La maquinaria legislativa del gobierno atraviesa una turbulencia inesperada. Lo que parecía una alianza sólida entre el ejecutivo nacional y los mandatarios radicales comienza a mostrar sus grietas más profundas, con consecuencias directas en la capacidad de gobernanza en el Congreso. Esta ruptura de facto marca un punto de inflexión en la correlación de fuerzas parlamentarias, especialmente en el Senado, donde los equilibrios resultan más frágiles y decisivos. El escenario adquiere mayor relevancia en momentos en que el gobierno busca impulsar reformas electorales de envergadura, a la vez que enfrenta derrotas legislativas acumuladas que erosionan su credibilidad política.

El quiebre visible: cuando los aliados dicen "no"

Por primera vez desde que iniciara su gestión, el ejecutivo presenció un gesto público de disconformidad proveniente de los cinco gobernadores radicales identificados con su proyecto. Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua y Rolo Figueroa emitieron señales claras de que sus respectivos legisladores no respaldarían la iniciativa de reforma de tierras, un proyecto que el gobierno consideraba central para su agenda reformista. Este acto de insubordinación colectiva trasciende lo anecdótico: representa el primer síntoma visible de que la coalición que facilitó la llegada de Milei a la presidencia comienza a resquebrajarse bajo presiones contradictorias.

Lo inédito del episodio radica en que hasta ese momento, estos cinco mandatarios habían actuado como engranajes funcionales dentro del esquema político oficial. Su cambio de postura no surgió de un cálculo espontáneo, sino como respuesta a convocatorias discretas realizadas por la denominada mesa política, ejercida de manera casi monopolista por Eduardo Menem. El tono de esas negociaciones, desarrolladas por canales informales, evidencia el grado de tensión acumulada y la imposibilidad de llegar a acuerdos mediante los mecanismos tradicionales de diálogo político.

Una coalición atravesada por fracturas internas

La Unión Cívica Radical no representa un bloque monolítico, sino un espacio político internamente dividido entre visiones contradictorias sobre cómo posicionarse frente al gobierno. En el plano legislativo, coexisten dirigentes que ingresaron en estructuras ejecutivas con responsabilidades ministeriales o en bloques próximos al oficialismo, mientras que otros han optado por mantener una distancia deliberada. Esta polarización se manifestó de manera explícita durante el segundo encuentro político radical celebrado en Buenos Aires, donde aproximadamente 150 dirigentes convocados por Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Mario Negri, Lilia Puig, Facundo Suárez Lastra, Walter Ceballos y Adolfo Stubrin, consensuaron un documento titulado "Apurar el paso para gestar una alternativa política en 2027".

Este encuentro adquirió relevancia simbólica por las ausencias notables. Los conductores históricos de la representación radical en el Congreso —Martín Lousteau y Rodrigo de Loredo— no participaron. Tampoco estuvieron presentes inicialmente los cinco gobernadores provinciales que permanecen en la mira del gobierno para negociaciones legislativas. Sin embargo, trascendió información sobre que al menos dos de esos mandatarios manifestaron, reservadamente, interés en aproximarse al espacio que impulsa la búsqueda de una alternativa electoral diferenciada. De confirmarse esa migración, el oficialismo vería reducida su capacidad de influencia sobre los gobernadores radicales de tres a apenas tres aliados confiables.

La densidad del encuentro contrasta con el formato tradicional de las convocatorias políticas. Asistieron seis expresidentes de bloques legislativos, dos antiguos presidentes del partido y dos expresidentes de la Convención Nacional. Entre los oradores figuraron especialistas en economía política, asuntos internacionales y temas nacionales, lo que sugiere un grado de profesionalización y seriedad en la construcción de propuestas alternativas. La presencia de figuras como Negri y Sanz, que durante años permanecieron fuera del centro de la escena radical, fue interpretada como un síntoma de revitalización del sector que busca diferenciarse del gobierno.

El nudo gordiano: las PASO como punto de quiebre

Más allá de las posiciones tácticas sobre proyectos específicos, existe una línea divisoria ideológica profunda entre estos sectores radicales y el oficialismo: el sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. El gobierno ha hecho explícita su intención de derogar este mecanismo, argumentando que funciona como un plebiscito informal que reduce la contienda presidencial a una polarización entre Milei y el peronismo, desmovilizando alternativas políticas. Por el contrario, el sector radical reunido en el encuentro sostiene que mantener las PASO constituye la única herramienta viable para preservar una política nacional integradora, capaz de contener agendas subnacionales sin subordinarlas a la lógica binaria de la confrontación central.

