treinta días al mando del equipo, el técnico ha logrado instalar una estructura clara, una propuesta táctica reconocible y, lo más importante en el fútbol, resultados que mantienen vivas las aspiraciones del Ciclón en la carrera hacia los octavos de final. El triunfo conseguido este fin de semana en Vicente López, en tierras platenses, representó un paso más en esta escalada ascendente que caracteriza al conjunto boedense en las últimas jornadas.

La victoria fue contundente pero no necesariamente espectacular. San Lorenzo se presentó en el partido con una solidez práctica, quizá sin alcanzar los destellos de belleza futbolística que había mostrado semanas atrás ante Vélez, pero con una efectividad indiscutible. El encuentro transcurrió en un escenario de equilibrio relativo, donde ambas escuadras pelearon por imponer su juego durante distintos segmentos. Platense intentó comandar las acciones desde el inicio, especialmente a través de movimientos laterales y presión temprana, pero San Lorenzo supo leer esos intentos y responder con criterio. Los visitantes apostaron a explotar sus virtudes: el buen manejo de balón desde el mediocampo, la capacidad desequilibrante en ataque y la consistencia defensiva que viene demostrando semana tras semana.

Un inicio que pertenecía al anfitrión

Los primeros minutos favorecieron completamente a los dueños de casa. Platense generó una ocasión de gol tras una combinación colectiva que parecía encaminada al tanto, pero Lautaro Montenegro ejecutó un despeje providencial que evitó la apertura del marcador. Apenas después, desde el córner resultante, Cuesta intentó una chilena que se fue desviada. El equipo local mostraba hambre y presencia, buscando tomar ventaja temprana en un partido que entendían como vital para mantener esperanzas de clasificación. Sin embargo, San Lorenzo no tardó en responder y comenzó a generar sus propias situaciones peligrosas. Una jugada colectiva bien armada por Cuello derivó en una volea de Reali que careció de precisión. Segundos después, desde una falta ensayada, Borgogno tuvo que intervenir de forma decisiva para evitar que Auzmendi pusiera el primero, aunque el rebote quedó disponible para que el mismo delantero lo intentara nuevamente sin éxito.

El partido se transformó en un intercambio constante de argumentos tácticos. Platense sostenía su ataque principalmente por la banda izquierda, con Mainero y Zapiola como referencias ofensivas, mientras que San Lorenzo se apoyaba en la solidez de Insaurralde en la distribución, el desequilibrio permanente de Reali y la tenacidad de Cuello en la lucha cotidiana. La defensa boedense, estructurada en una línea de tres defensores, encontró en Romaña y Montenegro puntos de fortaleza crucial que marcaron diferencias claras ante las vulnerabilidades que presentaba el sistema defensivo platense. El equipo dirigido por Álvarez equilibraba bien entre momentos de posesión controlada y transiciones rápidas que generaban incomodidad en los locales.

El gol que cambió el rumbo

El quiebre llegó desde una acción que resumía bien las virtudes defensivas de San Lorenzo. Reali ejecutó un córner desde la derecha con precisión, elevando el balón hacia el área con exactitud. En esa pelota aérea, Mateo Mendía no pudo mantener la marca sobre Auzmendi, quien se elevó sin marca y remató con contundencia de cabeza para abrir el marcador. Era el minuto clave del encuentro, el que otorgaba ventaja al visitante en un partido que se jugaba con equilibrio relativo pero donde San Lorenzo demostraba más efectividad. Instantes después de aquel tanto, el Ciclón estuvo cerca de ampliar. Cuello realizó un pase magnífico que encontró a Auzmendi en condiciones de definir, pero el delantero no logró conectar con precisión. Momentos después, un centro bajo de Reali casi resulta en el segundo tanto cuando Ferreira casi lo desvía en la línea.

Con la ventaja asegurada, San Lorenzo modificó su enfoque sin abandonar su estructura. En el complemento, Platense salió con mayor intención ofensiva, buscando generar presión desde el inicio, pero se encontró con un Orlando Gill muy seguro bajo los tres palos. Los locales no pudieron sostener ese empuje inicial y pronto perdieron claridad en sus acciones. San Lorenzo aprovechó para retomar el control, con Matías Hernández realizando un ingreso notable al reemplazar a Cuello, demostrando capacidad para probar fortuna desde media distancia en varias ocasiones. Incluso Tripichio se animó a ensayar disparos de larga distancia. En los tramos finales, Platense priorizó agredir numéricamente el área visitante, sacrificando el orden defensivo en su afán por buscar la igualdad. Presionó consistentemente, obligando a San Lorenzo a defenderse con hombres retrasados y jugando en su propio campo durante varios minutos consecutivos. Bautista Merlini y Leo Heredia tuvieron oportunidades claras pero no pudieron superar a Gill ni a la defensa boedense que se mostró atenta.

La consecuencia deportiva es diáfana: Platense quedó matemáticamente eliminado de la competencia después de no poder sumar puntos, perdiendo toda opción de meterse entre los ocho clasificados. Para San Lorenzo, en cambio, el panorama es diametralmente opuesto. El equipo se mantiene en carrera por clasificación directa y lo más trascendente es que depende exclusivamente de sí mismo para asegurar su boleto a los playoffs. Esta victoria, conjugada con los resultados favorables de otros partidos disputados en la jornada, posicionó al conjunto de Boedo en una situación ventajosa a falta de jornadas cruciales. La solidez mostrada en las últimas semanas bajo el mando de Álvarez, la construcción de una identidad táctica clara y la capacidad de resolver partidos con eficiencia son elementos que el Ciclón deberá mantener para consumar su objetivo de clasificación en los próximos encuentros que definirán la fase decisiva de la competencia.