El cierre de la temporada regular de la NBA 2025-26 no trae solo estadísticas y clasificaciones: trae una oleada de incertidumbre que sacude los cimientos de varias de las franquicias más emblemáticas de la liga. No se trata de un par de equipos con dudas menores, sino de un movimiento sísmico que involucra a entrenadores históricos, gerentes con contratos recientes, superestrellas con contratos máximos pendientes y nuevos dueños que llegan con sus propias agendas. Rara vez el fin de una temporada concentra tantas decisiones de alto voltaje en simultáneo. Lo que se resuelva en las próximas semanas podría redefinir el mapa competitivo de la liga por los próximos cinco años.
Milwaukee: el triángulo Giannis, Rivers y Horst
El caso de los Milwaukee Bucks es quizás el más complejo de todos. Tres variables se entrecruzan y ninguna tiene resolución clara todavía. En primer lugar, el futuro de Giannis Antetokounmpo, el dos veces MVP y campeón del año 2021 que deberá decidir si acepta una extensión de contrato máximo valuada en aproximadamente 275 millones de dólares, disponible a partir del primero de octubre, o si exige un traspaso hacia una organización que le ofrezca mayores posibilidades de pelear un campeonato. Varios equipos habían presentado ofertas de canje antes del cierre del mercado de pases, lo que deja en evidencia el nivel de interés que genera el griego fuera de Wisconsin.
Pero antes de resolver eso, Milwaukee tiene que definir qué ocurre con el banco técnico. Doc Rivers, entrenador actual del equipo y próximo integrante del Salón de la Fama, respondió de manera elocuente cuando se le preguntó sobre sus planes a futuro. Sin confirmar ni desmentir nada de forma directa, dejó entrever que el tiempo con sus siete nietos —todos menores de ocho años— pesa más que cualquier contrato. "Me matan cada vez que me pierdo el Día de los Abuelos en el colegio de cada uno", expresó. Las pistas están claras para quien quiera leerlas: Rivers no seguiría como entrenador en jefe la próxima temporada. La versión que circula en los pasillos de la liga es que podría asumir algún rol dentro de la estructura ejecutiva de los Bucks. Por su parte, el gerente general Jon Horst —que firmó una extensión de contrato en abril de 2025 y llevó al equipo a los playoffs en ocho de sus nueve temporadas al frente— salió públicamente a defender a Rivers con palabras elogiosas, lo que sugiere que él sí tiene intenciones de continuar. Si Horst se queda y Giannis extiende su vínculo, Milwaukee contaría con tres primeras rondas del draft como moneda de cambio para reforzar el plantel.
En cuanto a los posibles candidatos para el banco técnico, el nombre más resonante es el de Darvin Ham, asistente interno que también tiene interesados en Nueva Orleans. Taylor Jenkins, recientemente desvinculado de Memphis, será prácticamente el entrenador más codiciado del mercado y tiene historia con Milwaukee: fue asistente bajo las órdenes de Mike Budenholzer cuando los Bucks llegaron a las Finales del Este en 2019. También se menciona a James Borrego, actualmente entrenador interino de los Pelicans, quien ya había entrevistado para el cargo cuando se contrató a Adrian Griffin.
Chicago, Golden State y la encrucijada de dos leyendas del banco
En los Chicago Bulls, la situación toma otro cariz. Tras la salida de los ejecutivos Arturas Karnisovas y Marc Eversley, la franquicia quiere retener a Billy Donovan como entrenador, pero la decisión final está en manos del propio técnico. El presidente Michael Reinsdorf ya adelantó públicamente que, si Donovan continúa, buscará un ejecutivo principal que quiera trabajar junto a él. El problema es que Donovan podría tentarse con otras opciones, especialmente si los Orlando Magic deciden cambiar de entrenador. No es un dato menor: en 2007, Donovan fue contratado por Orlando pero rechazó el cargo días después para volver a la Universidad de Florida. Cerrar ese ciclo podría ser una motivación simbólica. Para cubrir la vacante ejecutiva, suenan nombres como Matt Lloyd, gerente general de Minnesota y ex empleado de los Bulls, y Austin Brown, uno de los agentes más poderosos de la liga, radicado en Chicago.
