La octava fecha del calendario de Fórmula 2 en 2026 dejó un precedente que probablemente quedará grabado en los libros de historia de la categoría. En el legendario trazado de Silverstone, donde semanas atrás se disputó el Gran Premio de Gran Bretaña de la máxima categoría, ocurrió algo que nunca antes había sucedido: un mismo piloto logró vencer en tres carreras de manera consecutiva. Nikola Tsolov, el joven protegido del programa de Red Bull, no solo replicó su victoria del sábado en la prueba sprint, sino que dominó la carrera principal del domingo con autoridad, consolidándose como el hombre a batir en una temporada que promete ser emocionante hasta el final.
Lo que hace tan relevante este logro trasciende el simple acto de ganar. En el contexto actual de la Fórmula 2, donde los monoplazas están altamente igualados y los márgenes de diferencia se miden en milisegundos, encadenar tres victorias consecutivas representa un nivel de consistencia y superioridad raramente visto. Tsolov llegaba a Silverstone tras haber ganado una carrera semanas atrás en Austria, y el fin de semana en suelo británico le permitió demostrar que no se trataba de un golpe de suerte sino de una progresión sostenida. Su equipo, Campos Racing, también salió reforzado de esta demostración de potencial, aunque el trabajo detrás de bastidores para pulir cada detalle del monoplaza sigue siendo fundamental.
El sábado: la remontada que abrió el camino
La jornada del sábado en Silverstone fue una cita de carácter más corto, pero no menos intensa. Tsolov partió desde la sexta posición en la parrilla de salida, lo que lo obligaba a perseguir desde atrás. Desde el primer momento, su ritmo fue claramente superior al de sus rivales. La carrera tuvo sus momentos de tensión, incluyendo un incidente en la primera vuelta que obligó a desplegar el vehículo de seguridad, lo cual reordenó completamente las prioridades de estrategia para todos los competidores. Gabriele Minì, que emergía como principal amenaza, lideraba la prueba en las primeras fases, pero Tsolov ejecutó una cazada meticulosa. Primero superó a Rafael Villagómez, quien corría en segundo lugar, y luego fue persiguiendo gradualmente al piloto de ART Grand Prix. La oportunidad definitiva llegó en el último giro, cuando Minì cometió un error de precisión en las curvas iniciales al bloquear sus neumáticos. Tsolov aprovechó la oportunidad con una maniobra quirúrgica para quedarse con la victoria. Villagómez completó el podio en tercera posición, mientras que Kush Maini y Tasanapol Inthraphuvasak cerraron las posiciones de puntos.
Lo significativo de esta carrera fue que Minì, a pesar de terminar segundo, mantenía viva su candidatura al campeonato. Sin embargo, otros competidores que figuraban en la pelea comenzaban a rezagarse. Alex Dunne, quien había terminado noveno, veía cómo su ventaja se desvanecía. Rafael Câmara, por su parte, remontó desde posiciones retrasadas pero apenas pudo ingresar a la zona de puntos en décima plaza. En el equipo Campos, el piloto mexicano Noel León, ganador en Austria apenas dos fines de semana atrás, tuvo una carrera frustrante y finalizó 12º, mostrando que los buenos resultados no son automáticos en esta categoría. Entre los españoles, Mari Boya nuevamente demostró competitividad rodando cerca de la zona de puntos, aunque no pudo evitar un toque con León en el tramo final que lo relegó a la 13ª posición.
Domingo: la carrera de fondo donde la estrategia define destinos
La carrera principal del domingo fue donde Tsolov realmente consolidó su dominio. Partía desde la quinta posición, una ubicación que parecería desfavorable considerando que Câmara había obtenido la pole position, la tercera del brasileño de Invicta Racing en tan solo siete fines de semana. Sin embargo, la dinámica del domingo cambió radicalmente tras el inicio. En las primeras vueltas, Maini de ART Grand Prix realizó una maniobra arriesgada pasando a Câmara y a Alexander Dunne casi simultáneamente, algo que requirió una precisión extrema. Tsolov, desde su quinta posición inicial, comenzó una caza metódica. La batalla por el liderato se desarrolló en múltiples frentes, pero fue en la zona media de la carrera donde Tsolov comenzó a cerrarse sobre Maini. La lucha entre ambos fue titánica: Tsolov intentó por el exterior en Stowe sin éxito, luego buscó el interior en Vale sin mayor resultado. Finalmente, en una secuencia de curvas conocida como Maggots y Becketts, el búlgaro encontró la oportunidad y ejecutó un adelantamiento limpio que lo puso en el camino hacia la victoria.
Mientras tanto, Villagómez implementaba una estrategia diferenciada que demostró ser brillante. Habiendo evitado entrar en boxes durante la primera etapa, cuando finalmente paró en la vuelta 25, cambió sus neumáticos de duros a blandos frescos, lo opuesto a lo que había hecho Tsolov y la mayoría de los competidores. Esta decisión le permitió ejecutar una remontada espectacular en las vueltas finales. Superó a Câmara en Stowe, a Dunne en la recta de Wellington, y prácticamente en el penúltimo giro completó su ascenso pasando a Maini en Village por el interior. Su segundo lugar final reflejó una estrategia audaz que casi logra la sorpresa. Sin embargo, Tsolov ya había abierto una brecha suficiente: 3.2 segundos lo separaban de Villagómez cuando ambos cruzaron la línea de meta. Maini cerró el podio en tercera posición, confirmando que ART Grand Prix sigue siendo uno de los equipos más competitivos del campeonato.
