Hace poco más de un mes que Mastellone Hnos., la histórica empresa productora de lácteos reconocida mundialmente por su marca La Serenísima, atravesó un punto de inflexión en su gestión operativa. El cambio de control accionario —después de casi un siglo bajo dirección de la familia Mastellone— marca también el inicio de una nueva etapa corporativa en la que confluyen tanto decisiones organizacionales como ambientales de envergadura. En este contexto de transformación, la compañía ha dado un paso que pocas empresas de su tamaño logran consolidar: ha alcanzado la operación con energía 100% renovable en la totalidad de sus nueve plantas productivas distribuidas en territorio nacional. Este logro, que significa abastecer instalaciones equivalentes en consumo al de una ciudad mediana de 50.000 habitantes, constituye uno de los desafíos más significativos que enfrenta la industria manufacturera argentina en tiempos de urgencia climática.
Un recorrido de una década hacia la descarbonización
La trayectoria que llevó a Mastellone Hnos. hasta esta situación no fue resultado de decisiones apresuradas ni improvisadas. Según informó Juan Alonso, responsable de la cartera de Gestión y Control Ambiental de la compañía, el proceso comenzó hace diez años, cuando la organización decidió implementar la norma ISO 14.064-1 de la entidad normalizadora IRAM. Esta certificación internacional establece estándares rigurosos para la cuantificación y reporte de emisiones de gases de efecto invernadero, permitiendo a las empresas medir, verificar y comunicar sus avances en materia de huella de carbono. El objetivo declarado era estructurar una política integral de transición energética con horizonte fijado en 2030, línea temporal que mantiene coherencia con los compromisos internacionales suscritos por países desarrollados y en desarrollo respecto del cambio climático.
La diversificación de fuentes fue determinante en la estrategia de Mastellone Hnos. La composición actual del suministro energético de la empresa refleja un equilibrio deliberado: 45% de origen eólico, 35% solar y 20% hidroeléctrico. Esta distribución no responde únicamente a consideraciones ambientales, sino también a lógicas empresariales de mitigación de riesgos operacionales. Al no depender de una única fuente renovable, la compañía se protege contra variabilidades climáticas regionales y puede adaptarse con flexibilidad a cambios tecnológicos y regulatorios a futuro. Los complejos industriales de Pascual Mastellone en General Rodríguez y Victorio Mastellone en Trenque Lauquen, junto con las plantas de Canals, Albariños, Leubucó, Mercedes, Villa Mercedes en San Luis y Junín, funcionan hoy bajo este esquema integral de abastecimiento limpio.
Hitos concretos en la construcción de la transición
El progreso no fue lineal ni instantáneo. En 2020, la empresa logró incorporar fuentes renovables a su matriz energética por primera vez, alcanzando el 28% de su consumo total. Este punto de partida, aunque modesto en perspectiva, representó una declaración de intención respecto de los directivos de Mastellone Hnos. hacia cambios estructurales. Cuatro años después, en octubre de 2024, un acuerdo con MSU Green Energy —que gestiona el parque solar Pampa del Infierno ubicado en territorio chaqueño— permitió incrementar esa cifra a 63% del consumo total. El avance de diez puntos porcentuales en apenas cuatro años evidencia una aceleración en el ritmo de transformación energética.
Dos meses después, en diciembre de 2024, un nuevo contrato con Pampa Energía, empresa proveedora de energía eólica desde sus parques emplazados en Bahía Blanca, elevó el porcentaje de energías renovables al 80% del suministro. Este segundo acuerdo de gran magnitud permitió que Mastellone Hnos. reconociera que la brecha restante podía cerrarse mediante un tercer vector de aprovisionamiento: la energía hidroeléctrica. A través de un acuerdo con MSU, la empresa accedió a suministro proveniente de la Central Hidroeléctrica El Chocón-Arroyito, el cual completó el porcentaje remanente para alcanzar la operación al 100% renovable. La Central Hidroeléctrica El Chocón-Arroyito, operada desde décadas atrás en la provincia de Neuquén, constituye uno de los proyectos hidroeléctricos más antiguos del país, demostrando que infraestructuras de larga data pueden articularse con estrategias corporativas modernas.
