La Academia atraviesa un momento de turbulencia que exige respuestas inmediatas. Con tres derrotas consecutivas en el torneo doméstico y una campaña que se desmorona semana tras semana, el equipo que dirige Juan Pablo Vojvoda debe revertir su rumbo de manera urgente en el choque de octavos de final de la Copa Argentina contra Belgrano, programado para este miércoles en la provincia de San Luis. El contexto es crítico: los hinchas demandan reacciones concretas, la tabla de posiciones se aleja, y apenas cuatro días después llega el enfrentamiento clásico ante Boca, un partido que historicamente funciona como catalizador emocional en el fútbol argentino. En ese marco, el cuerpo técnico ha comenzado a explorar ajustes tácticos que buscan recuperar la solidez defensiva y la capacidad competitiva que caracterizaban al equipo en etapas anteriores de la temporada.
El regreso parcial del arsenal ofensivo
En las labores de reconocimiento desarrolladas durante la semana previa al encuentro, apareció una noticia alentadora en el sector ofensivo. Duván Vergara, extremo derecho de nacionalidad colombiana, retornó a los entrenamientos con sus compañeros en condiciones normales después de permanecer ausente en los últimos dos compromisos. El futbolista había sufrido un esguince de rodilla izquierda que lo mantuvo al margen en los encuentros contra Argentinos Juniors y Banfield, obligándolo a observar desde la tribuna mientras su equipo se hundía en resultados adversos. Su reaparición en trabajos de cancha representa un aliciente para las aspiraciones del equipo, aunque su participación en el cotejo de mañana dependerá del criterio del entrenador respecto a su nivel de recuperación y ritmo competitivo. La posibilidad de contar con el jugador, aunque sea como alternativa desde el banco de suplentes, amplía las opciones tácticas disponibles.
Sin embargo, no toda la noticia es positiva en cuanto a disponibilidad de efectivos. Matías Zaracho, otro de los extremos del plantel, continuará en el apartado de lesionados. Una distensión en el sóleo de la pierna derecha lo mantiene fuera de consideración, y todo indica que tampoco podrá participar en el clásico de domingo frente a Boca. Esta circunstancia obliga a Vojvoda a recurrir a otras opciones en las bandas, limitando las alternativas ofensivas disponibles para un equipo que necesita generar juego dinámico y variado ante rivales que, como Belgrano, poseen esquemas defensivos competitivos.
Las modificaciones defensivas que ensayó el técnico
Tras los entrenamientos tácticos realizados días previos al viaje a San Luis, el director técnico decidió introducir cambios significativos en la estructura defensiva del equipo. Las pruebas realizadas en el campo de entrenamiento reflejaron dos alteraciones concretas respecto a las alineaciones anteriores. En la zona central de la defensa, Leonel Pérez se perfila como titular en lugar de Kranevitter, quien ocupaba ese sector. Pérez es uno de los refuerzos recientes incorporados al club y apenas hace poco había debutado en el partido anterior frente al Taladro, ingresando durante la segunda mitad. Su posible estreno como titular representa una apuesta del técnico por renovar dinamismo e intensidad en un compartimento que ha mostrado inconsistencias defensivas.
El otro cambio significativo afecta al sector de ataque, donde Adrián Martínez asumiría la responsabilidad que venía teniendo Lautaro Díaz. Este último permanece bajo cuidados por un desgarro muscular ubicado en el bíceps femoral de la pierna izquierda, lesión que lo dejará fuera de acción durante un período mínimo de dos compromisos, incluyendo el clásico frente a Boca. Martínez, quien cumplió la primera de tres fechas de suspensión durante el encuentro anterior contra Banfield, estaría entonces disponible para asumir protagonismo ofensivo. Estos ajustes sugieren una intención del cuerpo técnico de revitalizar el funcionamiento colectivo mediante la incorporación de nuevos efectivos que aporten frescura y disposición táctica.
El once que se vislumbra para San Luis
Si las pruebas realizadas en entrenamientos se concretan en el terreno de juego, Racing presentaría un formato que buscaría equilibrio entre solidez defensiva y proyección ofensiva. Según los trabajos tácticos desarrollados, la formación esperada sería la siguiente: Facundo Cambeses en el arco; Ezequiel Cannavo, Mateo Martínez, Marcos Rojo e Ignacio Rodríguez conformando la línea defensiva de cuatro; Leonel Pérez y Ulises Ortegoza estructurando la contención en la mitad de cancha; Matko Miljevic y Alejandro Tello ocupando las posiciones de creatividad y elaboración de juego; y finalmente Tomás Conechny y Adrián Martínez en el frente de ataque. Esta estructura intenta combinar experiencia con renovación, apostando a que los cambios introducidos puedan oxigenar un equipo que acumula frustraciones tras el ciclo de derrotas consecutivas.
El contexto de este encuentro posee implicaciones que trascienden el resultado puntual. Una victoria permitiría al equipo recuperar confianza antes del clásico de domingo, momento en el cual la energía emocional y la moral colectiva resultarán cruciales. Belgrano, por su parte, llega también con necesidad de sumar, lo que promete un encuentro competitivo donde ambas instituciones buscarán validar sus aspiraciones en una copa que históricamente ha brindado oportunidades a equipos que necesitaban revitalizarse. La provincia de San Luis nuevamente será testigo de un cruce que podría marcar un quiebre en la campaña de uno u otro conjunto.
Los ajustes tácticos que se implementen en el estadio Único del Parque la Pedrera pueden funcionar como punto de inflexión o como un ensayo más en una racha de resultados adversos. Las decisiones del entrenador respecto a la incorporación de nuevos titulares, la posible presencia de Vergara, y la búsqueda de equilibrio defensivo con cambios en la estructura del equipo representan movidas que la mayoría de los técnicos experimentados recurren cuando la situación exige correcciones. Estas modificaciones podrían consolidarse como el inicio de una recuperación, o simplemente constituir un paréntesis antes de que continúen las dificultades competitivas. Lo concreto es que Vojvoda ha optado por intervenir la estructura que no ha funcionado, enviando un mensaje tanto a sus jugadores como a los hinchas de que existen intenciones de revertir una tendencia que, de no interrumpirse, podría comprometer seriamente las aspiraciones de la temporada.



