La segunda prueba del calendario mundial de rally-raid 2025 dejó lecciones claras en el desierto que rodea Abu Dhabi: Daniel Sanders consolidó su dominio en la categoría de motocicletas al conquistar nuevamente la victoria, mientras que Nasser Al Attiyah demostró por qué ostenta el título de campeón mundial en vehículos, imponiéndose en la batalla de cuatrimotos con una autoridad que no admitía discusiones. La competencia en la capital emiratí se desarrolló en un escenario que exigía precisión, resistencia y una capacidad estratégica que pocos pilotos poseen, y los ganadores de la jornada final supieron navegar esas aguas turbulentas sin inmutarse.

El desarrollo de la contienda en dos ruedas cuenta una historia fascinante sobre cómo las pequeñas ventajas se transforman en abismos insalvables. Tosha Schareina llegaba al desierto árabe con la ilusión de redimirse después de sus resultados en el Dakar, aspirando a demostrar que poseía la velocidad y consistencia necesarias para competir al más alto nivel. Sin embargo, un revés en la cuarta jornada cronometrada modificó irreversiblemente la trayectoria del australiano Sanders, quien acumuló una ventaja tan considerable que el quinto y definitivo día de competencia se transformó en una mera formalidad. Sanders manejó la presión con soltura, ejecutando una carrera sin riesgos innecesarios en los 167 kilómetros que debían cubrirse para llegar a la línea de meta, asegurando así su primer triunfo consecutivo en la temporada.

El duelo de titanes en la categoría de motocicletas

Aunque Schareina logró capturar la victoria en la etapa final, su triunfo parcial resultó insuficiente para cerrar la brecha acumulada durante los días previos. Detrás del piloto valenciano, quien finalizó segundo en la general, se posicionó Ricky Brabec, compañero de equipo de Sanders en la estructura Honda, demostrando una consistencia envidiable a lo largo de toda la prueba. La diferencia que separaba a Brabec del líder rondaba los cinco minutos, una cifra que ilustra la aplastante superioridad del australiano durante la competencia. Más atrás en la clasificación, Luciano Benavides ocupaba la cuarta plaza, mientras que Adrien van Beveren se ubicaba quinto, ambos pilotos separados del primero por márgenes superiores a los ocho y diez minutos respectivamente.

La composición del podio y de las posiciones altas reflejaba la batalla constante entre dos fabricantes: Honda y KTM, las motos austriacas demostrando una ventaja estratégica en el campeonato mundial que se mantendría incluso con los resultados parciales del desierto. José Ignacio Cornejo con su máquina Hero logró infiltrarse en el sexto lugar, interrumpiendo brevemente la hegemonía entre nipones y austríacos. Por su parte, Skyler Howes en séptima posición y Michael Docherty en octava cerraban las ocho primeras ubicaciones, siendo Docherty quien se llevaba los honores de la categoría Rally2 tras superar por más de treinta minutos a Konrad Dabrowski, quien completaba la novena plaza. Tobias Ebster cerró el grupo de privilegiados que cruzó la línea de meta dentro del margen de una hora desde el primero, sin haber desplegado una actuación memorable en su hoja de servicios reciente.

Al Attiyah vuelve a la gloria en la categoría de automóviles

En el segmento de vehículos de cuatro ruedas, Nasser Al Attiyah regresó a la senda de la victoria con una demostración de pilotaje que subrayaba nuevamente por qué lleva consigo el cetro de campeón mundial. El qatarí, quien compite prácticamente en su patio trasero compitiendo cerca de su hogar, superó con autoridad a Lucas Moraes, dejando al brasileño a más de dos minutos en la clasificación final. La victoria de Al Attiyah en su Dacia constituyó un punto de inflexión en la competencia, especialmente considerando que Moraes había llegado al día decisivo separado del líder por apenas unos segundos, ofreciendo un drama de última hora que no llegó a consumarse. Seth Quintero en Toyota logró la tercera plaza general, en tanto que Juan Cruz Yaconi se conformó con la cuarta posición, a casi media hora de distancia del campeón mundial.

La distribución de podios en automóviles reveló una competencia más fragmentada que en motocicletas, con distintos fabricantes repartiéndose los reconocimientos. Mitch Guthrie Jr. llevó el estandarte de Ford hasta la quinta posición, mientras que David Guy Botterill ocupaba el sexto puesto. Joao Ferreira cerró la nómina de participantes en la categoría Ultimate sin tener rivales de la división Challenger por encima de su resultado. En el segmento Challenger, Dania Akeel, una piloto saudí, se convirtió en protagonista al alcanzar la octava plaza en la general y ganar su categoría específica, demostrando capacidades de conducción en terreno inhóspito que la ubicaron por delante de Pau Navarro, quien terminó noveno. El rendimiento de Akeel en el desierto de Abu Dhabi abre interrogantes sobre la participación femenina en competencias de envergadura mundial, un tema que permanece en debate dentro de las estructuras del motorsport internacional.

La conclusión de esta segunda etapa del campeonato mundial deja a los equipos y pilotos con poco tiempo para recuperarse y analizar el desempeño. El próximo desafío aguarda en Sudáfrica, con el Rally Safari programado para el 18 al 24 de mayo, una prueba que presenta características completamente distintas a las de un desierto árido, obligando a los competidores a readaptar sus máquinas, estrategias y enfoques tácticos. Las victorias en Abu Dhabi proporcionan puntos valiosos en la pelea por el título mundial, pero la temporada aún es joven y múltiples variables pueden modificar los balances de poder que hoy parecen establecidos. Sanders y Al Attiyah sentaron bases sólidas para sus aspiraciones campeoniles, aunque la resiliencia demostrada por Schareina, Brabec, Benavides y los diversos competidores en automóviles sugiere que los próximos capítulos de este campeonato mundial ofrecerán sorpresas, giros inesperados y contiendas cerradas que mantendrán en vilo a seguidores y especialistas hasta las definiciones finales.