El debut de Juan Pablo Vojvoda al frente de Racing dejó un sabor agradable: una goleada 4-1 sobre Defensa y Justicia que permitió avanzar en la Copa Argentina y generó expectativas sobre lo que podría venir. Sin embargo, el técnico deberá lidiar desde ya con una primera complicación significativa. Este viernes, cuando la Academia reciba a Gimnasia La Plata en su presentación por el Torneo Clausura, dos de sus futbolistas más relevantes estarán ausentes por sanción. Las consecuencias de aquella derrota en los cuartos de final de los playoffs del Apertura ante Rosario Central, ocurrida el 13 de mayo pasado, todavía resonarán en el equipo de Avellaneda.
Adrián Martínez, el nueve que concentra buena parte de las esperanzas ofensivas del club, no estará disponible. El delantero cumplirá dos fechas de castigo por la expulsión directa que recibió en Rosario, una roja que el árbitro Darío Herrera consideró merecedora tras un manotazo dirigido al rostro de Emanuel Coronel. Martínez podrá reaparecer recién en la tercera jornada, cuando Racing visite a Tigre. Por su parte, Marco Di Cesare, el zaguero central, también se ausentará, aunque por un período más breve. El defensor fue expulsado por acumulación de amarillas —la primera de ellas calificada como polémica por varios observadores—, lo que le significa perder un encuentro. Di Cesare estará en condiciones de volver para el choque posterior contra Central.
El problema ofensivo: opciones limitadas para el centro del ataque
La ausencia de Martínez presenta un dilema táctico considerable. El delantero no es simplemente un futbolista más en el esquema de Racing; representa la principal alternativa de gol en una zona donde históricamente el club ha invertido recursos significativos para encontrar consistencia. Vojvoda deberá buscar soluciones entre un menú de posibilidades que, a primera vista, no presenta alternativas óptimas. Lautaro Díaz acaba de arribar al plantel y, en el mejor de los casos, habrá tenido apenas cuatro sesiones de entrenamiento con sus nuevos compañeros cuando llegue el viernes. Ese tiempo resulta insuficiente para alcanzar el nivel de sincronización necesario, especialmente considerando que se trata de un futbolista nuevo que debe adaptarse a los movimientos colectivos del equipo.
Existe además Elías Torres, quien ha recibido recientemente el alta médica tras una grave lesión sufrida en octubre pasado: la rotura del ligamento cruzado anterior. Torres se mostró en el banco de suplentes durante la victoria copera frente a Defensa, pero sin sumar minutos de acción. El tiempo alejado de las canchas genera una lógica falta de ritmo competitivo que no puede resolverse en pocos días de entrenamiento. Las otras alternativas implican movimientos más arriesgados: Tomás Pérez es una opción, aunque no especializada en la función; o bien prescindir completamente de un delantero centro y conformar una dupla ofensiva con Santiago Solari y Tomás Conechny en tareas más móviles y distribuidas.
Cabe recordar que Martínez, en el partido donde recibió la expulsión, no había tenido una actuación de las más brillantes. Falló un penal que atajó Lautaro Amade y apenas empujó una pelota para contribuir al 4-1 anterior. Fuera del área mostró dificultades con la pelota, lo que refleja una forma irregular que probablemente lo acerca más al banquillo de lo que podría suponerse en términos estrictamente futbolísticos. Sin embargo, su ausencia forzada elimina opciones y obliga a improvisar.
La línea de tres: reacomodamientos defensivos
En defensa, la situación presenta menos dramatismo pero requiere igualmente una reformulación. Sin Di Cesare, quien dicho sea de paso tuvo una correcta actuación contra Central, Vojvoda acudirá a Nazareno Colombo como primer central del esquema. Este cambio no representa una catástrofe táctica, pero sí altera una estructura que comenzaba a dar muestras de solidez. Di Cesare había funcionado correctamente en los playoffs, y su ausencia obligará a realizar ajustes defensivos que, aunque no necesariamente perjudiciales, interrumpen la continuidad.
En contraste con estas bajas, existe una buena noticia para el técnico: Baltasar Rodríguez volverá a estar disponible. El volante ofensivo superó la sobrecarga muscular que lo mantuvo fuera de la nómina para el partido anterior y podría ocupar un lugar en el banco de suplentes, aunque no necesariamente en el once inicial. Los volantes que actuaron contra Defensa y Justicia —Santiago Sosa, Alejandro Tello, Matías Zaracho y Matko Miljevic— dejaron una impresión positiva que justifica mantener la continuidad, al menos en el aspecto rotativo.
Racing llega a este encuentro ante Gimnasia con una mochila heredada de los playoffs del Apertura. Las expulsiones de aquel 13 de mayo contra Rosario Central no fueron episodios aislados, sino manifestaciones de una competencia tensa que derivó en la eliminación de la Academia. Ahora, cuando comienza un nuevo ciclo en el Clausura, los castigos administrativos aún persisten. Vojvoda deberá demostrar capacidad para adaptarse rápidamente, encontrando en la creatividad táctica lo que la planilla de convocados no puede proporcionarle. El viernes brindará las primeras pistas sobre cómo piensa resolver estos desafíos en un torneo donde cada punto cuenta desde el primer minuto.
Las consecuencias de estas ausencias pueden interpretarse desde múltiples perspectivas. Para algunos observadores, constituyen un obstáculo menor que un técnico experimentado debería superar sin mayores inconvenientes. Para otros, representan una oportunidad para que futbolistas alternativos demuestren su valía en la competencia oficial. Lo cierto es que cualquier resultado que se obtenga contra Gimnasia llevará implícita la incertidumbre sobre qué hubiera sucedido con Martínez y Di Cesare disponibles. Racing iniciará el Clausura con una pregunta abierta sobre su capacidad para resolver problemas mientras se reconstruye, una dinámica que acompañará al equipo durante las próximas dos fechas hasta que la Academia recupere su plantel completo.



