En medio de un mercado de construcción deprimido por la ausencia de obra pública nacional, una de las empresas más antiguas del país vislumbra un horizonte promisorio sustentado en inversiones que exceden los 150.000 millones de dólares proyectados a través de regímenes especiales de incentivo. Loma Negra, la cementera que hace una semana celebró cien años de operaciones, presentó sus números trimestrales en la bolsa neoyorquina con mejoras en términos de moneda extranjera, aunque el panorama doméstico siga mostrando señales de debilidad. Lo que sucede ahora en el sector de la construcción permite vislumbrar transformaciones significativas: mientras desaparecen los financiamientos públicos tradicionales, emergen iniciativas privadas de infraestructura que podrían reconfigurar completamente la demanda de insumos básicos como el cemento durante los próximos años.
Un centenario en Nueva York y resultados en positivo
La compañía tocó la campana de apertura en Wall Street durante una jornada de celebración institucional que coincidió con la divulgación de sus resultados del segundo trimestre. Las ganancias operativas brutas del período abril-junio mostraron una expansión de 12,5% en términos de dólares en comparación con el mismo intervalo del año anterior, aunque en pesos la variación fue negativa del 2,5%, reflejando la compleja dinámica cambiaria que atraviesa la economía. Durante el primer semestre completo, las ganancias operativas alcanzaron los $ 106.432 millones, apenas 1,5% por encima de lo registrado en el primer semestre de 2025.
La empresa fundada por Alfredo Fortabat el 5 de agosto de 1926 en la localidad bonaerense de Olavarría atravesó transformaciones mayúsculas a lo largo de su existencia. Pasó de ser una iniciativa familiar a ser vendida al conglomerado brasilero Camargo Correa en 2005, y posteriormente a cotizar en Nueva York en 2017. Recientemente, en abril del corriente año, el grupo británico-argentino Intercement, en el cual participan activos empresarios como Marcelo Mindlin y el inversor británico Joe Lewis a través de su vehículo Tavistock, asumió el control accionario. La capitalización de mercado actual ronda los 1.300 millones de dólares, evidenciando su solidez patrimonial pese a los ciclos económicos atravesados.
La apuesta al régimen de grandes inversiones como motor de recuperación
El principal accionista de la cementera, Mindlin, quien también dirige Pampa Energía y la constructora Sacde, expresó durante los actos de celebración su convicción respecto a los proyectos encuadrados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. Según sus estimaciones, los 150.000 millones de dólares que se proyecta invertir en iniciativas aprobadas y en proceso de evaluación generarán "una demanda enorme de empleo y proveedores". En su perspectiva, los megaproyectos asociados a energía, minería e infraestructura demandarán de manera creciente insumos estratégicos, entre los cuales el cemento ocupa un lugar destacado, y Loma Negra dispone de la escala y capacidad operativa para responder a esa demanda ampliada.
El director ejecutivo de la compañía, Sergio Faifman, proyectó públicamente ante los inversores que si la totalidad de los proyectos incluidos en el régimen se materializan, la cementera podría retornar en tres o cuatro años a los niveles de ventas récord alcanzados en 2022, cuando comercializó 13 millones de toneladas anuales. Este optimismo contrasta con la situación presente, donde los volúmenes permanecen deprimidos a causa de la paralización de la actividad constructiva tradicional. La expectativa es que la segunda mitad del año 2026 muestre signos de recuperación, con un crecimiento estimado del 3% para todo el período.
Realidades presentes y desafíos inmediatos
Sin embargo, la fotografía del presente es más compleja. Las provincias y municipios carecen de recursos para mantener programas de obra pública que en décadas anteriores servían como amortiguadores anticíclicos durante períodos de contracción. Las privatizaciones de infraestructura vial, mecanismo con el cual se esperaba dinamizar la inversión, aún no generan efectos tangibles en la demanda de cemento. Faifman reconoció ante sus accionistas que "los ingresos continúan mostrando una tendencia positiva, aunque los volúmenes siguen rezagados" y que "la recuperación de la demanda continúa siendo gradual".