Los números reflejan la solidez del desempeño de Tsolov: su sexta victoria de la temporada lo consolidaba como uno de los principales contendientes, y lo más relevante es que alcanzó a Minì en la clasificación general. Ambos pilotos llegaron a 116 puntos, empatados en la cima de la tabla de posiciones. Para el italiano de Campos, los resultados del fin de semana fueron amargos: sus noveno lugar en el sprint y décimo en los entrenamientos clasificatorios lo dejaron sin la oportunidad de partir desde una buena ubicación en la carrera principal. En tanto, Alex Dunne se fue del circuito con la sensación de que las cosas no fluyeron como esperaba. Entre los españoles, Mari Boya continuó mostrando progreso aunque sin conseguir aún romper su sequía de puntos: tras terminar 15º, una penalización por exceso de velocidad en el pitlane lo hundió aún más en la clasificación, bajándolo cuatro posiciones desde su cruce de meta 11º.
Clasificación: cuando una sola vuelta decide el futuro inmediato
Antes de que todo se definiese en las carreras, la sesión clasificatoria de viernes marcó el tono de lo que vendría. Câmara fue el más rápido en la vuelta aislada, estableciendo el tiempo de 1:39.690 y superando por apenas dos décimas a Dunne. Sorprendentemente, Maini tercero mostró ritmo para la clasificación, ubicándose adelante de Roman Bilinski y del propio Tsolov, quien apenas logró la quinta plaza. El búlgaro había estado provisionalmente en la primera posición durante la sesión, e incluso Bilinski la ocupó brevemente, pero Câmara respondió cuando más importaba. Para Mari Boya, este viernes fue histórico en cierto sentido: su 12ª posición representaba la mejor clasificación de su temporada en la Fórmula 2, quedándose apenas a dos espacios de la zona de puntos que le habría dado la pole de la carrera sprint. Noel León, en cambio, no encontró el ritmo y terminó 16º, muy lejos de la pelea por las primeras filas que el equipo Campos esperaba. Por su parte, Gabriele Minì, el principal rival de Tsolov en la lucha por el título, apenas alcanzó la décima posición, un lugar que le permitía heredar la pole de la carrera sprint gracias a la regla de parrilla invertida.
Los entrenamientos libres del viernes temprano mostraron que el circuito continuaba entregando sorpresas. Alexander Dunne fue el más veloz en aquella primera toma de contacto, marcando 1:42.065 y superando a Câmara por apenas 0.071 segundos. Dino Beganic completó el top 3 a tan solo 0.076 segundos de la referencia, lo que indicaba que la competencia estaba tremendamente cerrada. Las primeras doce posiciones se distribuyeron en menos de cuatro décimas de segundo, un margen que en categorías tan competitivas como la F2 equivale a la diferencia entre protagonizar la carrera y quedar relegado. Montoya de PREMA mostró competitividad en cuarta posición, mientras que Bilinski ocupaba quinta. Minì, el líder del campeonato previo al fin de semana, finalizó sexto, señal de que Tsolov y otros competidores habían cerrado la brecha respecto al italiano. Mari Boya, nuevamente, fue el mejor de los españoles presentes, terminando 12º a 0.358 segundos de Dunne, quedándose fuera de la lucha por las mejores posiciones pero dentro de un margen razonable.
Implicancias y proyecciones: hacia el futuro cercano
El dominio de Tsolov en Silverstone tiene múltiples lecturas. En primer lugar, consolida su candidatura para dar el salto hacia la Fórmula 1 en 2027, un movimiento que diversos reportes ubicaban como probable dentro de las estructuras de Red Bull. Su consistencia, capacidad de remontada y sangre fría en los momentos decisivos son precisamente las características que buscan los equipos de la máxima categoría. Sin embargo, los números también muestran que la lucha por el campeonato de Fórmula 2 aún está completamente abierta. El empate a puntos con Minì significa que cualquiera de los dos puede inclinar la balanza en las siguientes citas. Las semanas que restan en el calendario ofrecerán circuitos con características diferentes, donde equipos que no brillaron en Silverstone podrían recuperar protagonismo. Para Campos Racing, el fin de semana fue exitoso gracias a Tsolov, pero también frustrante considerando que Noel León, ganador hace poco en Austria, no logró capitalizar su momento. En el caso de PREMA, Maini demostró que ART sigue siendo competitiva, mientras que Montoya de PREMA evidenció que el equipo italiano debe hacer ajustes para volver a la batalla por victorias. Para los españoles, los progresos de Mari Boya en las clasificaciones abren una puerta a la esperanza, aunque todavía falta que traduzca ese ritmo en cosecha de puntos. Las dinámicas competitivas de la Fórmula 2 en 2026 continuarán evolucionando, y aunque Silverstone marcó un hito con las tres victorias consecutivas de Tsolov, el campeonato está lejos de resolverse.