Esta divergencia no es meramente reglamentaria. Expresa concepciones distintas sobre la arquitectura democrática futura del país. Para el gobierno, la derogación de las PASO es condición sine qua non para moldear un mapa electoral que le permita competir nuevamente en 2027 bajo condiciones más favorables. Para el radicalismo que se reúne como alternativa, la preservación de este mecanismo representa la defensa de la pluralidad política frente a la tendencia hacia la concentración binaria del poder. La riojana Inés Brizuela, como vicepresidenta primera del Comité Nacional de la UCR, expresó estas ideas en su discurso de síntesis, reclamando que la dirigencia presente en el encuentro consolidara apoyos para la mesa conductora del partido.

Senado: el tablero donde se definen los equilibrios

El verdadero nervio de la crisis política reside en la composición del Senado. Los diez senadores radicales funcionan como fiel de la balanza en decisiones legislativas críticas, particularmente dentro del bloque denominado "Los 44", que agrupa al oficialismo con sus aliados. La caída del capítulo sobre tierras y el que versaba sobre control de incendios forestales ocurrió precisamente por el rechazo de esa decena de legisladores radicales. Un proyecto que el gobierno presentaba como central para la defensa de la propiedad privada se vio desactivado por esta alianza silenciosa de oposición interna.

La estructura física del espacio del Senado donde funciona la bancada radical concentra poder real de veto. En esa oficina, el exsenador Víctor Zimmermann ejerce el cargo de prosecretario de la bancada, desde donde se filtran todos los proyectos mediante un sistema de consulta y asesoramiento que opera como una segunda cámara deliberativa dentro de la propia bancada. Allí trabajan asesores tanto del partido como de otros sectores, lo que convierte a este microespacio en un nodo crítico de la toma de decisiones legislativas. Controlar esta estructura es equivalente a controlar la capacidad decisoria del Senado en los temas que requieren mayoría especial o consenso ampliado.

La importancia estratégica de capturar políticamente a los senadores radicales se agrava en el contexto actual, donde el gobierno enfrenta un revés tras otro. La semana que precedió al debate sobre tierras fue particularmente dura: el ejecutivo debió resignarse a retractaciones de iniciativas que presentaba como pilares de su gestión. La sobreactuación dereguladora en torno al sector portuario paralizó actividades económicas durante varios días. El proyecto de ampliación en la disponibilidad de tierras rurales enfrentó resistencias que el gobierno subestimó, ya que el mundo contemporáneo muestra potencias económicas desarrollando estrategias de control territorial sobre jurisdicciones ajenas.

La paradoja de Teseo: cuando la identidad se desvanece

La votación final sobre la iniciativa de reforma de tierras evidenció la fragilidad de los acuerdos alcanzados. El gobierno logró una aprobación por el margen más estrecho posible: 37 votos a favor contra 33 en contra. Pero esta victoria de Pirro revela algo más profundo. En la sesión de jueves, cuando el senador José Mayans solicitó que el proyecto retornara a comisión para negociar, el presidente de la cámara debió pausar la votación porque legisladores del oficialismo se habían ausentado del recinto, algunos incluso del edificio. La indisciplina de la bancada de La Libertad Avanza, bajo conducción de Patricia Bullrich, se manifestó de manera pública y difícil de ocultar.

Lo más notable fue que ni siquiera en Diputados logró el gobierno lo que hubiera sido una salida política digna. El capítulo completo sobre tierras fue desechado de las enmiendas, junto con el referente a manejo del fuego forestal. Lo que quedó aprobado resultó ser una versión tan desflecada que Guillermo Andrada, senador por Catamarca, encontró inspiración en la paradoja de Teseo para describir la situación. Según la tradición recogida por Plutarco, el barco que trasladó a Teseo de Creta fue sometido a tantas reparaciones en sus componentes que los filósofos lo usaban como ejemplo para debatir el principio de identidad: ¿era aún el mismo barco o se había convertido en otro completamente distinto? Pregunta análoga formulan algunos observadores respecto de este proyecto tras diecinueve versiones sucesivas: ¿se trata del mismo proyecto de reforma de tierras o se trata ya de otra cosa, metamorfoseada hasta perder su naturaleza original?

