Mientras la política nacional transita una etapa de turbulencias y realineamientos internos, un grupo de gobernadores decidió llevar sus agendas de negocios a suelo europeo. Hace pocos días, en las márgenes del río Sena, en las instalaciones de la Agencia Internacional de Energía, se congregaron mandatarios provinciales junto a empresarios e inversores para desplegar una estrategia común: colocar a las provincias argentinas en el mapa de oportunidades globales. La iniciativa revela una fractura en el relato oficial: mientras desde ciertos círculos del gobierno se pregona que "no derrama", estos administradores regionales se empeñan en demostrar exactamente lo contrario a audiencias internacionales de capital serio.
El encuentro parisino reunió a figuras como Carlos Sadir, quien gobierna Jujuy, Leandro Zdero de Chaco, Marcelo Orrego de San Juan y Raúl Jalil de Catamarca, todos bajo el propósito de presentar los marcos regulatorios, ventajas comparativas y oportunidades de desarrollo que ofrecen sus jurisdicciones en sectores como minería, energía renovable y petróleo y gas. La cita también contó con la presencia de empresarios reconocidos del sector energético nacional, así como representantes de fondos de inversión dispuestos a analizar viabilidades económicas. No fue una charla de café: fue un despliegue institucional de provincias compitiendo por atención de capital global.
El litio jujeño: duplicación de oferta en el horizonte
Sadir llegó a París con números concretos en la mano. La provincia que administra extrae actualmente 80 mil toneladas anuales de litio, un mineral que en los últimos años se convirtió en el petróleo del siglo XXI debido a su uso en baterías de vehículos eléctricos y almacenamiento de energía. Su promesa es ambiciosa: alcanzar 150 mil toneladas por año en los próximos veinticuatro meses. Esta duplicación no sería fantasía: la industria litifera jujeña ya cuenta con plantas en funcionamiento susceptibles de ampliación, y existen aún territorios sin explotar que podrían albergar nuevos proyectos. Para dimensionar la importancia, la minería representa el 80 por ciento de las exportaciones jujeñas y aporta aproximadamente un 30 por ciento de las ventas mineras totales de Argentina hacia mercados externos. El gobernador jujeño no vino a París a contar historias: vino a vender una realidad económica palpable.
Mientras Sadir exponía el músculo minero del norte, Zdero presentaba una propuesta distinta pero complementaria para su provincia. Chaco, carente de tradición minera, ha apostado por otro vector: la generación de energía solar. Según el mandatario chaqueño, sus instalaciones de energía renovable cubren actualmente el 60 por ciento del consumo energético provincial. Pero Zdero fue más allá en su discurso: enfatizó el rol logístico y de conexión que Chaco puede desempeñar. Los productos mineros extraídos en la Cordillera, argumentó, encuentran una salida natural hacia mercados internacionales a través de la Hidrovía Paraná-Paraguay, una ruta fluvial que reduce costos de transportación y abre nuevas posibilidades comerciales. La propuesta es inteligente: si Jujuy extrae, Chaco puede distribuir y facilitar. En términos de incentivos fiscales, Zdero anunció que su provincia eximirá del pago de impuestos a quienes realicen inversiones comprometidas a permanecer durante diez años en territorio chaqueño. Una oferta directa, sin rodeos.
San Juan y la concentración de cobre: seis de diez proyectos nacionales
Orrego, gobernador de San Juan, llegó con un dato que suena casi monopólico: de los diez principales proyectos de extracción de cobre que se desarrollan en Argentina, seis se encuentran dentro de su provincia. No es una coincidencia geográfica, sino el resultado de décadas de acumulación de expertise minera y condiciones naturales óptimas. El mandatario sanjuanino caracterizó la situación actual como una "combinación perfecta" producto de tres variables convergentes: la eliminación del cepo cambiario decretada por el gobierno nacional, la ley de Glaciares que regula actividades extractivas en zonas de hielo, y la estabilidad fiscal que su provincia mantiene desde hace más años que cualquier otra jurisdicción argentina. Esta última característica es crucial: inversores internacionales desconfían de jurisdicciones con historial de volatilidad tributaria. San Juan ofrece predecibilidad, un bien escaso en contextos de incertidumbre económica.
Jalil, por su parte, articuló su exposición alrededor de un retorno: la reapertura de operaciones mineras que habían estado paralizadas. Catamarca, según el gobernador, transitaría hacia julio del año próximo el reinicio de la producción bajo el yacimiento de Alumbrera, mientras que simultáneamente se avanzaría en la construcción del proyecto denominado Mara. Simultáneamente, Jalil reconoció que su recaudación tributaria experimentó un crecimiento significativo en tiempos recientes, lo que le permitía diseñar una política de reducción impositiva específicamente en el rubro de ingresos brutos. Esta maniobra fiscal busca estimular actividad económica a nivel provincial sin comprometer el equilibrio presupuestario. En un gesto que combinaba análisis político con demanda económica, Jalil expresó públicamente que "el peronismo tiene que aflojar hasta abril", frase que luego aclaró refiriéndose a la necesidad de distensión interna dentro de su propia coalición política y entre ésta y el gobierno nacional, con miras a alcanzar acuerdos constructivos antes de que ciertos plazos legislativos se vencieran.
Un respaldo desde la administración central
Días después del encuentro parisino, Federico Sturzenegger, funcionario a cargo de la cartera de Desregulación dentro de la administración nacional, quien también se hallaba en Francia durante esa semana, expresó públicamente su apoyo a iniciativas provinciales de infraestructura. Específicamente, saludó a Jalil por la conclusión de una ruta que conecta dos destinos turísticos catamarqueños, cierre de un circuito que el funcionario caracterizó como poseedor de potencial mundial. En su mensaje, Sturzenegger incluyó una frase provocadora: "Y después dicen que no derrama…", haciendo referencia crítica a quienes sostienen que las políticas económicas vigentes no generan efectos positivos de distribución de beneficios hacia territorios subnacionales. Este respaldo desde el nivel central hacia iniciativas regionales sugiere una alineación de discursos sobre dónde reside la capacidad de generación de valor agregado en la estructura económica argentina.
Las iniciativas expuestas en París durante este encuentro reflejan una estrategia que podría caracterizarse como "competencia cooperativa" entre provincias: cada jurisdicción presenta sus fortalezas distintivas sabiendo que juntas conforman una propuesta integral al inversor internacional. Jujuy aporta litio; Chaco, energía renovable y logística; San Juan, cobre y estabilidad tributaria; Catamarca, reapertura de operaciones y modernización infraestructural. Pero más allá de lo que cada provincia ofrece, el mensaje subyacente es que Argentina cuenta con recursos naturales estratégicos, marcos legales renovados y gobiernos provinciales dispuestos a competir por capital mediante incentivos fiscales y regulatorios. En cuanto a las implicancias futuras de estas exposiciones y compromisos impositivos, las perspectivas se abren en múltiples direcciones: algunos analistas consideran que las reducciones impositivas anunciadas podrían acelerar proyectos de inversión extraniera y generar efectos multiplicadores en empleo y recaudación vía expansión económica; otros advierten sobre la posibilidad de que exenciones y reducciones tributarias creen brechas fiscales difíciles de compensar si los proyectos no concretizan en los tiempos estimados o si los precios internacionales de commodities cayeran significativamente. Simultáneamente, el énfasis en minería y energía plantea interrogantes sobre modelos de desarrollo a largo plazo, sustentabilidad ambiental y distribución territorial de los beneficios económicos, cuestiones que trascienden el ámbito técnico de las negociaciones en París.



