El régimen de promoción económica que rige en la isla más austral del país experimenta una metamorfosis silenciosa que desafía los pronósticos más pesimistas de hace apenas tres años. Cuando la administración nacional que llegó al poder en diciembre de 2023 planteó una apertura irrestricta de las importaciones, muchos analistas auguraban un colapso del ecosistema productivo fueguino. Sin embargo, los hechos revelan un fenómeno más sofisticado: las grandes corporaciones que operan allí no se retiraron, sino que diversificaron sus apuestas de inversión de manera sistemática. Lo que cambió no fue la presencia fabril, sino su preponderancia relativa en los portafolios empresariales de los grandes conglomerados. Hoy, la producción en Tierra del Fuego representa apenas entre el 30% y el 35% de las operaciones totales de los grupos más importantes, comparado con el 90% o 95% que exhibían hace diez años. Se trata de una reconfiguración estratégica que merece análisis detallado, pues ilustra cómo ciertas actividades industriales logran perdurar no mediante el aislacionismo, sino mediante la adaptación y la expansión territorial.
El crecimiento que oculta una transición
Los números iniciales pueden resultar engañosos. Entre 2024 y 2025, la producción en los tres segmentos principales —televisores, equipos de climatización y dispositivos móviles— acumuló casi 10,9 millones de unidades, cifra superior a los 8,9 millones registrados dos años atrás. Esta expansión aparente, sin embargo, responde a dinámicas particulares. En el caso de televisores y aires acondicionados, el crecimiento fue posible gracias a un acuerdo de paz laboral que implicó mantener las plantas operando a máxima capacidad incluso cuando la demanda efectiva no lo justificaba, generando un acumulamiento de inventarios que excedía los niveles normales. En paralelo, desde enero hasta julio del año en curso, la producción industrial nacional cayó 2,6% respecto al mismo lapso de 2025 y se ubica 18,7% por debajo del pico histórico alcanzado en noviembre de 2017. Con solo cinco meses pendientes de contabilizar, las proyecciones indican que el desempeño anual se mantendrá en niveles iguales o inferiores al ejercicio anterior. Así, mientras que 2025 cerró con más de 10 millones de unidades, los primeros siete meses de este año suman apenas 3,7 millones, lo que anticipa un escenario moderado para el cierre del ejercicio.
El verdadero punto crítico se concentra en el segmento de telefonía celular, donde las tensiones adquieren dimensiones alarmantes. La producción de smartphones se desplomó de 10,2 millones de unidades en 2022 a 6,1 millones en 2025, con proyecciones que auguran nuevas caídas para el presente año. Detrás de esta contracción operan factores que trascienden la mera apertura comercial. Según los análisis sectoriales, aproximadamente 4 de cada 10 teléfonos que ingresan al país lo hacen a través de canales ilícitos, fenómeno que golpea más duramente que la reducción de aranceles o la saturación de demanda doméstica. Los actores de la industria subrayaban que incluso la eliminación total del arancel importador sobre este producto genera un impacto económico inferior al causado por la comercialización clandestina. Este entrecruzamiento de ilegalidad y falta de protección arancelaria crea un escenario particularmente hostil para la producción formal, acorralando los márgenes operativos de empresas que dependen de economías de escala.
Newsan: de la electrónica al imperio diversificado
El caso más ilustrativo de esta transformación empresarial es el del Grupo Newsan, fundación que nació en 1991 como proveedor de componentes para fabricantes japoneses y que hoy se erige como uno de los conglomerados más dinámicos del tejido económico argentino. La cifra de facturación anual ronda los US$ 2.500 millones, y la estructura corporativa abarca cinco unidades de negocio que agrupan más de 60 marcas. Consultado sobre la estrategia expansiva, Luis Galli, quien preside y dirige ejecutivamente la compañía, manifestó una filosofía pragmática desvinculada del dogmatismo sectorial: la organización no se enamora de la producción ni de la importación, sino que ajusta su brújula según las oportunidades. Así, mientras mantiene operaciones robustas en Tierra del Fuego, la corporación avanza simultáneamente hacia la incorporación de nuevas marcas en el segmento de consumo masivo, como es el caso de Ayudín, sumándose a los portafolios ya adquiridos de Procter & Gamble, incluyendo líneas como Gillette, Pampers y Downy, entre otras denominaciones.
