Desde hace años, la provincia de San Juan concentra inversiones de magnitud continental. En las últimas semanas, una de esas iniciativas sumó un nuevo capítulo: Los Azules, el proyecto de extracción de cobre que ya logró inscribirse en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por una cifra de 2.672 millones de dólares, acaba de contratar a la firma francesa Société Générale como asesor para movilizar el financiamiento internacional que requiere. Detrás de este movimiento está Michael Meding, un ejecutivo alemán de 52 años que en poco más de una década transformó su carrera profesional, pasando de la minería de oro a liderar un emprendimiento de cobre que promete ser transformador para la región. Su trayectoria revela algo poco común en los negocios de gran escala: la capacidad de transitar simultáneamente entre la industria extractiva de alcance global y emprendimientos locales de índole muy distinta.

Nacido en Düsseldorf, Meding llegó a América Latina en 2008 con una formación en finanzas y administración. Su primera parada fue Chile, donde trabajó en el sector farmacéutico durante doce meses antes de mudar sus operaciones a territorio argentino. Entre 2009 y 2010 se desempeñó en la industria óptica, tanto en Argentina como en Uruguay, hasta que decidió radicarse definitivamente en San Juan para ingresar de lleno al rubro extractivo. Esa decisión marcó un quiebre en su trayectoria. Durante varios años fue el manager de finanzas de Barrick Gold, una de las corporaciones mineras más relevantes del planeta. Sin embargo, su verdadera consolidación en la provincia llegó cuando asumió como responsable ejecutivo de la compañía canadiense McEwen Copper, que opera el proyecto de cobre Los Azules. En ese rol, Meding se convirtió en el interlocutor directo del empresario canadiense Rob McEwen, dueño de la iniciativa y figura prominente del sector minero internacional.

De la minería al lúpulo: el giro empresarial inesperado

Lo que comenzó como una preferencia personal se convirtió en oportunidad de negocio. En 2012, un grupo de emprendedores sanjuaninos llamados Carmelo Letizia y Juan José de los Ríos fundaron Donata del Desierto, una pequeña cervecería artesanal que apenas producía mil litros mensuales. Meding, siguiendo las tradiciones de su tierra natal, buscaba disfrutar de una cerveza de calidad al finalizar sus jornadas laborales. Pero la oferta local de bebidas alcohólicas no lo satisfacía. Donata, en cambio, despertó su interés. En 2017, durante un asado informal, propuso a los fundadores una alianza estratégica. Les planteó un desafío directo: si querían convertir el emprendimiento en un negocio viable, necesitaban profesionalizar la operación con un plan de marketing, una estrategia de inversión y proyecciones de ventas realistas. Los empresarios sanjuaninos respondieron al llamado. Meding ingresó al proyecto con una participación del 33 por ciento, aportando capital e impulsando un proceso de transformación que resultaría radical.

Una década después de aquel acuerdo, Donata del Desierto opera como una cervecería de dimensiones considerables en Rivadavia, localidad ubicada al oeste de la capital provincial. La infraestructura actual permite albergar a más de noventa mesas de comensales simultáneamente. Lo más relevante es que la compañía factura más de mil millones de pesos anuales únicamente por la comercialización de cerveza. Más allá de los números de ventas, la operación incorporó componentes tecnológicos orientados hacia la sustentabilidad ambiental. El establecimiento funciona con energía solar a través de paneles instalados en sus instalaciones. El calentamiento de agua para los procesos productivos proviene de calefones solares. El sistema de reutilización hídrica, basado en un circuito cerrado, permite ahorrar aproximadamente diez mil litros de agua por mes. Estas decisiones no son casuales: reflejan la visión empresarial de Meding, quien ha atravesado contextos de crisis y ha aprendido a optimizar recursos en ambientes complejos.

