El escenario de la industria petrolera argentina vivió un giro inesperado cuando Tango Energy logró consolidarse en el control de operaciones estratégicas en Vaca Muerta tras absorber los activos de Aconcagua Energía, compañía que se desmoronó bajo el peso de una deuda colosal hace poco más de un año. Lo que parecía ser el cierre de un capítulo conflictivo en la región se transformó en la apertura de una nueva etapa, repleta de expectativas y desafíos financieros de envergadura. Esta transición marca un antes y después en cómo se reconvierten los activos petroleros cuando las estructuras empresariales colapsan, y demuestra que incluso en contextos de crisis, existen inversores dispuestos a asumir riesgos calculados en busca de rentabilidad futura.

El mecanismo que permitió este movimiento fue el respaldo de Vista Energy, el conglomerado liderado por Miguel Galuccio, y Trafigura, el trader internacional de commodities, que se convirtieron en accionistas mayoritarios de Tango Energy. Ambas entidades actuaron como principales acreedores cuando Aconcagua atravesó su colapso financiero, lo que les permitió posicionarse estratégicamente para la reestructuración. Junto a ellos, Pablo Iuliano, quien funge como director ejecutivo de la compañía, completa la estructura accionaria con participación significativa. Los antiguos propietarios de Aconcagua —Diego Trabucco y Javier Basso, ambos ex funcionarios de YPF— quedaron con una participación minoritaria del 7%, mientras que la nueva estructura controla el 93% restante. Esta configuración refleja cómo los acreedores principales pueden transformar su posición de riesgo en control operativo cuando las circunstancias lo permiten.

El plan de inversión y los plazos críticos

Tango Energy no se conforma con simplemente mantener las operaciones existentes. La compañía presentó un cronograma ambicioso que contempla una fase inicial de evaluación entre 2027 y 2028, durante la cual planea ejecutar un plan piloto que incluirá la perforación de cuatro pozos distribuidos en tres bloques estratégicos: Charco del Palenque, Jarilla Quemada y Entre Lomas. Este primer estadio de exploración demandará aproximadamente 66 millones de dólares en inversión, capital que servirá como prueba de concepto para validar el potencial extractivo de estas áreas. Los resultados obtenidos de estas perforaciones iniciales funcionarán como brújula para decidir si avanzar hacia fases posteriores de desarrollo o, por el contrario, recalibrar la estrategia.

Si el plan piloto arroja resultados positivos, los directivos de Tango Energy contemplan escalar la apuesta hacia un programa de inversiones que alcanzaría los 1.000 millones de dólares. Bajo este escenario de expansión, la empresa aspira a llegar a una producción diaria de 50.000 barriles de petróleo no convencional extraído de Río Negro, complementada con 10.000 barriles adicionales de crudo convencional provenientes principalmente de operaciones en Mendoza. Alcanzar estas cifras de producción resulta fundamental para el esquema de sostenibilidad financiera de la compañía, ya que el flujo de efectivo generado será destinado a enfrentar la deuda heredada de Aconcagua Energía. Aquella deuda, que totaliza 230 millones de dólares, fue refinanciada y reprogramada para vencimiento en 2032, lo que concede un margen de siete años para que la empresa genere la liquidez suficiente y mejore su posición crediticia ante sus acreedores.

El régimen de incentivos como variable estratégica

Un elemento central en la estrategia de Tango Energy radica en la intención de acogerse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones —conocido por su sigla RIGI— antes de que expire su vigencia en julio de 2027. Este mecanismo regulatorio contempla beneficios tributarios y estabilidad fiscal para proyectos de envergadura significativa, lo que podría reducir la presión financiera sobre la empresa durante los años críticos de expansión operativa. Si la compañía logra certificar su elegibilidad antes del vencimiento del plazo, accedería a condiciones más favorables que podrían acelerar el retorno de inversión y mejorar sustancialmente los márgenes operativos del negocio. Esta ventana temporal actúa como catalizador para que Tango Energy acelere tanto la evaluación del plan piloto como la presentación formal de su solicitud de acogimiento.

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, materializó el marco regulatorio necesario mediante la firma del decreto provincial 509/2026, que aprobó formalmente la cesión de derechos económicos desde Vista Energy hacia Tango Energy Argentina. El instrumento legal también validó la reconversión de los tres bloques de explotación, extendiendo sus licencias operativas hasta 2061, lo que otorga a la compañía un horizonte de tres décadas para desarrollar sus operaciones. Esta extensión temporal es sustancial en la industria petrolera, donde los ciclos de amortización de inversiones de capital requieren períodos prolongados para justificarse económicamente.

Respecto a la distribución de la producción, los acuerdos estipulan que el volumen extraído de petróleo no convencional será dividido en partes iguales: 50% para Tango Energy SAU y 50% para Vista Energy. El incremento productivo que supere los volúmenes base será orientado íntegramente a mercados de exportación, canalizándose a través de infraestructura logística existente como Oleoductos del Valle —Oldelval— o mediante futuras ampliaciones del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur —VMOS—. Esta orientación exportadora refleja la estrategia de capturar precios internacionales, que típicamente presentan márgenes superiores a los del mercado doméstico.

Pablo Iuliano, en su rol como CEO, articula la narrativa corporativa en torno a la "gestión profesional" y el "deriskeo" —traducible como minimización del riesgo— en la exploración del shale de Río Negro. Su trayectoria es significativa: participó en el proceso de estatización de YPF bajo el gobierno de Cristina Kirchner, integró el equipo de Miguel Galuccio en esa entidad, y más recientemente fue parte de la administración de Alberto Fernández. Fue además uno de los responsables del desarrollo del shale gas en Fortín de Piedra bajo operaciones de Techint. Su posicionamiento actual en Tango Energy resulta de interés dado el conocimiento acumulado respecto a ciclos de volatilidad en la industria y el manejo de proyectos de envergadura tecnológica elevada.

Las implicancias y desafíos prospectivos

Este conjunto de movimientos corporativos y decisiones regulatorias abre múltiples frentes de análisis. Por un lado, evidencia la capacidad de restructuración que conserva el sector privado cuando cuenta con respaldo financiero de envergadura y acceso a los mercados de capital internacionales. Trafigura, como trader global, aporta no solo capital sino también redes comerciales para colocación de productos, mientras que Vista Energy contribuye con expertise operativa acumulada durante años de trabajo en la región. La convergencia de estas capacidades sugiere que el proyecto cuenta con fundamentos técnicos y comerciales robustos para transitar la fase piloto y potencialmente escalar.

Por otro lado, quedan interrogantes respecto a los plazos de ejecución y los supuestos sobre los cuales descansan las proyecciones de producción. Alcanzar 50.000 barriles diarios de petróleo no convencional implica operaciones de complejidad técnica considerable y requiere sostenimiento de precios internacionales en rangos que justifiquen la inversión. La volatilidad histórica de los mercados petroleros sugiere que no todos los escenarios proyectados se materializarán conforme a lo planificado. Asimismo, la capacidad de la infraestructura de transporte —tanto Oldelval como VMOS— para absorber estos volúmenes sin generación de cuellos de botella constituye un factor crítico a monitorear. Desde perspectivas diversas, algunos sectores ven este desenvolvimiento como confirmación de que Vaca Muerta mantiene atracción inversora incluso en contextos de reestructuración, mientras que otros cuestionan si los supuestos de precios y producción se alinean con realidades geológicas y de mercado verificables. Lo que permanece cierto es que los próximos años determinarán si esta apuesta empresarial logra reconciliar ambición financiera con viabilidad operativa.