Pero la diversificación de Newsan va más allá del consumo masivo. La compañía ha posicionado al sector energético como un eje estratégico de expansión, mostrándose atenta a oportunidades derivadas de posibles privatizaciones de plantas hidroeléctricas y de activos vinculados a generación, transmisión y distribución de electricidad. El pasado año, la corporación finalizó una alianza con la familia Neuss, conformando el holding Edison Energía, mediante el cual opera la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET) y la Empresa Jujeña de Energía (EJESA), adquisiciones realizadas en marzo de 2025. Además, controla las centrales hidroeléctricas de Alicurá y Cerros Colorados, además de mantener participación accionaria en Transener, junto a otros inversores institucionales como Genneia, cuyo principal accionista es Jorge Brito. Complementando este portafolio, Newsan tiene presencia activa en electromovilidad y autopartes, operando marcas como Siam y Lifan, además de ejecutar producción para diversos fabricantes automotores. Otra rama significativa es la pesquera, encarnada en Newsan Food, división que factura aproximadamente US$ 450 millones anuales y que opera con énfasis en productos de elevado valor agregado como merluza negra, centolla y erizo de mar. En este ramo, la compañía se encuentra en fase de construcción de una embarcación pesquera de tecnología contemporánea, proyecto que demandará una inversión cercana a los US$ 40 millones.
Mirgor y la expansión meticulosa desde el origen autopartista
Mirgor constituye otro caso paradigmático de reconversión empresarial dentro del contexto fueguino. Originaria de los años ochenta como proveedora de componentes automotrices, la compañía amplió su radio de acción hacia la fabricación de dispositivos móviles de la marca Samsung y hacia múltiples rubros conexos con su negocio primigenio. Actualmente, la empresa factura US$ 1.869 millones anuales, y su estructura accionaria comprende un 52% cotizado en el mercado de capitales, del cual 20% reside en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses. El 48% restante pertenece a Il Tevere SA, sociedad en la que participan Nicky Caputo, miembros de su familia y Roberto Vázquez, fundador de la organización. José Luis Alonso, ejecutivo que encabeza la corporación, expresó con énfasis que Tierra del Fuego representa el núcleo fundamental del negocio, afirmando que prescindir de la actividad insular resultaría inviable en la actualidad. No obstante, la participación relativa de la isla en el volumen total de operaciones experimentó una caída significativa: mientras que en 2018 representaba el 95%, hoy alcanza apenas el 35%.
Esta dilución porcentual se acompaña de cambios profundos en la composición del negocio. La fabricación de equipos electrónicos, que constituía el 82% de las actividades en 2018, hoy concentra únicamente el 31,2%. Por el contrario, el segmento de autopartes, que era el 18% hace siete años, se mantiene relativamente estable en torno al 16,2%, aunque con proyecciones que anticipan su expansión. Recientemente, Mirgor consumó la adquisición total de Neo Rodas Mercor, empresa fabricante de llantas de aleación de aluminio que anteriormente compartía con su socio brasileño homónimo. El establecimiento se localiza en Zárate y produce insumos destinados a reconocidas marcas como Renault, Toyota, Volkswagen, Stellantis y Ford. La corporación argentina proyecta edificar una planta adicional en la misma localidad bonaerense, desde donde espera alcanzar una producción anual de 1,2 millones de unidades y generar ingresos por aproximadamente US$ 150 millones anuales, cifra que representaría el 7,1% de la facturación total de Mirgor. El objetivo declarado consiste en capturar el 70% del mercado doméstico de llantas, segmento históricamente dominado por importaciones procedentes de China. Alonso proyecta que la actividad autopartista desarrollada en Tierra del Fuego, por sí sola, debería facturar aproximadamente US$ 700 millones hacia 2031. Más allá de estos pilares, Mirgor posee unidades de negocios en agricultura, retail —operando puntos de venta Samsung e identificados con la marca propia Diggit— y, en una apuesta más reciente, en el segmento turístico-hotelero. La corporación se encuentra en fase de construcción de un establecimiento de categoría de cinco estrellas en Ushuaia, presumiblemente bajo la bandera de la cadena Meliá, con una inversión estimada en US$ 50 millones.