La experiencia cubana: lecciones desde la dificultad

Entre 2019 y 2021, Meding fue director de Administración y Finanzas de Trafigura, uno de los principales comercializadores de materias primas a escala mundial, con operaciones en Cuba. Allí gestionaba una mina de plomo y zinc además de un proyecto de níquel. Esa etapa le dejó aprendizajes profundos sobre la gestión de recursos humanos en contextos adversos. Tuvo que implementar estrategias de retención de personal en un país donde los salarios de los ingenieros mineros apenas alcanzaban los cincuenta dólares mensuales, mientras que un taxista podía ganar cuatrocientos cincuenta. Su equipo logró negociar incrementos salariales para los profesionales técnicos, llevándolos a quinientos dólares mensuales, un logro que considera uno de los más complejos de su carrera. Esa experiencia lo preparó para navegar contextos de volatilidad económica y para entender los desafíos de operar en territorios donde los recursos escasean y las prioridades del Estado son distintas a las del sector privado. Cuando retornó a San Juan en 2022, traía consigo no solo una cartera de experiencias sino también una metodología comprobada para resolver problemas de magnitud.

Actualmente, Los Azules requiere dos mil cuatrocientos millones de dólares en financiamiento para iniciar la construcción durante 2027. El proyecto está ubicado a aproximadamente ochenta kilómetros de Calingasta y promete ser la mayor operación de cobre en la provincia. La búsqueda de capital ha llevado a Meding a recorrer organismos multilaterales, agencias de crédito para exportaciones e instituciones financieras estadounidenses. La contratación de Société Générale como asesor responde a la necesidad de estructurar un esquema de financiamiento de envergadura global. Paralelamente, el proyecto trabaja con la International Finance Corporation (IFC), el brazo financiero del Banco Mundial, en la búsqueda de estructuras innovadoras. También existe una búsqueda activa de un socio capitalista que aporte los mil seiscientos millones de dólares restantes. Los indicios apuntan hacia Rio Tinto, la segunda corporación minera más grande del planeta, que ya participaba del proyecto a través de su división Nuton y que, a principios de este año, intentó sin éxito fusionarse con Glencore.

Turismo y minería: la apuesta por la coexistencia sustentable

Mientras Los Azules avanza en su fase de financiamiento, Donata del Desierto se expande hacia nuevos territorios. Meding y sus socios preparan una inversión en Barreal, localidad ubicada a tres horas de la capital sanjuanina y estratégicamente posicionada en la zona de influencia del megaproyecto de cobre. El concepto es innovador: integrar una pequeña cervecería artesanal boutique con una propuesta de ecoturismo. El plan incluye un complejo de cabañas y una plantación propia de lúpulo, los ingredientes base de la cerveza. Barreal posee atributos geográficos notables: alberga uno de los cielos más limpios de América del Sur, ideal para la observación astronómica; permite la práctica del carrovelismo en la Pampa del Leoncito; y ofrece condiciones excepcionales para la pesca con mosca en sus cursos de agua. La propuesta de Meding es que el turismo y la minería puedan coexistir sin conflicto, cada actividad alimentando economías y empleos en territorios que históricamente han dependido de la extracción de recursos. Esta estrategia refleja una comprensión de que los grandes proyectos mineros solo generan legitimidad territorial si incorporan beneficiarios locales en cadenas de valor complementarias.

La trayectoria de Michael Meding ilustra las tensiones y posibilidades del capitalismo contemporáneo en territorios como San Juan. Su capacidad para transitar entre la lógica de los grandes consorcios mineros internacionales y la de los negocios locales de menor escala sugiere un modelo donde ambas esferas pueden alimentarse mutuamente. La decisión de Los Azules sobre su viabilidad final se espera para antes del cierre del año. Mientras tanto, los flujos de capital dirigidos hacia la provincia, los empleos generados durante fases de exploración y desarrollo, así como los efectos multiplicadores en el comercio local, ya están redefiniendo la economía regional. Sin embargo, los desafíos de escala también son considerables: una operación minera de magnitud requiere garantías ambientales rigurosas, integración de comunidades cercanas, y una planificación territorial que evite conflictos con otras actividades económicas. La coexistencia entre minería y turismo que Meding propicia deberá validarse en la práctica, en las dinámicas concretas de una provincia donde cada decisión de inversión determina décadas de cambio estructural.