Un nuevo mes trae consigo cambios parciales en la estructura de ingresos que sostiene a millones de familias argentinas que dependen de programas de protección social. Mientras que la Asignación Universal por Hijo (AUH) experimentará un aumento del 3,4% en mayo de 2026, la Tarjeta Alimentar permanecerá con los valores idénticos que lleva varios meses sin modificaciones. Esta asincronía entre prestaciones genera un panorama complejo donde el incremento en una de ellas no logra compensar la retención de la otra, redibujando el ingreso disponible que finalmente accede a las cuentas bancarias de cada hogar. La cuestión reviste importancia porque ilustra cómo las decisiones sobre ajustes selectivos en programas de transferencia afectan de manera desigual según la composición de cada núcleo familiar.

Para comprender el impacto real en los ingresos, resulta necesario desmenuzar una operatoria que dista de ser sencilla. La Asignación Universal por Hijo no llega íntegra a la cuenta del titular: ANSeS retiene el 20% de lo acreditado, dinero que se destina a la Libreta AUH. En mayo, cada hijo generará un pago bruto de $141.312,64, pero solo $113.050,11 ingresarán efectivamente al banco, mientras que $28.262,53 quedarán congelados en la retención. Este mecanismo, implementado años atrás como incentivo para que los responsables de menores acrediten asistencia escolar y controles sanitarios, transforma las cifras nominales en cifras reales considerablemente menores. El aumento del 3,4% que calcula ANSeS a partir de los índices inflacionarios de marzo impacta sobre estos montos, pero no sobre la Tarjeta Alimentar.

El mosaico de la Tarjeta Alimentar: montos según estructura familiar

La Tarjeta Alimentar operacionaliza un subsidio directo para la compra de alimentos, diferenciándose de la AUH en que se acredita de manera automática sin retenciones y en montos que varían únicamente según la cantidad de hijos menores de edad del grupo familiar. Con un hijo o para embarazadas que cobran la Asignación por Embarazo, el refuerzo asciende a $52.250. Para núcleos con dos hijos dependientes, el monto sube a $81.936. Cuando el hogar cuenta con tres o más menores, la transferencia alcanza su techo en $108.062, cifra que permanecerá invariable durante mayo. A diferencia de la AUH, estos valores no se calculan como un porcentaje de otra prestación, sino como montos fijos que ANSeS deposita automáticamente cada mes sin mediación de trámites adicionales. La acreditación ocurre simultáneamente con la asignación, aunque aparece como concepto separado en los comprobantes de liquidación.

La población beneficiaria de la Tarjeta Alimentar incluye a titulares de AUH cuyos hijos tienen hasta 14 años inclusive. En familias donde hay menores diagnosticados con discapacidad, la edad no constituye límite: el beneficio se mantiene mientras se cumplan las condiciones de titularidad. Las mujeres embarazadas que acceden a la Asignación por Embarazo también son elegibles para este refuerzo alimentario. El sistema funciona de manera automática: no requiere gestión por parte del beneficiario. ANSeS realiza la liquidación utilizando los datos del grupo familiar registrados en sus bases de datos. Por esta razón, resulta importante que los vínculos familiares y la información personal se mantengan actualizados en el portal Mi ANSeS, ya que cualquier inconsistencia podría afectar la acreditación o el monto percibido.

Combinaciones de prestaciones y su impacto en el ingreso familiar

El panorama se complejiza cuando los hogares acceden simultáneamente a múltiples programas. Un núcleo familiar puede estar conformado por titulares de AUH por hijos en edad ordinaria, padres de menores con discapacidad (que genera AUH específica sin límite de edad), mujeres embarazadas dentro del grupo (que cobran Asignación por Embarazo), o receptores del Complemento Leche. A esto se suman los montos acumulados de Libreta AUH que ya han sido aprobados y que se liberan en ciertos períodos. Cada una de estas prestaciones interactúa con las demás en la estructura de ingresos totales. Un hogar con dos hijos, donde uno presenta discapacidad, percibe tanto la AUH estándar como la AUH por discapacidad, ambas sujetas a retención del 20%, más la Tarjeta Alimentar fija de $81.936 para este año. Otro caso: una familia con tres hijos donde la madre está embarazada acumula AUH por los tres hijos (con retención), Asignación por Embarazo (si corresponde), Tarjeta Alimentar de $108.062, y eventualmente otras prestaciones complementarias. El cálculo del ingreso mensual real no puede reducirse a una sola cifra, sino que requiere considerar cada componente de manera individual.

La congelación de la Tarjeta Alimentar en mayo mientras la AUH sube por movilidad genera un efecto particular. Para familias que dependen principalmente de transferencias estatales, el incremento en la asignación por hijo es positivo pero limitado. En términos absolutos, cada hijo agregará aproximadamente $3.900 más al monto neto que llega a la cuenta (considerando la retención del 20%). Sin embargo, si este aumento se proyecta en el tiempo y se compara con otros períodos en los que ambas prestaciones fueron ajustadas, puede observarse que la Tarjeta Alimentar lleva varios meses sin cambios. Esta situación sugiere que mientras los índices inflacionarios de marzo justificaron el aumento en la AUH, otras consideraciones llevaron a mantener estables los montos del refuerzo alimentario. El resultado es un ingreso familiar que crece, pero de manera parcial e insuficiente para compensar la erosión que la inflación genera sobre el poder adquisitivo cuando se trata de bienes de consumo básico como alimentos.

La mecánica de estas transferencias refleja decisiones de política pública que se materializan en el acceso cotidiano a recursos de familias en situación de vulnerabilidad. Mientras algunos analistas podrían señalar que los aumentos por movilidad en la AUH representan respuestas automáticas a la inflación medida en meses anteriores, otros podrían argumentar que el congelamiento de la Tarjeta Alimentar indica una limitación presupuestaria o una estrategia diferenciada según el instrumento de transferencia. Lo cierto es que en mayo de 2026, los beneficiarios de estos programas recibirán montos que varían según su composición familiar, con aumentos selectivos que no alcanzarán a todos los componentes de sus ingresos de transferencia. El impacto diferencial según la estructura de cada hogar, la presencia de discapacidad, embarazos y otras variables, genera un panorama heterogéneo donde el "monto" que cada familia efectivamente percibe será el resultado de sumar, restar y considerar múltiples variables simultáneamente.