El ecosistema más allá de los gigantes
Más allá de los casos de Newsan y Mirgor, existen otros conglomerados que mantienen operaciones en Tierra del Fuego pero que simultáneamente despliegan actividades en sectores alejados del origen manufacturero. BGH, cuya propiedad recae en las familias Hojman y Teubal, concentra el 80% de su facturación en su negocio histórico pero paralelamente administra activos inmobiliarios de naturaleza industrial, centros de distribución logística, proporciona hardware destinado a instituciones educativas y gestiona plataformas integrales de soluciones tecnológicas para gobiernos e instituciones en toda América Latina. Adicionalmente, posee operaciones en servicios y negocios sanitarios. Radio Victoria, controlada por Enrique y Manuel Jurkowski en alianza con el gigante chino TCL —que detenta el 15% del capital accionario—, fabrica para marcas como Hitachi, TCL, RCA y Kelvinator. Paralelamente, a través de Open Trading, firma especializada en comercio y logística, desarrolla actividades de importación, distribución y representación de marcas internacionales. Recientemente, incursionó en la importación de vehículos de motorización eléctrica e híbrida, operando una red de concesionarios de fabricantes chinos como BYD. También participa en emprendimientos de real estate.
Solnik, bajo control del Grupo Etecor —propiedad de las familias Brito y Zayat—, ejecuta producción para marcas de presencia global como Apple, Hyundai y Bose, entre otras. Fuera de este segmento, la rama controlada por Brito enfatiza su presencia en servicios financieros y bancarios, mientras que la administrada por Zayat posee una trayectoria extensa en textiles e indumentaria. Finalmente, Fapesa, en manos del capital chino TPV Tech, fabrica para la marca Philips. Esta heterogeneidad de actores y modelos de negocio sugiere que la estrategia de diversificación no constituye un fenómeno aislado, sino una tendencia sistémica dentro del industrial fueguino.
Las voces del sector y el futuro del régimen
Ana Vainman, directora ejecutiva de Afarte —la asociación que nuclea a los fabricantes terminales de equipos electrónicos—, enfatizó con claridad que la producción en la isla no transita su momento de máximo esplendor, pero subrayó que la voluntad colectiva apunta a continuar operando más allá de las fluctuaciones coyunturales. "La idea es buscarle la vuelta", sintetizó. Por su parte, Luis Galli expresó una postura defensiva respecto al régimen institucional que sostiene la actividad: manifestó que el Régimen de Tierra del Fuego requiere persistencia legislativa, comparándolo metafóricamente con el RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones— en el sentido de que ambos instrumentos de política económica merecen estabilidad temporal. Esta argumentación sugiere que, desde la perspectiva de los operadores mayores, la continuidad del marco legal constituye un supuesto fundamental para la viabilidad de sus inversiones en la región.
A casi tres años de la gestión de apertura económica que inicialmente parecería incompatible con la lógica proteccionista del régimen fueguino, la realidad industrial del sur argentino exhibe un patrón que desafía simplificaciones. No hubo debacle masiva ni retiradas empresariales espectaculares, pero tampoco permanencia sin mutaciones. Lo que se verificó fue un proceso de reconfiguración en el cual las corporaciones consolidadas mantuvieron ancla en la isla pero expandieron sus operaciones hacia energía, autopartes, pesca, retail, hotelería y servicios financieros. Esta diversificación presenta implicancias de largo alcance: por un lado, reduce la vulnerabilidad de los grupos ante ciclos adversos en electrónica; por otro, aligera la dependencia de la región respecto a importaciones restringidas y competencia desleal. Los datos de producción muestran una tendencia de estabilización con oscilaciones moderadas, aunque el segmento de telefonía móvil permanece bajo presión constante por la comercialización ilícita y la compresión de márgenes. Las perspectivas futuras dependerán de variables que trascienden el control de los actores privados: la persistencia de canales ilegales de ingreso de bienes, la postura gubernamental hacia el régimen fiscal-promocional, y la evolución de la demanda doméstica de bienes de consumo duradero. Mientras que algunos analistas anticipan una consolidación de la "nueva normalidad" industrial fuegu