En el segundo trimestre, el EBITDA ajustado consolidado —ganancia antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones— totalizó $ 48.175 millones, cifra inferior a los $ 49.420 millones del mismo período de 2025, principalmente por la menor actividad registrada en abril a consecuencia de precipitaciones intensas. No obstante, durante todo el semestre las ganancias operativas llegaron a $ 106.432 millones, superando levemente el registro del primer semestre de 2025. Medidos en dólares estadounidenses, los números resultan más alentadores: US$ 38 millones en el trimestre abril-junio y US$ 83 millones acumulados en los primeros seis meses, ambos casos exhibiendo mejoras superiores al 12% interanual. Esta brecha entre pesos y dólares refleja cómo el tipo de cambio que no ha seguido el ritmo inflacionario beneficia a empresas con ingresos dolarizados.
Dinámicas de deuda y confianza en recuperación futura
La posición de endeudamiento de Loma Negra experimentó una mejora significativa. La deuda neta en relación al EBITDA bajó a 1,3 veces, equivalente a US$ 185 millones, con una caída nominal de 14% anual en dólares. Este desapalancamiento fortalece la capacidad de la empresa para invertir en expansiones o para afrontar ciclos económicos adversos. Más allá de los proyectos de incentivo a grandes inversiones, en los círculos de la cementera confían en un repunte futuro motivado por el "enorme déficit habitacional" que caracteriza a la Argentina, problema que esperan pueda resolverse mediante la expansión del crédito hipotecario.
Respecto al tipo de cambio, la empresa no lo visualiza como un obstáculo insalvable, pero sí advierte que mantenerlo constantemente por debajo de la inflación "no es sostenible". Esta posición refleja la preocupación de un actor económico que, aunque se beneficia en el corto plazo de una moneda débil para sus ganancias reportadas, reconoce que la situación puede generar distorsiones que afecten la estabilidad macroeconómica general.
La apuesta complementaria en transporte ferroviario
Adicionalmente a su actividad cementera, Loma Negra opera el Ferrosur Roca, ferrocarril de cargas que transporta parte de la arena utilizada en la fractura hidráulica de pozos en Vaca Muerta. La dirección de la cementera visualiza potencial para multiplicar su negocio mediante una nueva concesión de 30 a 40 años. El contrato actual viene siendo renovado anualmente desde 2022 y vence en septiembre próximo. Sin embargo, el Gobierno nacional contempla licitar primero las líneas Belgrano Cargas, San Martín Cargas y Urquiza Cargas, iniciativas en las cuales la cementera no manifiesta interés.
Perspectivas sobre las implicancias futuras del escenario
Los desarrollos que se perfilan abren interrogantes sobre cómo evolucionará el sector construcción en los próximos años. Si los proyectos encuadrados en los regímenes de incentivo se concretan según lo proyectado, la demanda de cemento podría experimentar un crecimiento acelerado, beneficiando empresas como Loma Negra. Sin embargo, existe incertidumbre sobre si las inversiones se ejecutarán en los plazos estimados o si encontrarán obstáculos en su implementación. El horizonte de tres a cuatro años que menciona la dirección de la cementera es significativo: sugiere que la recuperación del sector no es inminente, sino resultado de un proceso gradual. Por otro lado, la expectativa de que el déficit habitacional se resuelva mediante crédito hipotecario depende de dinámicas de política monetaria y crediticia que escapan al control de actores privados. Finalmente, la posibilidad de ampliar la concesión ferroviaria podría abrir nuevos flujos de ingresos, aunque su materialización enfrenta definiciones que corresponden al sector público. Estos distintos escenarios coexisten actualmente, generando tanto oportunidades como riesgos para el desempeño de la compañía durante los próximos años.