En Golden State, el debate es distinto pero no menos profundo. Steve Kerr acumula cuatro campeonatos y más de 600 victorias en temporada regular en doce años al frente del equipo. Sin embargo, desde el título de 2022, los Warriors no han vuelto a brillar con la misma intensidad: eliminados en semifinales de conferencia en 2023 y 2025, fuera de playoffs en 2024 y disputando el Play-In en la temporada actual. Kerr navegó aguas turbulentas: el incidente de Draymond Green golpeando a Jordan Poole en un entrenamiento, la salida del ejecutivo Bob Myers, la partida de Klay Thompson, la muerte del asistente Dejan Milojevic, los conflictos con Jonathan Kuminga y la lesión de Jimmy Butler. Stephen Curry lo respalda públicamente y el deseo de ambos es terminar juntos en Golden State. Aún así, dos preguntas flotan en el aire: ¿seguirá siendo Kerr el entrenador mejor pagado de la liga? ¿O el desgaste acumulado lo llevará a dar un paso al costado?
Orlando, Portland y el impacto de lo imprevisto
Los Orlando Magic atraviesan una situación paradójica. Jamahl Mosley lleva cinco temporadas al mando y logró algo que no se veía desde 2009-11: tres temporadas consecutivas con récord de .500 o mejor. Sin embargo, las expectativas eran más altas tras la adquisición de Desmond Bane en un canje de gran envergadura. Las lesiones prolongadas de Franz Wagner y Jalen Suggs frustraron cualquier pretensión de llegar entre los cuatro primeros del Este, y el equipo terminó peleando por una plaza directa al playoff versus el Play-In. Si Orlando decide hacer un cambio, los nombres en danza incluyen a Jenkins, Tom Thibodeau, Donovan y Borrego.
En Portland, el contexto es directamente inédito. El entrenador Chauncey Billups fue colocado en licencia indefinida en medio de una investigación del FBI por apuestas ilegales. La NBA multó a la franquicia con 100.000 dólares y suspendió a dos gerentes generales asistentes durante dos semanas sin goce de sueldo por contacto irregular con jugadores no elegibles para el draft. En paralelo, un nuevo grupo dueño liderado por Tom Dundon fue aprobado, lo que abre interrogantes sobre el rumbo de la organización. En ese caos, el interino Tiago Splitter llevó al equipo a un récord de 41-39 y Portland comparte la octava posición en el Oeste junto a los Clippers. Splitter será considerado para el cargo en forma permanente, aunque el equipo no prevé destinar un presupuesto elevado para esa posición.
Washington, Atlanta, Nueva Orleans y Sacramento: cuatro historias distintas
Los Washington Wizards aseguran el peor récord de la liga, lo que les otorga un 14% de probabilidades de obtener la primera selección del draft 2026 y un piso garantizado en el puesto cinco. La organización adquirió a Trae Young y Anthony Davis antes del cierre del mercado, con la mira puesta en acelerar el proceso de reconstrucción. El futuro del entrenador Brian Keefe está en el aire, aunque dentro de la franquicia hay valoración genuina por su trabajo de desarrollo con los jóvenes. Su historia podría parecerse a la de Brett Brown en Filadelfia: años de derrotas acumuladas antes de tener la chance de competir con un plantel de mayor nivel. Jenkins también aparece en el radar de Washington.
Los Atlanta Hawks son la contracara: el equipo más caliente del Este desde el receso del All-Star, con un récord de 20-5 en ese tramo y la mayor cantidad de victorias globales desde la temporada 2015-16. El entrenador Quin Snyder llega al último año de su contrato para 2026-27 y hay expectativas de que ambas partes exploren una extensión. Atlanta lidera la liga en asistencias por partido con 30.1 y se ubica segundo en puntos en contraataque con 18.2. En los New Orleans Pelicans, Borrego tiene opciones reales de quedarse en el cargo tras un parcial de 24-45 desde que reemplazó al despedido Willie Green. También se evalúan a Ham, Kevin Ollie y eventualmente a Mosley si Orlando prescinde de él. Finalmente, en Sacramento, Doug Christie —que tiene el respaldo del dueño Vivek Ranadivé— parece enfilado para continuar al mando pese a una temporada catastrófica marcada por lesiones de Domantas Sabonis, Zach LaVine y otros referentes del equipo.
Las próximas semanas pondrán a prueba la capacidad de decisión de cada franquicia. Los equipos que acierten en sus elecciones técnicas y ejecutivas podrían escalar posiciones en la próxima temporada; los que se equivoquen podrían extender sus ciclos de incertidumbre. La figura de Taylor Jenkins como entrenador libre más deseado del mercado convierte cada proceso de búsqueda en una carrera silenciosa entre franquicias. El caso Giannis, en tanto, tiene el potencial de sacudir la estructura competitiva de la liga entera si el griego decide que Milwaukee ya no es su destino. Y las dudas sobre Kerr en Golden State plantean una pregunta que la liga no se hacía desde hace años: ¿puede una dinastía reconstruirse desde sus propias cenizas, o el ciclo ya llegó a su fin natural?