Impactos cuantificables en la reducción de emisiones
Los números que respaldan este cambio operacional son contundentes. La transición hacia energías 100% renovables ha redundado en una reducción de 37.299 toneladas de CO2 equivalente en emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Esta magnitud de descarbonización, proyectada anualmente, es equivalente a la absorción de dióxido de carbono que realizarían aproximadamente 600.000 árboles durante doce meses, para utilizar una comparación que facilite la comprensión de la escala. El cálculo responde a la metodología establecida por la norma ISO 14.064-1 que la empresa viene aplicando sistemáticamente desde hace una década, lo que confiere validez técnica y verificabilidad a los datos reportados.
Juan Alonso, en declaraciones referidas a este proceso, enfatizó que haber consolidado un abastecimiento energético 100% renovable representa "un gran hito para la empresa y también para los equipos que han trabajado en el proyecto". Subrayó además que se trata de componentes de una estrategia de mayor amplitud que contempla múltiples iniciativas y mejoras proyectadas hacia el mediano y largo plazo. Esta perspectiva integral sugiere que Mastellone Hnos. concibe la descarbonización no como un objetivo aislado sino como parte de una reconfiguración más amplia de su modelo operativo frente al cambio climático, lo cual incluye probablemente aspectos de eficiencia energética, gestión de residuos, y cadena de suministro.
El contexto del cambio accionario ocurrido hace aproximadamente treinta y cinco días añade una dimensión adicional al análisis. La llegada de Danone y Arcor como accionistas mayoritarios, empresas que ya participaban minoritariamente en la estructura de capital, introduce dinámicas de gobernanza corporativa que pueden tanto acelerar como redefinir prioridades ambientales. El nuevo directivo ejecutivo, Gustavo Gebara, se encuentra en etapa de reestructuración de la gestión operativa mientras avanzan los trámites regulatorios inherentes al traspaso. En este marco de transición, la consolidación de la operación con energías limpias podría interpretarse como una estrategia de continuidad institucional que refuerza la reputación corporativa de la empresa en un contexto internacional donde los compromisos ambientales forman parte de las expectativas de inversores, consumidores y reguladores.
Implicancias amplias para el sector industrial argentino
La experiencia de Mastellone Hnos. plantea interrogantes y oportunidades para la industria manufacturera argentina en su conjunto. El proceso de diez años requerido para alcanzar esta transición sugiere que no se trata de implementaciones rápidas ni de bajo costo, sino de inversiones significativas en infraestructura de distribución, acuerdos de largo plazo con proveedores de energía, y reorganización de procesos productivos. Sin embargo, la evidencia de reducciones de emisiones cuantificables y la disponibilidad de fuentes renovables en distintas regiones del país —desde parques solares en Chaco hasta eólicos en Bahía Blanca y plantas hidroeléctricas en Neuquén— sugiere que existen condiciones técnicas y geográficas para que otras empresas de similar envergadura repliquen modelos análogos.
Las implicancias de esta transición trascienden lo meramente ambiental. La descarbonización de procesos productivos incide en costos operacionales a largo plazo, en la atracción de inversión extranjera, en la diferenciación de productos en mercados internacionales donde existen estándares de sostenibilidad, y en la respuesta a regulaciones emergentes tanto a nivel nacional como supranacional. Argentina, como productor de alimentos de relevancia global, enfrenta presiones crecientes para demostrar que sus cadenas productivas incorporan prácticas compatibles con la urgencia climática. En este sentido, iniciativas como la de Mastellone Hnos. funcionan como señales de viabilidad técnica y económica, aunque resulta importante reconocer que cada sector y cada escala empresarial presenta desafíos específicos que no pueden generalizarse mecánicamente.
Hacia adelante, los resultados de esta transformación operativa en Mastellone Hnos. serán observados por múltiples actores interesados: gobiernos en búsqueda de casos de éxito en descarbonización industrial, competidores que evalúan estrategias de diferenciación, inversores atentos a la gestión de riesgos climáticos, y consumidores cada vez más conscientes del origen ambiental de los productos que adquieren. La pregunta abierta es si este modelo será replicable en empresas de menor escala, en sectores más intensivos en energía, o bajo condiciones regulatorias y de financiamiento diferentes a las que Mastellone Hnos. ha tenido acceso. Los próximos años proporcionarán evidencia sobre la viabilidad y la extensión de estas transformaciones en el tejido industrial nacional.



