La pista de Hungaroring volvió a ser escenario de definiciones determinantes en la Fórmula 2. Después de que los pilotos de la tercera categoría tuvieran su turno en la competencia clasificatoria, llegó el momento más esperado: las máquinas de potencia superior saldrían a la cancha. Roman Staněk, el piloto checo, fue quien se llevó los principales honores al establecer el mejor tiempo de la jornada de clasificación, asegurándose la posición de privilegio para la carrera principal que se disputará el domingo.

Desde los primeros compases del entrenamiento de clasificación, Staněk marcó su territorio. Los giros iniciales lo colocaron al frente, aunque con la presencia acechante de Oliver Goethe y Richard Verschoor muy cerca en los papeles. Mientras tanto, Leonardo Fornaroli, quien marcha como puntero general en la categoría, optó por una táctica diferente: esperaba en su garaje para posteriormente salir a pista y buscar mejorar con los neumáticos en condiciones más ventajosas. Esta decisión estratégica de los equipos refleja la complejidad táctica que rodea estas sesiones, donde cada décima de segundo puede marcar diferencias definitivas.

El pulso en pista: mejoras y anulaciones

Conforme avanzaban las vueltas, Staněk refinaba su desempeño lap tras lap, consolidando su ventaja en las primeras posiciones. Goethe y Verschoor continuaban de cerca, pero no lograban acercarse lo suficiente para poner en riesgo su dominio. Sin embargo, la sesión es larga y en las categorías de monoplazas siempre hay sorpresas. Fornaroli finalmente decidió salir de su refugio y atacar. El italiano logró rodar rápido, tanto que en una vuelta determinada encabezaba la clasificación provisional. Pero la alegría duró poco: los árbitros de la pista detuvieron su celebración al descubrir que había traspasado los límites legales de la zona de rodadura. Su tiempo fue borrado, castigo que lo dejó fuera de la ecuación momentáneamente. En su siguiente intento, Fornaroli mejoró considerablemente y se posicionó cuarto, superando a Victor Martins.

Mientras la sesión transcurría, Staněk volvía a la carga. Realizó una vuelta espectacular donde sus métricas bajaron significativamente. La diferencia respecto a quien lo seguía en ese instante, Jak Crawford, se amplió hasta alcanzar dos décimas. Detrás de estos dos se formaba un pequeño grupo de perseguidores: Luke Browning, Joshua Dürksen y nuevamente Goethe rondaban las posiciones inmediatas. Más atrás, Alex Dunne ocupaba el octavo lugar, mientras que Fornaroli retrocedía hasta la décima colocación. Luego llegaría el turno de Sebastián Montoya, quien consiguió meterse entre los cinco mejores con un giro impressionante. Pero su alegría también sería efímera: sus comisarios de carrera advirtieron que había excedido los límites permitidos, anulando su marca y dejándolo fuera del orden de privilegio que esperaba.

El veredicto final: sorpresas en el top 10

Cuando la sesión llegó a su término y se cerraron los cronómetros, Staněk se mantuvo imbatible con un tiempo de 1:28.779. Detrás de él, Fornaroli consiguió asegurar el segundo puesto, aunque con una brecha considerable de 0.146 segundos que lo dejaba como perseguidor, no amenaza. Crawford, Browning, Dürksen, Goethe, Martins, Arvind Lindblad y Alex Dunne completaban lo que en principio sería el primer bloque de clasificados. Pero aquí viene el dato que cambiaría los planes: Pepe Martí, el piloto español, logró colarse en décima posición, hecho que tendría consecuencias particulares por las reglas de esta contienda.

El reglamento de la Fórmula 2 establece que la carrera al sprint del sábado utiliza una grilla invertida para las primeras posiciones, generando espectáculo y oportunidades inesperadas. Esto significa que quien termina décimo en la clasificación normal saltará a la primera fila de salida en la prueba de corta distancia. Martí, sin esperarlo quizás, se vio beneficiado por esta inversión y heredó la pole position de la sprint, situación que lo coloca en el lugar más privilegiado para buscar puntos en esa carrera antes del gran evento del domingo. Un giro inesperado de la fortuna para el piloto hispano, quien ahora tendrá responsabilidades de liderazgo desde el arranque.

No todo fue sonrisas para todos. Richard Verschoor, quien ocupa el segundo escalón del campeonato general, vio cómo su viernes se complicaba al quedar once en la clasificación. Esto implica que tanto en la sprint como en la carrera principal, deberá comenzar alejado de los puestos de honor, perdiendo la oportunidad de sumar puntos con comodidad. Gabriele Mini finalizó en doceava posición, mientras que Montoya, tras su tiempo anulado, terminó mucho más abajo en la tabla, descendiendo hasta el decimoctavo lugar. Estos cambios demuestran cómo una sesión clasificatoria puede reescribir los destinos de una jornada de competencia, dejando ganadores y perdedores inesperados en una categoría donde cada oportunidad pesa oro.