Las mujeres que ordenaron el debate desde la sombra

Detrás del fracaso parcial del gobierno en lograr la versión completa de su reforma se ubican tres actoras que ejercieron presión decisiva. Victoria Villarruel, en su carácter de vicepresidenta, amenazó públicamente con desempatar en contra del proyecto si alcanzaba el empate técnico. Anabel Fernández Sagasti movilizó argumentos referentes al orden reglamentario del debate, poniendo en vilo la continuidad del tratamiento. Y Elisa Carrió, como referente histórica de la coalición en su faceta más moderada, desató una campaña con argumentos que el gobierno reconoció implícitamente como válidos al no enfrentarla directamente en el piso de la discusión parlamentaria.

El rol de Carrió resultó particularmente complejo. Su intervención certificó, según interpretaciones de analistas internos, que existe un piso de demandas emanadas de sectores moderados con predominio en grandes distritos urbanos que el gobierno no puede vulnerar sin costo político inmediato. Los límites que ella marcó se reflejaron en la minificación del proyecto, que terminó siendo aprobado en la madrugada del viernes de manera apresurada y sin el brillo legislativo que el ejecutivo hubiera preferido.

Macri teje en las sombras: el plan B de Juntos por el Cambio

Mientras el gobierno se debate en estas turbulencias, Mauricio Macri desarrolla movimientos que trascienden la esfera pública. Se encuentran registradas gestiones de dirigentes como Fernando de Andreis en provincias como Jujuy, coordinando encuentros entre Macri y dirigentes locales de su partido y de la UCR. El expresidente está programando una cumbre del PRO en Jujuy durante la última semana de agosto. La geografía de estas negociaciones no es casual: en 2015, sus acuerdos con la dirigencia radical jujeña resultaron cruciales para la construcción de Juntos por el Cambio, especialmente las conversaciones con Gerardo Morales en el Hotel Alto la Viña.

Macri, actualmente de vacaciones en La Angostura, se mueve deliberadamente por debajo del radar mediático, siguiendo la consigna de no realizar movimientos públicos hasta la conclusión del año. Su estrategia responde a una apuesta de más largo plazo: preparar una reconstrucción del PRO que permita a esa fuerza presentarse como etapa superadora del gobierno actual, cuando llegue el momento de sucesión electoral. Esta posición genera tensiones internas en el PRO entre dirigentes como Diego Santilli y Cristian Ritondo, quienes prefieren acordar fotografías de poder con La Libertad Avanza en el presente, versus el "esperar y resistir" que propone Macri frente a los acumulados errores de gestión.

La asunción de Hernán Lacunza como director del Banco de Córdoba ocupa un lugar interesante en esta geografía política. El exministro de Economía de Macri planteó previamente su interés en competir presidencialmente en 2027, recibiendo una respuesta del expresidente que combinaba permisividad con provisionalidad: "Me parece bien, dale y después vemos". El movimiento de Lacunza hacia la administración de una entidad bancaria provincial en Córdoba —segundo distrito más grande del país y territorio tradicional de influencia PRO— es descripto oficialmente como una tarea de profesionalización. Sin embargo, la secuencia de un exfuncionario macrista accediendo a una posición en el banco del gobernador y posteriormente lanzando candidatura presidencial no es presentada por los actores como cadena de casualidades, aunque tampoco reconozcan causalidad explícita. El actual presidente del BanCor, Raúl Paolasso, fuera asesor de Lacunza durante la gestión de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires, formando parte de redes de capital humano que trascienden gobiernos y espacios institucionales.

El contexto electoral: solidez de votación versus fragmentación dirigencial

Las elecciones legislativas de 2025 produjeron resultados que contrastan con la fragmentación visible en las élites políticas. El espacio no-peronista alcanzó el 41% de los votos, porcentaje equivalente al que obtenía la coalición de Cambiemos a lo largo de la última década. El peronismo logró captar el 34% de los sufragios. Esta compacidad electoral contrasta dramáticamente con la dispersión de liderazgos y proyectos en la esfera de los dirigentes. Las formaciones políticas principales atraviesan crisis similares: diferencias agudas en el nivel de conducción, pero una base electoral que mantiene una solidez relativamente difícil de fracturar.

Esta paradoja describe la verdadera patología de la política argentina contemporánea. Cambiemos y Unión por la Patria perdieron las presidenciales de 2023 precisamente porque no pudieron traducir su compacidad electoral en representación política consistente. El balotaje final funcionó como mecanismo de expulsión de ambas coaliciones,