La moneda estadounidense volvió a protagonizar movimientos alcistas este jueves 23 de abril, dejando en evidencia la fragilidad del mercado de cambios argentino. El billete oficial cerró la jornada a $1.415 para la venta, mientras que su cotización en el circuito paralelo se ubicó en $1.420. Estos números reflejan la persistente volatilidad que caracteriza al sector cambiario local, donde la brecha entre ambas cotizaciones permanece acotada pero significativa, oscilando alrededor de los 35 pesos de diferencia.

Los movimientos no fueron lineales durante la rueda. La divisa acumuló un incremento total de 15 pesos a lo largo del día, dando cuenta de una presión sostenida sobre los valores. En las primeras operaciones, el billete cotizaba a $1.400 para la venta y $1.350 para la compra, registrando luego sucesivos saltos de cinco pesos cada uno. En el mercado informal, específicamente, el movimiento matutino llevó la cotización paralela desde los $1.415 hasta los $1.420, consolidando así una alza que responde a dinámicas más profundas que trascienden las fluctuaciones diarias.

Las variantes del dólar en el sistema financiero

Más allá de la cotización oficial y el valor paralelo, existen otros segmentos donde la moneda estadounidense se comporta de manera diferenciada. El dólar contado con liquidación operaba a $1.480,47, mostrando incrementos aproximados del 0,4% respecto a la sesión previa. Por su parte, el dólar MEP o de bolsa se negociaba en $1.423,58, registrando alzas similares. Estos instrumentos, que funcionan en los mercados de valores y ofrecen alternativas para quienes buscan acceso a divisas, reflejan expectativas diferentes respecto a la evolución de la divisa en los próximos meses.

Las instituciones bancarias, en tanto, mostraban cierta dispersión en sus cotizaciones. Los bancos Santander y BBVA ofrecían la divisa a $1.415 para la venta, mientras que el ICBC la cotizaba en $1.420. En el Supervielle los valores se ubicaban en la misma franja superior. Para la compra, los spreads variaban entre los $1.365 y $1.370, demostrando que cada entidad financiera calibra sus márgenes de operación de acuerdo a su propia estrategia. En el segmento mayorista, la cotización oficial subió un 0,62%, alcanzando $1.389,50, lo que indica que el Banco Central está permitiendo cierta flexibilidad en los valores de referencia.

La deuda flotante como termómetro de la crisis fiscal

Detrás de estos movimientos cambiarios subyace un problema fiscal que el Gobierno intenta gestionar mediante medidas de austeridad cada vez más agresivas. La Tesorería General de la Nación informó que la deuda flotante —aquella originada por la diferencia entre los gastos comprometidos y los que efectivamente se pagan— alcanzó los 4 billones de pesos en marzo. Esta cifra representa prácticamente el doble de lo registrado apenas un mes antes, cuando la deuda "invisible" rondaba los 2 billones de pesos. El salto no es una anomalía contable, sino la expresión concreta de un Estado que se ve forzado a postergar pagos para administrar una caída pronunciada en sus ingresos tributarios.

Este fenómeno de acumulación de pasivos no pagados adquiere particular relevancia en el contexto de la política de ajuste que viene implementándose desde la administración nacional. Los ministerios reciben instrucciones explícitas para contener gastos, generando una paradoja: mientras se congela el desembolso efectivo, crece la obligación contable. La deuda flotante actúa así como un colchón temporal que permite mantener una apariencia de control fiscal sin resolver los desequilibrios estructurales. Sin embargo, estos "pagos pisados" tarde o temprano deben saldarse, trasladando la presión hacia adelante.

La economía sigue tropezando: febrero en rojo

Los datos de actividad económica vinieron a confirmar el contexto de debilidad que sustenta buena parte de la volatilidad cambiaria. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC mostró que en febrero la economía argentina registró una caída de 2,1% en la comparación interanual y de 2,6% en la medición desestacionalizada respecto a enero. Este retroceso fue particularmente significativo considerando que los dos meses anteriores habían mostrado recuperación, tanto en la lectura intraanual como en la comparación contra el período anterior.

El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó contextualizar el resultado argumentando que febrero de 2026 contó con dos días hábiles menos que febrero de 2025, además de haber estado marcado por un paro general. Aunque atribuyó estos factores al desempeño negativo, también reconoció que ocho de los quince sectores que componen el EMAE mostraron crecimiento en la comparación interanual. La realidad es que la economía permanece en una trayectoria errática, con episodios de recuperación efímera intercalados con caídas que generan incertidumbre entre inversores y consumidores.

Esta debilidad de la actividad económica tiene implicancias directas sobre el mercado de cambios. Cuando la actividad se contrae, las empresas y particulares sienten menos presión para adquirir divisas destinadas a importaciones, pero también disminuye el flujo de ingresos en dólares proveniente de exportaciones. El resultado es una mayor volatilidad cambiaria, donde los movimientos responden tanto a factores técnicos como a las expectativas sobre la evolución macroeconómica.

Las reservas y los conflictos laborales: otros frentes de tensión

Las reservas internacionales del Banco Central alcanzaban los 46.167 millones de dólares según el reporte diario del organismo. Este nivel, aunque relativamente bajo en términos históricos, es defendido por la administración como evidencia de estabilización. Sin embargo, el dato no tranquiliza completamente a los analistas, especialmente cuando se considera que parte del "veranito cambiario" actual responde a flujos financieros de corto plazo vinculados con la toma de posiciones en bonos argentinos.

En paralelo, la Asociación Bancaria anunció un paro de veinticuatro horas para el lunes 27 de abril como respuesta a un conflicto con el Banco Central. Los banqueros denunciaron falta de diálogo con las autoridades y expresaron preocupación respecto a la posibilidad de despidos en el sector, en un contexto donde el BCRA está impulsando el cierre de sucursales. Esta medida de fuerza se suma a otros paros que han caracterizado a los últimos meses, evidenciando un clima de tensión laboral que permea la economía argentina.

Otros activos también mostraban movimientos durante la jornada del jueves. El dólar cripto operaba a $1.475,86, con una alza del 0,30%, mientras que el bitcoin bajaba levemente un 0,26% a 78.040 dólares. En los mercados de energía, el petróleo se reafirmaba por encima de los cien dólares el barril, con el Brent subiendo 1,72% a 103,63 dólares y el West Texas Intermediate ganando 1,60% a 94,45 dólares, movimientos atribuidos a declaraciones del expresidente Donald Trump sobre bloqueos geopolíticos en el Estrecho de Ormuz.

En el frente de los pasivos externos, la provincia de Chubut aprovechó el apetito de inversores internacionales para colocar un nuevo bono en mercados externos durante esta jornada. La emisión, bajo legislación neoyorquina, tenía vencimiento a diez años con vida promedio ponderada de 6,6 años, y su objetivo era recomprar bonos que vencían en 2030. La oferta permanecería abierta hasta el viernes, en un movimiento que refleja la capacidad de algunas jurisdicciones provinciales para acceder a financiamiento externo cuando el contexto lo permite.

La jornada de este jueves 23 de abril cerró con un escenario que sintetiza los dilemas actuales de la economía argentina: un dólar presionado al alza, una actividad económica en contracción, una deuda flotante que se duplicó en un mes, conflictividad laboral en el sistema financiero, y una dependencia creciente de flujos financieros de corto plazo para sostener las reservas. Estos elementos interconectados sugieren que la volatilidad cambiaria continuará siendo protagonista en los próximos días, mientras se aguarda cómo evoluciona la implementación de políticas económicas que enfrenta resistencias cada vez más organizadas.